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Gabriel Rufián (ERC) en un mítin ante la imagen de Oriol Junqueras / EE

Rufián lanza un 'dardo' contra JxCat... y desata la ira de los simpatizantes de Puigdemont

El diputado de ERC acusa de "cainismo" a quienes ostentan el poder desde "hace más de 20 años"... y le llueven las críticas

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La guerra indisimulada entre los dos socios del Govern independentista de la Generalitat --JxCat y ERC-- ha tenido este jueves a Gabriel Rufíán como uno de sus protagonistas. El diputado republicano ha desatado las críticas del entorno postconvergente tras un mensaje en sus redes sociales en el que, de forma indirecta, lamenta los duros ataques que la formación de Oriol Junqueras recibe en los últimos días por desbloquear la investidura de Pedro Sánchez en el Congreso.

Rufián se ha defendido de las acusaciones de romper la supuesta unidad del independentismo por la estrategia de ERC de desbloquear la formación de un Gobierno en España con la siguiente observación: "Ha hecho más por la unidad estratégica del independentismo la perseverancia y cero estridencias de la Doctrina Junqueras que el ruido y humo de miles de tuits cainitas surgidos de grupos de whatsapp creados con el único fin de intentar no perder un poder ostentado hace más de 20 años".

Reacciones del entorno postconvergente

Sin dar nombres, los destinatarios de la invectiva de Rufián parecen obvios, puesto que la antigua CiU y sus actuales herederos de JxCat han gobernado 33 de los últimos 40 años en Cataluña --los últimos de ellos, no obstante, con el apoyo y la participación de ERC--. Y las réplicas desde el entorno postconvergente no se han hecho esperar.

Así, entre los cientos de simpatizantes de JxCat le han respondido afeándole su reproche --buena parte de ellos, en tono insultante-- figuran, por ejemplo, Rai López Calvet, que semanas atrás peregrinó a pie desde Cervera hasta la mansión del prófugo Carles Puigdemont en Waterloo, o Salvador Ribot, de la Associació per la Cultura Digital de Catalunya.

"Choni", "ñordo", "botifler"...

Entre las réplicas no han faltado las clásicas acusaciones de "botifler" ("traidor"), quienes le afean que hable en castellano o los calificativos de "choni" o "ñordo", insulto de moda entre el independentismo más intransigente y ultramontano para referirse a los españoles.