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Imagen de la casa Santiago Rusiñol en Barcelona, donde Barcelona en Comú ha vetado un hotel / CG

Colau 'entrega' la casa Santiago Rusiñol a la mafia okupa

El Ayuntamiento de Barcelona veta un hotel en el edificio protegido y lo deja vacío y 'vendido' a los grupos que asaltan inmuebles

01.06.2019 00:00 h.
5 min

El gobierno municipal que capitanea (por el momento) Ada Colau en Barcelona ha entregado sin querer la casa natal de Santiago Rusiñol a las mafias okupas. El Ejecutivo local de Barcelona en Comú (BComú) ha vetado un hotel en el edificio protegido, dejándolo vacío, tapiado y a merced de los grupos que asaltan inmuebles. La propiedad denuncia que tiene que mantenerlo vigilado constantemente.

La teniente de alcalde de Urbanismo, Janet Sanz, vendió ayer viernes que el Ayuntamiento de Barcelona ha ganado la primera sentencia favorable al restrictivo plan especial urbanístico de alojamientos turísticos (Peuat). Dijo Sanz que ha sido ante un recurso del "promotor de un hotel en la calle Princesa", sin dar más datos. Lo que olvidó la mano derecha de Colau es que el veto del gobierno de BComú a este alojamiento, que ella vendió como un éxito judicial, genera en realidad dos problemas. Uno, un edificio de valor arquitectónico vacío, tapiado y desaprovechado. Y dos, un caramelo para las mafias okupas.

"Asaltos constantes" al inmueble

Minutos después de la rueda de prensa que ofreció Janet Sanz, fuentes cercanas a la propiedad de Princesa 37 alertaron de que el inmueble catalogado "está vacío, tapiado y no se puede desarrollar porque el Peuat lo impide". Según su legítimo propietario, "el edificio debe mantenerse alarmado con sistemas de seguridad y en alerta constante por los asaltos de los grupos que toman inmuebles para dedicarlos a narcopisos". "Ya tuvimos varios casos. En el último, los okupas habían entrado por la azotea y apuntalado el inmueble. Ello, dijo la policía catalana, es signo de que está en el mercado negro de bloques vacíos que se venden listos para okupar", han agregado las mismas voces.

Casa natal de Santigao Rusiñol en Barcelona, donde se ha vetado un hotel / Google Maps

Negro sobre blanco, el bloqueo del proyecto hotelero en la casa natal del dramaturgo, escritor y pintor español Santiago Rusiñol tiene consecuencias. "No es que se pueda hacer cualquier cosa. El edificio goza de protección [nivel C correspondiente a un bien con elementos de interés, según el catálogo municipal] y un alojamiento turístico de calidad encajaría perfectamente, pues se respetarían la fachada y los elementos comunes", han añadido las mismas voces. Hay más. El veto del gobierno de Colau a un hotel en el 37 de la calle Princesa cuesta dinero al propietario. "Este año, 8.000 euros en reparaciones para evitar goteras más las cuotas mensales de alarmas y seguridad", enumeran las fuentes consultadas.

Uno de los 33

Cabe recordar que el frustrado hotel del número 37 de la calle Princesa, que impidió la moratoria hotelera impuesta por los comunes, primero, y el Peuat, después, es una de las 33 inversiones que congelaron los dos cerrojazos de licencias turísticas en Barcelona. Fuentes del sector avisaron en 2017 del impacto directo sobre 640 puestos de trabajo no creados como consecuencia del muro levantado por BComú para conseguir permisos para abrir nuevos hoteles. Globalmente, dichos empleos arruinados se incluyen en el total de 4.000 que no se llegaron a generar por el no del Ejecutivo local a otros proyectos como el Hyatt de la Torre Glòries, un cinco estrellas gran lujo; un hotel de la misma marca en el Edificio Estel o un Four Seasons en la antigua torre Deutsche Bank.

Pese al veto a importantes cadenas hoteleras en Barcelona, Janet Sanz, en nombre del actual equipo de gobierno de los comunes en Barcelona, vendió ayer el Peuat como un éxito de mandato. "Lo hicimos bien", se congratuló la teniente de alcalde. Mandó así un aviso Sanz al resto de partidos, con quien BComú negocia reengancharse a la alcaldía de la capital catalana pese a que perdió las elecciones municipales del 26 de marzo. ERC, un posible socio, aboga por mantener la hoja de ruta de crecimiento cero. PSC y Barcelona pel Canvi-Ciutadans, otras dos opciones, defienden revisarlo.

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