Adiós a estos adorables animales en Girona

Adiós a estos adorables animales en Girona CRÓNICA GLOBAL

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Confirmado por el Ayuntamiento de Girona: adiós a estos adorables animales de la ciudad

Los vídeos de los ciudadanos y visitantes han puesto en alerta al consistorio

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Desde hace varios años, los coipús se han convertido en visitantes recurrentes de los ríos Ter y Onyar en Girona, pero en breve van a despedirse de la ciudadanía.

El Ayuntamiento de Girona ha decidido iniciar la caza y captura de este animal. Primero para llevarlo a una protectora, aunque se teme que su destino final sea la muerte, lo que ha desatado la polémica.

Estos roedores semiacuáticos, originarios de Sudamérica, se han asentado en los ecosistemas fluviales de la ciudad y de la provincia, alterando la vegetación ribereña, los cultivos y la fauna autóctona.

Esto tiene su parte positiva y negativa. Por un lado, los coipús, con su aspecto simpático y su tamaño considerable, han sido un atractivo turístico nuevo e inesperado cuando uno se asoma al Onyar.

Un problema ecológico

Pero también hay algo negativo. Su presencia supone un desafío ecológico importante: su alimentación y sus madrigueras degradan las riberas y ponen en riesgo infraestructuras hidráulicas como diques y sistemas de riego.

En este sentido, el Ayuntamiento de Girona ha reforzado las medidas para controlar la expansión de estos roedores. A finales de enero, se ha puesto en marcha la primera campaña del año de captura mediante jaulas trampa en puntos estratégicos de los ríos Ter y Onyar.

Captura de coipús

La población de coipús en Girona se ha consolidado durante la última década. Han llegado para quedarse y requieren capturarse. La voluntad es minimizar su impacto sin perder de vista la protección del ecosistema.

El problema, en cualquier caso, no es la captura. Los animales capturados serán sacrificados, siguiendo la normativa que clasifica al coipú como especie exótica invasora según el Real Decreto 630/2013.

La medida ha provocado controversia entre vecinos y grupos ecologistas. Mientras que algunos defienden la acción como imprescindible para proteger la biodiversidad y la agricultura local, otros critican la falta de alternativas no letales.

Es un conflicto recurrente: los coipús generan daños, pero también despiertan simpatía entre la ciudadanía. Es difícil conciliar ambos aspectos.

Campañas habituales

Quim Pou, director de La Sorellona, empresa responsable de llevar a cabo esta captura, ha explicado que, a pesar de la polémica, “cada año se llevan a cabo entre tres y seis campañas de control de coipús en Girona y alrededores, que representan entre diez y veinte días de trabajo”.

Los técnicos instalan jaulas homologadas con señuelos para capturar entre 100 y 150 ejemplares, aunque en 2024 se superaron los 200.

Qué dice el ayuntamiento

El objetivo, según Pou, es “intentar frenar su expansión porque, como la mayoría de exóticas invasoras, ha llegado para quedarse”.

El Ayuntamiento recuerda que los coipús afectan directamente a los ecosistemas acuáticos. Se alimentan de vegetación ribereña y cultivos, excavan galerías en las orillas, compiten con especies autóctonas y, en algunos casos, generan daños a infraestructuras hidráulicas como diques o sistemas de riego.

Su presencia rápida y visible hace que su control sea una prioridad, aunque no es la única especie invasora que amenaza la biodiversidad de los ríos gerundenses; según Pou, “las carpas causan mucho más daño a la biodiversidad del río”.

El coipú fue introducido en Europa para la industria peletera, pero las fugas y abandonos de granjas han consolidado su presencia en la naturaleza.

Población expansiva

Con una capacidad reproductiva elevada y un clima favorable, los roedores se han establecido de manera estable, lo que hace inviable su erradicación completa.

Por ello, las administraciones se concentran en campañas periódicas de control poblacional para minimizar su impacto.

Según el Departamento de Territorio, en 2026 la distribución de la especie se mantiene estable, aunque se actúa de forma inmediata sobre ejemplares aislados detectados fuera de las zonas conocidas.

No obstante, organizaciones como la Fundación para el Asesoramiento y Acción en Defensa de los Animales (FAADA) han denunciado que este enfoque es poco ético y plantean alternativas no letales.

Denuncias de los ecologistas

La fundación recuerda que la prevención mediante restricciones al comercio y la importación de fauna exótica es la estrategia más eficaz, aunque llega tarde en casos como el de Girona, donde la especie ya está consolidada.

Según FAADA, deberían explorarse métodos como el control reproductivo mediante anticonceptivos o la captura y traslado a centros especializados que impidan el escape y la reproducción, medidas que, en la práctica, no cuentan con suficiente financiación.

Por el momento, las campañas continúan y los coipús capturados serán sacrificados.