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Imagen de muestra de un piso-colmena de Haibu 4.0 en Barcelona / CG

Casi un millar de barceloneses hacen cola por un 'piso colmena'

Haibu 4.0, promotor de las 'viviendas cápsula' de tres metros cuadrados, denunciará a Ada Colau por prevaricación si no puede abrir sus módulos

04.01.2019 00:00 h.
5 min

Más de 800 personas se han apuntado para alquilar un piso colmena en Barcelona. Haibu 4.0, el promotor de las viviendas cápsula de apenas tres metros cuadrados, tiene una lista con casi un millar de personas en espera antes de inaugurar sus módulos. Si no lo puede hacer porque el Ayuntamiento de Barcelona se lo impide, como hasta ahora, denunciará a la alcaldesa de la Ciudad Condal, Ada Colau, por prevaricación.

Así lo ha explicado a este medio Marc Olivé, gerente de Haibu 4.0, que ha detallado las varias líneas de trabajo que tiene su start-up. Además de la compra de un local de 320 metros cuadrados en la confluencia de las calles Bacardí y Carreras i Candi en Sants, la joven empresa ultima la apertura de un módulo para 27 personas, también en el mismo barrio de la capital catalana. "Será un emplazamiento ilegal, claro, pues el consistorio frena la licencia para vivir. Por ello, no se revelará la ubicación exacta. Y si lo clausuran, habrá siempre una colmena vacía para reubicar a los inquilinos", ha explicado el emprendedor.

Colmenas 'legales', baratas y para mayores

En paralelo a ello, Haibu está tratando de volver al redil de la legalidad en otra de sus operaciones. Es la de la calle Bacardí, pensada para 30 personas y que tiene una superficie de 320 metros cuadrados. "Estamos en negociaciones con la comunidad de vecinos, pues ese espacio sí podría tener cédula de habitabilidad. Creemos que puede ser una opción legal, viable y segura para la gente que quiere vivir en Barcelona y el precio de los alquileres combinado con su situación financiera no se lo permite", defiende.

Protesta contra la sede de las muestras de los pisos colmena de Barcelona / GAS

Protesta contra la sede de las muestras de los pisos colmena de Barcelona / GAS

Hay más. "Estamos desarrollando un nuevo concepto de colmenas mucho más asequibles que las originales --que costaban 250 euros al mes, gastos incluidos--. Se trata de cinco viviendas legadas por dos propietarios privados sobre los que no pende hipoteca alguna. Ello permitiría a Haibu ofrecer rentas más ajustadas, de 125 euros, al no tener que repercutir los préstamos del banco", ha agregado Olivé. Asimismo, el empresario ha revelado a este medio que ultima pisos cápsula para gente de mediana edad, de 45 a 65 años. "Tendrán otro tipo de servicios ajustados a gente de esta franja de edad cuyos ingresos rebasen los 400 euros. Sacará de la calle o la pobreza a mucha gente".

Denuncia contra Colau por prevaricar

Además de la expansión del negocio, del que se duda de su viabilidad en algunos círculos inmobiliarios, Haibu 4.0 ultima movimientos legales. "Estamos preparando una denuncia contra el Ayuntamiento de Barcelona por dos tipos penales. Prevaricación, por un lado, y falsedad documental, por el otro", ha precisado el empresario-visionario. Haibu 4.0 cree que el Ejecutivo local de Ada Colau precintó en octubre su local de muestra en Sants con "pruebas falsas" y que ahora busca un agujero legal para multarles. "Jugamos al ratón y al gato para que no nos sancionen. Pero Colau ha rebasado el límite legal", ha argumentado Olivé.

Cabe recordar que los pisos colmena saltaron al estrellato público en septiembre, cuando se presentó su local de muestra en el barrio de Sants. En el mismo, ahora precintado por el ayuntamiento, se podían visitar habitáculos de 2,6 metros cuadrados para vivir en los que se compartirían los servicios comunes e incluso la wifi. Todo ello por 250 euros al mes. El equipo de Colau reaccionó con rapidez y anunció que negaría la licencia por "falta de dignidad habitacional". Utilizaría para ello la falta de cédula de habitabilidad que presenta, por ahora, esta opción habitacional. Tras ello, Haibu 4.0 trasladó a L'Hospitalet de Llobregat (Barcelona) sus planes. El gobierno de Núria Marín (PSC) también se revolvió contra las cápsulas y aprobó una moción en el pleno municipal en octubre para prohibir su implantación en el municipio.