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El exterior de un supermercado Bon Preu, en una imagen de archivo / CG

Nuevo órdago en Bon Preu: Joan Font amenaza con la suspensión de pagos

El presidente de la cadena alega ante la jueza que, si paga 530 millones a su hermano por la otra mitad de la cadena, ésta irá a concurso de acreedores

24.10.2018 14:21 h.
7 min

El presidente de Bon Preu, Joan Font, ha alegado este miércoles en el Juzgado Mercantil 8 de Barcelona que si la pugna por el control de la cadena de supermercados catalana termina con el desembolso de una cantidad que oscila entre los 497 y 530 millones a su hermano, Josep Font (el vicepresidente), el grupo irá a “concurso de acreedores”. Así lo ha asegurado su abogado defensor, Alfonso Maristany, de Rousaud Costas Duran, durante la exposición de las conclusiones ante la magistrada Marta Cervera, la encargada de tomar la decisión salomónica sobre la cadena de distribución catalana.

La contraparte, los representantes legales de Josep, manifiestan que esta afirmación es poco más que sensacionalista. Aseguran que si los tribunales aceptaran su demanda y tuviera que realizar el desembolso, siempre se podría pactar un calendario de pagos que no comprometiera el futuro del grupo. Otra muestra del enroque extremo al que han llegado las relaciones entre los dos hermanos que heredaron al 50% una cadena que actualmente factura más de 1.000 millones de euros.

Fijar un valor

Cervera deberá decidir si acepta la petición del vicepresidente. Su sociedad, Espai d’Inversions, reclama a la jueza que determine qué valor se debe aplicar al paquete accionarial por el que controla la mitad de Bon Preu Holding, la patrimonial con la que gestionan la cadena de distribución. Hasta ahora, Joan (Baloo Holding) y Josep Font han fracasado en todos los intentos de llegar a un punto en común en el precio.

Uno de los momentos de la vista de Bon Preu en la señal que ha distribuido el TSJC para seguir la vista / CG

Uno de los momentos de la vista de Bon Preu en la señal que ha distribuido el TSJC para seguir el juicio / CG

La pugna entre ambos hermanos por el control de la compañía se remonta a hace cuatro años. Los abogados defensores de Josep Font --que ha recibido el apoyo de sus dos hijos durante la vista--, el bufete Ceca Magan, que actúa junto a Tomás Fornesa, aseguran que en ningún momento durante todo este periodo se ha puesto en duda que Joan ejerza como director general. “No se discute”, explican desde el entorno del letrado.

Discrepancia en la toma de decisiones

Pero reconocen que sí ha habido discrepancias en la forma en que se toman las decisiones estratégicas en la compañía. Los mismos interlocutores indican que el presidente y director general intenta imponer su criterio sin tener en cuenta la opinión de su hermano, que también controla el 50% de la sociedad y es administrador solidario en la patrimonial. Es decir, ostenta los mismos derechos mercantiles.

Otras fuentes cercanas a la familia explican que el eje político que influye en la gestión de la compañía (Bon Preu apoya la causa independentista sin medias tintas) ha pesado en las discrepancias entre los Font. Joan Font lo promueve e impulsa, mientras que Josep se inclinaría por dejar de lado las reivindicaciones personales y las afinidades políticas a la hora de determinar una estrategia empresarial de la cadena de supermercados y gasolineras.

División por lotes

La defensa del presidente del grupo de distribución afirma que los estatutos de la compañía ya determinan varios escenarios de resoluciones de conflictos sobre la propiedad. Señalan que el primero de ellos es la aportación de valoraciones externas de la empresa que deben solicitar las partes implicadas. En la pugna familiar han existido cuatro pronunciamientos en este sentido con discrepancias de precio superiores al 25%, por lo que no se pueden considerar válidas. Así se determinó en el periodo de arbitraje que los hermanos Font activaron antes de acabar en los tribunales mercantiles. Y se hizo a petición del vicepresidente, Josep.

Según su hermano mayor, ante el fracaso en las dos rondas de valoración se debe recurrir al siguiente escenario que se plantea en los estatutos de Bon Preu. Es decir, la división por lotes de la compañía. Ha promovido la segregación del grupo en tres partes y ha elegido, tal y como ha informado a la titular del Juzgado Mercantil 8.

Tres paquetes de activos

El entorno de Fornesa señala que incluso en los detalles de la división se entrevé cierta improvisación. El presidente ha separado las redes de tiendas y gasolineras del grupo en dos partes y ha dado forma a un tercer lote que engloba los servicios centrales, la logística o los préstamos hipotecarios, entre otros, que propone que se rijan bajo la misma fórmula actual. Es decir, mediante una sociedad holding repartida al 50% entre los dos hermanos.

Se lamenta que también quede en el aire definir el futuro de las marcas Bon Preu y Esclat que, en este escenario de separación de activos del grupo, tambiuén se deberían dividir. O como mínimo, determinar cómo deberían competir en el mapa catalán.

Decisión en semanas

Otras fuentes jurídicas aseguran que esta división por lotes es un órdago que Joan ha lanzado a Josep para frenar sus pretensiones económicas en la compañía. Aunque en el momento actual, será la jueza Cervera la que decidirá sobre el futuro de la sociedad.

Se espera que la magistrada responda a la demanda de Josep Font (la petición de que su hermano desembolse entre 497 y 530 millones de euros por el 50% de la compañía) en las próximas semanas. Resolverá esta parte de la pugna familiar antes de que abandone el tribunal mercantil y se una a la Audiencia Provincial de Barcelona.

Los implicados en la batalla por Bon Preu aceptan que sea cual sea la decisión de Cervera, el conflicto seguirá en la Audiencia de Barcelona, ya que están dispuestos a recurrir la decisión de la jueza. La guerra familiar prosigue.