Imagen de una edición anterior del rally puntuable para el WRC en Cataluña

Imagen de una edición anterior del rally puntuable para el WRC en Cataluña Cedida

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El motor catalán firma la paz con la organización nacional tras perder el Mundial de Rallies

La Federación Catalana paga su deuda a plazos tras dos golpes para la entidad, la fuga del WRC a Canarias y la posibilidad de perder la F1 en el Circuit de Montmeló

15 marzo, 2024 00:00

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El motor catalán ha pactado la paz con la organización nacional tras perder el Mundial de Rallies. La Federación Catalana de Automovilismo (FCA) ha firmado una entente con la Real Federación Española de Automovilismo (RFEdA) que, sin que ninguna de las dos partes lo diga, incluye un plan de repago de una deuda contraída por los autonómicos. La fumata blanca llega tras la fuga del WRC a Canarias y con la F1 en el Circuito de Catalunya colgando de un hilo. 

Lo detallan fuentes del sector, que precisan que FCA y Real Federación anunciaron discretamente un acuerdo de emisión de licencias en enero. Fue cuando el organizador del WRC ya estaba negociando con Canarias: Cataluña ya había perdido la competición. Y después de que la Comunidad de Madrid anunciara que acogerá un gran premio de F1 entre 2026 y 2035. Algo que pone en riesgo la prueba catalana a partir de 2025. 

"Un plan de repago" a cuatro años

La entente, de la que las dos partes dieron cuenta en una escueta nota, tiene cláusulas discretas. Fuentes internas de la FCA explican que incluye un plan de repago a plazos -en cuatro años- de la deuda superior a los 90.000 euros que el ente catalán había contraído con la RFEdA por tratar de quedarse la gestión directa de la emisión de licencias. 

Pere Serrat, presidente de la FCA, con Manuel Aviñó, de la RFEdA

Pere Serrat, presidente de la FCA, con Manuel Aviñó, de la RFEdA Cedida

El organismo autonómico pleiteó en los tribunales para no pagar los adeudos. Perdió. A raíz de ello, dimitió el entonces presidente, Joan Ollé, como explicó este medio

Fin a la 'DUI del motor'

La salida del directivo aupó a la presidencia a Pere Serrat. El hasta entonces vicepresidente primero fue elegido por la junta directiva por unanimidad. Serrat sólo tenía una opción: acabar con la suerte de DUI del Motor que había iniciado Ollé, indican las voces consultadas.  

Cabe recordar que se había negado a reconocer una deuda con la RFEdA en el marco de la citada pugna por la emisión de licencias. Su sucesor tuvo que abordar el desaguisado, abondar objetivos pasados, admitir las obligaciones y firmar "un plan de repago". 

Sale perdiendo

Algunas voces tildan el movimiento de "rendición". Fuentes internas de la junta subrayan que "Cataluña no pactó, se entregó, porque no tenía una posición fuerte negociadora". Firmó un retorno de deuda "convencional". Y un acuerdo de licencias "también convencional". Pese "al peso específico, por gigante, que tiene el territorio en número de licencias federativas".

Imagen de una carrera de F1 en el Circuito de Catalunya

Imagen de una carrera de F1 en el Circuito de Catalunya Cedida

 

No sirvió de nada. El órdago anterior de la FCA ha condenado a la junta siguiente. "Tiene que pagar 90.000 euros de los que no dispone y con una tesorería tocada", destacan. 

"Riesgo de salir de la FIA"

Lo que convenció a Serrat de buscar la paz con la Real Federación nacional es el riesgo de irrelevancia. Las fuentes consultadas destacan que la RFEdA sopesó "disolver la FCA" para crear un organismo paralelo. Si ello ocurría, el ente autonómico quedaba sin paraguas nacional: sus licencias eran papel mojado. Pero también fuera de la Federación Internacional de Automovilismo (FIA), organizadora de la F1.  

Hubiera sido "una calamidad". Sobre todo, teniendo en cuenta de que Cataluña busca retener la F1 en la región a partir de 2026 con un doble Gran Premio en España: Madrid y Montmeló. Pero sin Federación propia, ni seguridad jurídica, ello se volvía tarea harto complicada. 

Sin WRC: se fuga a Canarias

De hecho, el órdago lanzado por la Federación catalana a la nacional ya ha despojado de seguridad jurídica a las grandes competiciones. Es lo que pasó con el Rally de Cataluña, puntuable para el WRC. Se dejó de celebrar en 2022 por motivos económicos: organizarlo costaba más de 10 millones de euros. 

Imagen de un participante en el RallyRacc de 2021, el último del calendario WRC en Cataluña

Imagen de un participante en el RallyRacc de 2021, el último del calendario WRC en Cataluña EFE

Un cambio de normativa y la falta de espónsores mató la prueba catalana: cuando el RACC la dejó caer, nadie peleó por ella. La situación de interinidad de la FCA, entonces enfrentada con la federación nacional, "no ayudó". Ante ello, el WRC buscó acomodo en Canarias, que ya tenía una prueba europea. Acoger el Mundial de Rallies era un paso natural. 

Ahora, tras esa debacle, el nuevo escenario de consenso entre federaciones está pensando para evitar que se repita esta situación.