Batalla de empresarios catalanes por el control de varias carreteras

Comsa, Copisa, Copcisa y FCC se sentarán este miércoles en la junta de accionistas de Cedinsa con el futuro de la compañía paralizado

Cedinsa, empresa concesionaria de cuatro carreteras de la Generalitat que vive una guerra entre los empresarios que la dirigen / CG
04.04.2018 00:00 h.
4 min

Cedinsa es una concesionaria de autopistas que nació a finales de 2003 para construir el desdoblamiento del llamado Eje Llobregat. Un proyecto al que después se sumaron un tramo en la localidad de Platja d’Aro, en la zona del Ter, y el llamado Eje Transversal catalán. Carreteras pagadas con peajes en la sombra que ahora se han convertido en campo de batalla entre grandes constructoras de Cataluña que se verán la cara este miércoles en una nueva junta general extraordinaria.

Sobre el papel, Comsa Concesiones (de la familia Miarnau), Copcisa (de los Carbonell), Copisa (Cornadó) y FCC (controlada por el magnate mexicano Carlos Slim) deberán debatir primero sobre la salida de los representantes en el consejo de administración de los dos primeros. El paso previo a un intercambio de acciones que marcaría la entrada de fondos de inversión en la compañía. De hecho, esta transmisión está contemplada en el séptimo punto del orden del día de la reunión.

Procesos de refinanciación

El problema es que la batalla abierta entre los Miarnau y los Carbonell frena la operación. Una discrepancia que se fundamenta en los procesos de refinanciación de deuda en los que están inmersos Comsa, Copisa y FCC y que, a la vez, los ha frenado.

El enroque de la situación en Cedinsa se empezó a gestar en el tercer trimestre de 2017. Comsa anunció en ese momento que en el marco de una reestructuración del pasivo se desprendía de toda su actividad concesional. Como la participación del 22% en Cedinsa, que pasaría a manos del fondo francés Mirova (Natixis) y de la firma canadiense PGGM.

Derecho de compra preferente

La desinversión cubriría parte de la deuda que arrastra, una acción parecida a la que emprendieron FCC y Copisa. Sus paquetes accionariales, del 34% y 22%, respectivamente, iban a pasar a manos de otro fondo galo, Meridiam. Una compañía que se situaría como la accionista de referencia en Cedinsa y que en principio no colisionaría con el resto de minoritarios.

Pero Copcisa se revolvió contra este cambio de cromos y decidió activar a mediados de diciembre su derecho de compra preferente sobre el 22% del capital que quería vender Comsa. Anuncio que paralizó todo el proceso.

Parálisis de la operación

Los Miarnau aseguran que no pueden desvincular su participación en Cedinsa del resto de concesionarias, ya que frenaría toda la refinanciación, mientras que los Carbonell recuerdan que legalmente están obligados a ello.

Han superado de lejos los 60 días de plazo máximo para formalizar esta venta y existen amenazas cruzada entre ambos grupos empresariales para judicializar el caso. Por el momento, no se han formalizado.

Banca acreedora

El encuentro de este miércoles se espera tenso y que termine sin demasiados avances. Se espera que la mayoría de los puntos del orden del día se queden sobre la mesa, ya que las espadas siguen en alto entre grupos empresariales.

La banca acreedora de los respectivos grupos será el invitado de piedra de la junta. Por ahora, no ha dado ningún golpe sobre la mesa para forzar una solución que pase por tener que quedarse activos de las respectivas compañías o comerse parte del pasivo. Son pacientes por ahora en que se consiga una solución, aunque los interlocutores consultados reconocen que no será a corto plazo.

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