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Imagen del crematorio portátil que instalará Barcelona tras localizarlo Serveis Funeraris, la empresa mixta / CG

Mémora salva a Colau la cremación en Barcelona

El grupo funerario acude al rescate del Ayuntamiento y le consigue un quinto horno para lidiar con el volumen de trabajo derivado de la pandemia

6 min

Problema solucionado. Mémora Servicios Funerarios ha puesto remedio al quebradero de cabeza de la cremación de fallecidos por la pandemia del virus SARS-CoV-2 en Barcelona. La empresa, que participa junto al Ayuntamiento en la empresa mixta Serveis Funeraris de Barcelona (Sfb) ha localizado el horno portátil que prometió el concejal de Transición Ecológica y Emergencia Climática, Eloi Badia, del equipo de la alcaldesa Ada Colau, el 27 de marzo. Ante la lentitud del Ayuntamiento para localizar una máquina que auxiliara el equipamiento actual de cremación en Montjuïc, Serveis ha encontrado un horno montado dentro de un contenedor en Reino Unido y lo ha cedido a Cementiris de Barcelona (Cbsa).

Así lo han explicado fuentes cercanas a la operación, que se vehiculará mediante un renting del aparato por parte de Cementiris a la empresa holandesa Facultatieve Technologies. Directivos de esta firma han explicado que el quinto horno --Montjuïc, el único crematorio de la ciudad de Barcelona, tiene cuatro-- llegará a la capital catalana "entre el 20 y el 21 de abril". Si no hay demoras en la aduana o durante su instalación, estará operativo cinco días más tarde, esto es, a partir del 26 de abril, día de fin del estado de alarma y el encierro de la ciudadanía contra la pandemia del SARS-CoV-2. Aportará la máquina capacidad para otras 10 a 12 cremaciones diarias.

Serveis acude al rescate

La operación de renting del quinto horno significa tres cosas. Por un lado, que Serveis Funeraris de Barcelona, operador mixto del sector en Barcelona --Mémora, en un 85%, y el Ayuntamiento, con un 15%--, ha salvado la papeleta a un Eloi Badia que ha sido incapaz de resolver el tapón en el Crematorio de Montjuïc. Badia y el equipo de Cementiris se han dejado llevar por la curva de incidencia y mortalidad del virus, sin anticiparse al problema o resolverlo. De hecho, el concejal del equipo de Ada Colau llegó a anunciar la semana pasada que si seguían las muertes al mismo ritmo, Barcelona prohibiría la cremación e impondría los entierros forzosos. Pagando el ciudadano, claro está.

Por el otro, que Serveis, una empresa mixta, ha tenido que acudir al rescate de Cementiris, una empresa 100% pública y que tiene el monopolio de la cremación en la ciudad de Barcelona. Y por último, que pese a que las empresas funerarias avisaron al Ayuntamiento de Barcelona y a su empresa de camposantos de que la pandemia podría colapsar las cremaciones, ha tenido que ser una firma del sector la que ponga remedio al obstáculo, encontrando un horno funerario en Reino Unido y cediéndolo a Cementiris.

Depósito en el Tanatorio de Collserola

La intervención del socio mayoritario de Sfb para llevar a buen puerto el entuerto de las cremaciones en Barcelona llega después de que la empresa mixta solventara otro contratiempo: el almacenamiento de fallecidos durante la pandemia. Como avanzó Efe, Serveis ha habilitado un estacionamiento subterráneo en el Tanatorio de Collserola para guardar los ataúdes. La instalación provisional está climatizada a cinco grados y tiene capacidad para 1.800 cajas. Ello salvaguarda el proceso funerario pues, como avanzó este medio, además de Cementiris con la cremación, el otro extremo del circuito, los hospitales, ya han tenido que habilitar morgues ante el goteo constante de exitus atribuibles a la enfermedad que causa el patógeno.

El depósito temporal de Collserola ha supuesto una inversión de cerca de 500.000 euros que ha pagado íntegramente Serveis, la empresa mixta. A diferencia de otras comunidades autónomas como Madrid, que se han hecho cargo de drenaje del circuito funerario con la habilitación del Palacio de Hielo, en Barcelona ha sido la firma público-privada la que ha costeado la solución de su propio bolsillo. A su vez, Áltima, otro operador, ha apoyado también el proceso utilizando sus dos crematorios en el Cementerio Comarcal de Roques Blanques y en Sant Adrià de Besòs. Por su parte, Cementiris y el Ayuntamiento han jugado un papel mucho más pasivo en la crisis sanitaria. La primera ha generado protestas entre los periodistas gráficos al vetar el acceso de los reporteros a sus instalaciones para dar cuenta de las inhumaciones restringidas, algo que ha provocado quejas formales en el sector. El segundo, el gobierno de Ada Colau, ha pagado el error de no haber renovado la licencia ambiental del Crematorio de Collserola en 2019 y haber cargado todo el peso sobre Montjuïc, instalación que ahora opera al límite por la presión de la pandemia

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