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Edificio de Banco Sabadell en Madrid / EP

La cotización presiona al Sabadell para una fusión con cada vez menos alternativas

El banco es castigado en bolsa, lo que le empuja con mayor fuerza a una operación corporativa con un número de candidatos que se reduce por momentos

Carlos R. Cózar/ Raúl Pozo
8 min

El foco de las operaciones corporativas en el sector financiero no deja de apuntar a Banco Sabadell aunque, al mismo tiempo, los movimientos en torno a la compañía no terminan de concretarse en alguna certeza, mientras otras fusiones ya se encuentran en marcha. El hecho de ser una de las entidades más castigada en bolsa le añade presión, mediatizado también por las ansias de la banca de inversión por sacar partido de la consolidación y por el hecho de que cada vez son menos los candidatos disponibles.

La última información aparecida en torno al futuro del Sabadell apunta a una posible operación a tres bandas con BBVA y Kutxabank. El primero ha sido numerosas veces asociado con una operación corporativa aunque, por el momento, los contactos no han pasado de ser los habituales en una etapa tan complicada como la actual.

El castigo bursátil

Desde la entidad que preside Josep Oliu insisten en que se explora cualquier tipo de movimiento que pueda aportar valor al accionista. Ése es precisamente uno de los puntos más delicados a la hora de que el Sabadell se decante por una operación de este tipo. El banco admite que la cotización es, en último término, el factor que más puede presionar a la hora de decidir dar el paso definitivo hacia una fusión. “Nuestra acción está teniendo un comportamiento negativo pero sucede lo mismo con todo el sector”, apuntan en el grupo financiero.

Es cierto que 2020 está siendo algo más que un annus horribilis para las entidades financieras cotizadas. Pero también lo es que, dentro del descalabro general, el Sabadell es uno de los más expuestos. En lo que va de año, sus títulos se han desplomado cerca del 72%. Los siguientes en la lista guardan una prudente distancia: Santander se deja algo más de un 56% y BBVA, supera el 51%.

Una banca de inversión hiperactiva

La cotización de Sabadell ha bajado cerca de un 25% en las últimas cuatro semanas, después de que la euforia que causó en el mercado la confirmación de la fusión entre Caixabank y Bankia llegara a su fin.    

Otro de los factores que incrementa el ruido en torno al futuro de este grupo es la actividad de la banca de inversión, muy activa en las últimas semanas en busca de negocio en uno de esos procesos de consolidación que no se da precisamente todos los días. Sugerencias para abordar una fusión no le faltan precisamente al Sabadell, con la particularidad de que algunas de ellas acaban por plasmarse en los medios de comunicación.

El encaje

En plena escalada de rumorología y de toma de contactos entre compañías tras la fusión de Caixabank y Bankia, los grupos españoles buscan la mejor opción para realizar una integración satisfactoria para todas las partes. Es aquí donde Banco Sabadell tiene más retos, puesto que las diferentes directivas son prudentes por el momento por el que atraviesa la entidad.

Fuentes del Banco de España alegan que “Sabadell posee varios hándicaps” que provocan que se quede rezagado en las nuevas ecuaciones surgidas durante el mes de septiembre y las que pueden llegar en octubre. Desde el supervisor remarcan que la situación actual de la entidad “pueda ocasionar negociaciones más detalladas” por sus problemas en “Reino Unido o la ratio de mora”.

Problemas en Reino Unido

La integración informática de TSB en el Sabadell ha sido un quebradero de cabeza para la entidad financiera, que ha visto cómo la filial ha engordado las pérdidas en más de 400 millones de euros por las compensaciones a clientes y la contratación de proveedores informáticos para solucionar los errores en ese proceso.

A pesar de que el banco espera volver a beneficios, el Sabadell reconoció este verano que TSB seguirá generando pérdidas de unos 70 millones de euros. Para ahorrar costes, la dirección de la filial decidió la semana pasada cerrar un tercio de sus oficinas y abrir un expediente regulador de empleo de 900 personas.

Alta ratio de mora

Otro de los motivos por los que al Sabadell le cuesta encontrar una pareja de fusión es el alto ratio de mora. Con el fin de las moratorias que aplicó el Gobierno a consecuencia de la crisis del coronavirus para proteger a las familias y a las pequeñas y medianas empresas de los impagos, el Banco de España espera que se incremente la morosidad en la entidad.

Según un informe de la agencia de calificación S&P Global Ratings, el banco es el más expuesto a posibles impagos puesto que el 60% de los créditos son a pequeñas y medianas empresas. Todo ello, en plena crisis económica derivada del coronavirus.

Fitch alerta

Otro de los retos del Sabadell es la rebaja de calificación de la deuda por parte de Fitch. La calificación ha pasado de BBB a BBB-, lo que supone situarlo en el último escalón antes de entrar en el grado especulativo (high yield).

Las dos razones que reprocha la agencia, al igual que el sector bancario español, son su exposición a los créditos dudosos a sectores como “turismo, hostelería, automóviles y comercio minorista” y el hecho de que su “evolución del negocio en Reino Unido ha sido peor de lo esperado", como consecuencia de un entorno operativo difícil en el país. "En los últimos dos años, TSB ha sido un lastre para los ingresos del grupo por los extraordinarios reportados, pero también por la limitada flexibilidad de la filial por su pesada base de costes", indica la agencia estadounidense.

Pareja de baile

A estas circunstancias se une el hecho de que se suceden otras operaciones corporativas en el sector, lo que deja cada vez más reducido el número de candidatos. Los últimos en confirmar que ya han dado los primeros pasos para buscar una salida conjunta al difícil escenario en el que se encuentra la banca han sido Unicaja y Liberbank.

Incluso ni a esa altura de conversaciones preliminares en la que se encuentran estas dos entidades ha llegado Banco Sabadell, que sí se benefició de la nueva euforia en los mercados al cerrar la sesión del lunes con una alza de sus títulos del 3,81%. La prueba es que, a diferencia de éstas, la entidad no se ha visto obligada aún a remitir un comunicado a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), aunque el supervisor está especialmente alerta en este tipo de situaciones.

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