El consejero delegado de Bankia, José Sevilla / EP

El consejero delegado de Bankia, José Sevilla / EP

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Bankia pincha al tratar de situar a su consejero delegado como número tres del nuevo Caixabank

El papel de José Sevilla en el comité de dirección de la entidad resultante es uno de los puntos más delicados de la fusión que queda por resolver

5 diciembre, 2020 00:00

La fusión entre Caixabank y Bankia entra en una fase de trabajo en la sombra, tras la aprobación de las juntas de accionistas de los bancos y a la espera de la luz verde de las autoridades. Unos largos meses por delante que no estarán exentos de tiras y aflojas, entre los que destaca el papel a representar por el consejero delegado de Bankia, José Sevilla, en la entidad resultante. Las expectativas del banco que será absorbido de que ocupe el lugar más importante en el nuevo Caixabank por detrás del reservado a los ejecutivos se ha topado con una rotunda negativa desde el otro lado de la ecuación.

“Resta mucho trabajo por hacer, precisamente lo que quedará para el final será el reparto de sillones”, apuntó el consejero delegado de Caixabank, Gonzalo Gortázar, en respuesta a los sindicatos. La representante de la parte social acusó a las entidades de haber solventado con urgencia el asunto de los cargos, en lugar del futuro de las plantillas, en el turno de intervenciones de la junta del pasado jueves en Valencia.

Choques en la segunda línea

En realidad, ese trabajo hace tiempo que está en marcha, con la apertura de cerca de una quincena de mesas en las que se dirime el futuro de la integración de las diferentes áreas del futuro Caixabank. Por encima, ya está acordada la composición del consejo y el reparto de tareas ejecutivas entre José Ignacio Goirigolzarri, presidente de Bankia (que lo será también de la nueva entidad), y el propio Gortázar, que mantendrá el cargo de consejero delegado.

El presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri (izq.), y el consejero delegado de Caixabank, Gonzalo Gortázar / EP

El presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri (izq.), y el consejero delegado de Caixabank, Gonzalo Gortázar / EP

Pero no menos delicada es la cuestión relacionada con el nivel inmediatamente inferior, donde los choques son más habituales en este tipo de entidades. En general, la operación discurre con una cordialidad inusual en estas operaciones pero pocos niegan que el encaje de José Sevilla vaya a ser una tarea precisamente sencilla.

La figura de Alcaraz

Algo que ha quedado de manifiesto cuando desde las filas de Bankia se ha lanzado una ofensiva para tratar de situar a su consejero delegado como director general del nuevo banco, a los efectos el número tres de la que será la primera entidad financiera de España.

Actualmente, el cargo en Caixabank lo ocupa Juan Antonio Alcaraz, que lleva nueve años presente en el comité de dirección, y por cuyas manos pasan responsabilidades tan relevantes como las redes de oficinas, banca privada y de empresas; así como la del negocio digital, que se antoja como el gran desafío presente y futuro.

Concesiones

Demasiado poder para un ejecutivo que, al fin y al cabo, proviene de la entidad de menor tamaño, que va a ser absorbida por Caixabank y a la que, además, ya se le han otorgado en el organigrama áreas relevantes como las de auditoría, comunicación y secretaría general. Dependerán de Goirigolzarri.

Jordi Gual, presidente no ejecutivo de Caixabank / EP

Jordi Gual, presidente no ejecutivo de Caixabank / EP

Precisamente, el hecho de que el ahora presidente de Bankia también vaya a tener carácter ejecutivo se considera como una concesión a tener en cuenta y no muy habitual en operaciones de este calado, en las que lo habitual es que esta figura esté desprovista de poderes de este tipo, como es el caso de la actual Caixabank con su presidente, Jordi Gual.

Ejecutivo bien valorado

No obstante, Sevilla no deja de ser el consejero delegado del banco absorbido y, además, un ejecutivo muy bien valorado en el sector financiero. En el seno de Caixabank no dudan acerca de que otorgarle la posición de Alcaraz sería demasiado pero también son conscientes de que el lugar a ocupar por Sevilla tampoco puede estar mucho más abajo en el organigrama.

“José Sevilla formará parte de la nueva entidad y tendrá un papel relevante”, aseguró Goirigolzarri a mediados del pasado mes de septiembre, cuando la operación fue presentada ante los medios de comunicación después de que los consejos de administración de Caixabank y Bankia hubieran aprobado la fusión.

Difícil encaje

Por entonces, ya se había hecho pública la composición del consejo de administración del banco resultante, donde no está presente el consejero delegado de Bankia. “A partir de ahora nos restan meses de intenso trabajo en los que terminaremos de configurar el organigrama y entonces podremos determinar la labor de Sevilla”, explicó Goirigolzarri. Ese lugar está en el Comité de Dirección y, además, en la parte alta. Las dudas en este punto están disipadas. En el encaje definitivo se encuentra buena parte de la incógnita que queda por resolver acerca de la operación.

En el horizonte de la fusión no se avecinan, por ahora, grandes fricciones. Pero tampoco se lanzan las campanas al vuelo. La operación marcha por buen camino y, hasta la fecha, los avances se han conseguido en tiempo casi de récord. Sin embargo, no faltan los que recuerdan que no conviene cantar victoria hasta el final. Lo cierto es que el destino final de José Sevilla despejará mucho el panorama.