Imagen del centro comercial L'Illa Diagonal, de los Sanahuja y AXA

Imagen del centro comercial L'Illa Diagonal, de los Sanahuja y AXA Cedida

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L'Illa Diagonal, una máquina de hacer dinero para los Sanahuja tras su polémica reforma

El complejo barcelonés cierra un año histórico tras finalizar su modernización integral y colgar el cartel de completo en su superficie comercial

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La familia Sanahuja ha vuelto a demostrar por qué es una de las sagas más resilientes del ladrillo catalán tras superar sus horas más bajas.

Su buque insignia, L'Illa Diagonal, ha cerrado el ejercicio 2025 convertida en una auténtica máquina de facturación que no deja escapar ni un euro.

Grifo abierto

El centro comercial ha pulverizado sus propios registros históricos con 15,7 millones de visitantes, un 7,1% más que el año anterior.

Pero el dato que verdaderamente celebran en los despachos de la zona alta no es la afluencia, sino la rentabilidad pura y dura del metro cuadrado.

Imagen de la reforma de L'Illa Diagonal, operado por la familia Sanahuja

Imagen de la reforma de L'Illa Diagonal, operado por la familia Sanahuja Cedida

El complejo ha colgado el cartel de completo en el 100% de su superficie comercial, un hito técnico que garantiza un flujo de caja constante.

Para la sociedad propietaria Indicesa, este lleno absoluto supone la validación definitiva de una estrategia agresiva de renovación que generó no pocas dudas en el sector.

Cicatriz rentable

La lluvia de millones actual tiene un origen claro y controvertido: la reforma integral de 32 millones de euros finalizada el año pasado.

La intervención ha supuesto la mayor alteración física del edificio desde que se inauguró en 1993, tocando lo que muchos puristas consideraban intocable.

El diseño original de los premios Pritzker Rafael Moneo y Manuel de Solà-Morales, concebido como una "fortaleza urbana" y ganador del Premio FAD, ha sido ablandado por necesidades comerciales.

El centro de la discordia es el nuevo umbráculo, una pérgola de 200 metros adosada a la fachada que ha cambiado para siempre la silueta del edifico.

Metros de oro

Bajo la justificación técnica de la protección climática y la sostenibilidad, esta estructura ha permitido monetizar la acera de la avenida Diagonal.

Fotografía de la avenida Diagonal de Barcelona en dirección sur

Fotografía de la avenida Diagonal de Barcelona en dirección sur Cedida

Donde antes existía un espacio diáfano de tránsito peatonal y arquitectura severa, ahora florece el consumo con nuevas terrazas y operadores de restauración.

Marcas como La Bikineria o La Tosta pagan ahora su alquiler en unos metros cuadrados que, históricamente, eran meramente ornamentales o de paso.

Es una privatización de facto del uso del espacio público que maximiza el rendimiento económico del activo inmobiliario por encima de la pureza arquitectónica original.

Lavado verde

La reforma también ha intervenido a fondo en los Jardines de Sant Joan de Déu, situados en la parte trasera del complejo comercial.

El estudio Batlle i Roig ha rediseñado la zona verde bajo el concepto de moda en el urbanismo actual: el "refugio climático".

Se han instalado juegos de agua y nueva vegetación, una maniobra que, más allá de la ecología, busca retener al público familiar en el entorno del centro.

El objetivo final de estos espacios es prolongar el tiempo de estancia del visitante para aumentar estadísticamente la probabilidad de gasto en las tiendas.

Giro elitista

La obsesión por la rentabilidad también ha sacudido el interior del centro, donde la gerencia ha aplicado mano dura con el mix comercial.

Se ha forzado la renovación del 30% de la oferta, una rotación masiva diseñada para elevar el ticket medio de compra del cliente.

Establecimiento Textura en el centro comercial l'Illa Diagonal

Establecimiento Textura en el centro comercial l'Illa Diagonal CG Barcelona

Los gestores han buscado operadores capaces de pagar rentas más altas, desplazando conceptos que ya no encajaban en la nueva hoja de ruta premium.

El desembarco de Mango Home con su tercera tienda mundial o el macro-local de 1.400 metros de Druni ejemplifican esta apuesta por el volumen y la facturación.

Efecto dominó

La entrada de firmas aspiracionales como Scalpers, Bimani o Maksu confirma el giro hacia un perfil de consumidor de mayor poder adquisitivo de la zona alta.

Esta presión por renovar la imagen ha obligado a los inquilinos históricos a rascarse el bolsillo para no quedarse atrás en la carrera.

Locomotoras veteranas como Fnac, el supermercado Caprabo o Sfera han tenido que ejecutar sus propias reformas integrales para alinearse con las exigencias de la propiedad.

El mensaje de la gerencia ha sido claro: o te actualizas y subes el nivel estético, o dejas paso al siguiente operador de la lista de espera.

Oxígeno familiar

Para los Sanahuja, supervivientes del gran crash inmobiliario de 2008 que se llevó por delante a tantos apellidos ilustres, esto es oxígeno puro.

Roman Sanahuja en una imagen de archivo

Roman Sanahuja en una imagen de archivo

La sociedad Indicesa l’Illa, controlada por la familia junto a la aseguradora Axa, se embolsó un beneficio neto de 18,20 millones en 2024.

Esta cifra supone un incremento del 23% respecto al año anterior, consolidando la recuperación de su patrimonio tras la incertidumbre de la pandemia.

Con unos ingresos que rozan los 45 millones de euros, la sociedad ha logrado blindar su cuenta de resultados frente a la inflación y los costes energéticos.

Saga al mando

En el consejo de administración siguen sentándose los representantes de las tres ramas familiares, con Román Sanahuja a la cabeza supervisando el legado.

Ellos gestionan una cartera que, además del centro comercial, incluye oficinas, dos hoteles y viviendas que se benefician del "efecto tracción" de L'Illa.

De cara a 2026, la consigna transmitida por el gerente Gerard Cutal es mantener el ritmo y no ceder ni un milímetro de cuota de mercado frente a competidores como Glòries.

La fábrica de la Diagonal funciona a pleno rendimiento y la polémica reforma, estética aparte, ha cumplido su única función real: hacer mucha caja.