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Imagen del crematorio portátil que ha alquilado el Ayuntamiento de Barcelona para la pandemia / CG

Pifia en Barcelona: el ayuntamiento trae un crematorio y no caben los ataúdes

El gobierno municipal tiene problemas de espacio y mecánicos con el incinerador que ha alquilado para lidiar con las muertes provocadas por la pandemia

6 min

Problemas con el crematorio portátil que ha alquilado el Ayuntamiento de Barcelona para lidiar con el repunte de muertes producido por la pandemia del virus SARS-CoV-2. El incinerador auxiliar que anunció el gobierno municipal, y que ha logrado traer a la Ciudad Condal tras 24 días, tiene problemas para conectarse a la infraestructura del Cementerio de Montjuïc, donde está el único horno funerario que existe en la capital catalana.

Así lo han explicado fuentes del sector, que han retado al ejecutivo local, y más concretamente a Eloi Badia, concejal de Transición Ecológica y Emergencia Climática, a explicar "por qué no se ha puesto aún en funcionamiento", cuando el propio concejal informó del alquiler el pasado 31 de marzo. Otras fuentes del sector han aportado más datos: el horno-contenedor marítimo ha llegado esta semana de Reino Unido. "Lo han montado, pero es tan moderno que no sabían cómo funcionaba. No estará disponible hasta la próxima semana", han indicado. ¿Qué está pasando? "Tienen problemas con el tamaño de los ataúdes y con el acoplamiento de las máquinas al nuevo horno", han señalado.

Imágenes de crematorios de Barcelona / YOUTUBE

Ayuntamiento: "Preparado y operativo"

A preguntas de este medio, la portavocía de prensa del Ayuntamiento de Barcelona ha contestado de forma tajante. El nuevo horno "está en Montjuïc, y se ha procedido a realizar su instalación. En estos momentos está preparado y operativo". Las mismas fuentes oficiales han negado también que Cementiris de Barcelona, empresa 100% municipal y presidida por Eloi Badia, "tenga agotada su capacidad para inhumar o incinerar". ¿Por qué hay retraso en la cremación, pues? "Estamos realizando en tiempo y forma todas las incineraciones e inhumaciones que nos reservan las funerarias que operan en la ciudad de Barcelona. Probablemente, el retraso está en localizar, desde los tanatorios, a las familias para hacer los trámites de entierros y cremaciones, habida cuenta de que esta gestión se debe hacer de forma no presencial, por teléfono o telemáticamente". Según la misma fuente, "consta al ayuntamiento que ello no está siendo nada fácil".

Pero, ¿por qué no se ha colocado el horno-contenedor junto al Tanatorio de Collserola, donde Serveis Funeraris de Barcelona (Sfb) ha habilitado un depósito subterráneo y refrigerado de dos plantas con capacidad para 1.800 cajas? "El centro de cremación está en el Cementerio de Montjuïc y es allí donde debe estar instalado el quinto horno", insiste el ayuntamiento. "El proceso está centralizado en Montjuïc y es allí donde se hacen las ceremonias de despedida con presencia de las familias, sea en el oratorio o en una segunda sala habilitada a tal efecto", han argumentado. Es también en el mayor camposanto de Barcelona donde "se organizan los traslados y entrega de cenizas, de forma gratuita, a las familias que han perdido un ser querido y desean recibir sus cenizas en sus domicilios".

500 ataúdes de cola

La versión municipal puede parecer sólida, pero no cierta. No lo es porque tal y como pudo comprobar este medio, más de 350 cajas esperaban ayer en el depósito subterráneo de Collserola para ser incineradas. Hay retraso y lista de espera. Al parking habilitado para colocar las cajas de fallecidos con Covid-19 se le suma otro depósito en el nuevo tanatorio de Sancho de Ávila de Sfb, en el que esperan los restos mortales de 150 difuntos. A esta cifra se les suman los cuerpos que tienen que traer otras funerarias a Montjuïc. Por lo tanto, el circuito funerario de Barcelona se ha colapsado, y lo ha hecho por el extremo de la cremación. De hecho, las empresas funerarias que operan en Barcelona, todas, ya avisaron en los primeros compases de la pandemia de que el único horno funerario, el de Montjuïc, corría el riesgo de colapsar.

De hecho, antes del envite del SARS-CoV-2 en Barcelona, el Crematorio de Montjuïc, 100% municipal y el único operativo tras el cierre en 2019 del de Collserola, ya tuvo que regular en enero la entrada por un pico de muertes provocado por la gripe estacional. El ayuntamiento estaba pues avisado, pero no tomó medidas. No diseñó un plan de contingencia, máxime cuando ha descartado renovar la licencia ambiental del Tanatorio de Collserola, que acumula polvo desde que la Generalitat lo clausuró en 2019. Entonces, Cementiris de Barcelona anunció una "renovación integral". Nada se sabe de aquella intervención. Lo que es más, Ada Colau y su equipo, sotto voce, anuncian su intención de cerrarlo para siempre. Ello encaja con las políticas de emergencia climática, sí, pero no es realista. No lo es con la infraestructura actual, pues a Barcelona no le basta un solo crematorio, como se comprobó en enero y ahora durante la pandemia.

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