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Carles Puigdemont junto a miembros del partido Sinn Féin

Puigdemont sigue sin recabar apoyos de peso en la cuenta atrás para el juicio del 1-O

El expresidente de la Generalitat se ha reunido con el Sinn Féin, pero tanto el vicepresidente de la Comisión Europea como los grandes partidos europeos rehuyen respaldar su tesis

01.02.2019 00:00 h.
6 min

La internacionalización del procés por parte del expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont no está dando los frutos esperados. A las puertas de que comparezcan ante el Tribunal Supremo los dirigentes nacionalistas en prisión preventiva, ninguna voz relevante en la Unión Europea ha secundado la tesis promovida por el Govern de que en España hay "presos políticos".

El vicepresidente de la Comisión Europea, Frans Timmermans, ha sido el último en asegurar que los políticos presos tendrán "un juicio justo" porque en España hay "independencia judicial". La respuesta del dirigente europeo procedía de una pregunta formulada por los eurodiputados de ERC en su tentativa de arrancar una declaración de la comunidad internacional a favor de sus intereses en vísperas de las declaraciones judiciales de Oriol Junqueras y del resto de imputados. Puigdemont, sin embargo, sigue intentando denunciar lo que, en su opinión, es un "juicio político" de un "Estado español que no se comporta como un Estado normal", según aseveró en una reciente entrevista en Ràdio Arrels.

Cuenta atrás

Su presencia en Waterloo (Bélgica), así como su liberación por parte del Tribunal de Schleswig-Holstein, ha contribuido a elevar la causa independentista a escala europea. El tribunal regional germano consideró en su momento que los hechos por los que se le imputaban los delitos de sedición y rebelión en España no eran constitutivos de delito en Alemania, aunque sí lo era el de malversación.

La decisión del tribunal representó una victoria moral para Puigdemont, que regresó a Bélgica con ánimos para recabar apoyos en el marco de los partidos políticos y dirigentes europeos tras este aval de un tribunal alemán.

Reunión con el Sinn Féin

A las puertas del juicio, su objetivo no se ha cumplido. La mayoría de partidos políticos y personalidades que han compartido su tesis relativa a que los dirigentes nacionalistas en prisión preventiva son "presos políticos" no son voces europeístas.

Este martes, el exmandatario catalán se reunía con el Sinn Féin irlandés, la formación cercana al grupo terrorista IRA. Tras el encuentro, la formación instaba al Gobierno de Pedro Sánchez a "entrar en un diálogo significativo" respecto a la "demanda legítima" de la independencia de Cataluña.

Otros apoyos incómodos

Otros partidos que han apoyado a Puigdemont se han atrevido a ir más lejos que el Sinn Féin y han calificado como "presos políticos" a los dirigentes en prisión preventiva. Este es el caso de los ultraderechistas griegos de Amanecer Dorado.

El eurodiputado Georgios Epitideios relacionó la cárcel preventiva de los dirigentes nacionalistas con "diputados perseguidos" de la formación de extrema derecha griega. En una sesión parlamentaria en la Eurocámara reprochó a la Unión Europea su posición de "no intervenir en Cataluña" y destacó que los "diputados siguen en la cárcel".  

Extremos políticos

Otros dirigentes incómodos que han mostrado su apoyo explícito a Puigdemont procedían de partidos de extrema derecha como Verdaderos finlandeses, el Tea Party o los flamencos de Vlaams Belang, entre otros. También la extrema izquierda alemana, Die Linke, ha expresado su simpatía por la causa abanderada por el expresident huido en Waterloo. Uno de sus diputados, Andrej Hunko, ha visitado la cárcel de Lledoners para reunirse con los políticos en prisión preventiva. Las escasas voces moderadas en Europa han sido la de la eurodiputada de los Verdes Ska Keller y la de la socialdemócrata Katerina Barley, que también han criticado que la condición de prisión preventiva no contribuye al diálogo entre Ejecutivos.

Más allá de estas voces, los grandes partidos y figuras del centro derecha y del centro izquierda europeo siguen manteniendo su confianza en España como Estado de Derecho. La última opción de Puigdemont es esperar a la sentencia y, si procede, elevar el caso a los tribunales internacionales

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