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Dos niñas en clase, cuya educación lingüística será a partir de ahora con un modelo de inmersión flexibilizado / EUROPA PRESS

PSC, ERC, JxCat y Comuns recuperan el plan de Bargalló para flexibilizar la inmersión

La mayoría de la cámara pacta una reforma de la ley de política lingüística de 1998 en la que el catalán se mantiene como lengua vehicular pero que garantiza el dominio del castellano

7 min

Gran pacto en Cataluña para reformar la ley de política lingüística de 1998 en uno de los ámbitos más sensibles, la educación. PSC, ERC, JxCat y En Comú Podem han recuperado la iniciativa que puso sobre la mesa en la pasada legislatura el entonces titular de Educación, el republicano Josep Bargalló, en que el concepto de inmersión original será flexible según la realidad de cada centro con un objetivo común. El de que al final de la enseñanza obligatoria, cuarto de la ESO, los alumnos tengan un dominio oral y escrito del catalán y del castellano.

El catalán se mantiene como lengua vehicular, pero se garantiza también el aprendizaje del castellano y el dominio pleno del idioma en todo el territorio. Todo ello, mediante la presencia adecuada de ambos en los currículums y en los proyectos educativos de cada centro. De hecho, serán las escuelas y los institutos los que tengan la última palabra para definir los porcentajes concretos en base a las necesidades que tengan los alumnos. Es decir, tienen plena autonomía para que esto se fije incluso en función de cada grupo, tal y como indican fuentes conocedoras de la letra pequeña de la propuesta de ley que ya se ha presentado a admisión a trámite.

La unidad independentista, rota

El Govern consigue de esta forma un acuerdo amplio, por lo que pasará los trámites parlamentarios sin problemas --de hecho, la reforma se aprobará en el próximo pleno por lectura única, es decir, por la vía de urgencia--, que rompe la mayoría independentista. La CUP no se ha sumado a la iniciativa, ya que exige que el modelo de inmersión que se aplique en Cataluña sea el monolingüismo en todos los centros.

Los responsables de los partidos firmantes del pacto lingüístico escolar que se ha cerrado en el Parlament / CG
Los responsables de los partidos firmantes del pacto lingüístico escolar que se ha cerrado en el Parlament / CG

Los antisistema apuestan por una desobediencia frontal al Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) que fijó en el 25% de las clases la presencia mínima del castellano en los centros educativos catalanes. La propuesta que se ha pactado implica cumplir con la resolución judicial, pero sin ningún porcentaje. Serán los responsables de cada grupo los que usen u otro idioma según el momento y las necesidades del alumnado. De hecho, los dos meses de plazo dado por la Justicia para aplicar esa cuota acababa este viernes, por lo que el lunes debería estar vigente en los colegios públicos catalanes.

La propuesta, que afecta a tres artículos de la ley actual, “pretende rehacer el consenso” en esta cuestión y “mantiene el catalán como lengua vehicular y centro de gravedad, pero el castellano también será lengua de aprendizaje". Además, se tienen en cuenta las necesidades de atender a la "realidad sociolingüística de cada centro", ha explicado la responsable de educación de PSC-Units, Esther Niubó.

La exposición de motivos

En la exposición de motivos, los grupos afirman que desde la aprobación de la ley de 1998, se han producido diversos cambios en los contextos jurídicos, social, educativo y tecnológico que afectan a la gestión de las lenguas en el ámbito de la enseñanza, como la reforma del Estatut y la aprobación de la Ley de Educación de Cataluña (LEC), y su posterior reforma en la que se avala la garantía del uso en la enseñanza y de la consecución de la competencia en comunicación lingüística en las dos lenguas oficiales, de acuerdo con “la jurisprudencia más reciente del Tribunal Constitucional”. Aluden, asimismo, a los compromisos acordes a la Carta Europea de las lenguas regionales o minoritarias de 2001, que protege tanto al catalán y el occitano en la educación, sin que vaya en detrimento del aprendizaje de l lengua oficial del Estado.

Alude la propuesta a “los flujos migratorios que han tenido lugar en el siglo XXI”, que “han cambiado sustancialmente la composición de los centros educativos” y han convertido muchas aulas en “realidades multilingües”, así como a la renovación de la metodología docente y la irrupción de las nuevas tecnologías. Todo ello “hace necesaria la adaptación puntual del régimen lingüístico” en aras a “conseguir la finalidad estatutaria y legalmente establecida de garantizar el dominio oral y escrito de las dos lenguas oficiales por parte del alumnado al finalizar la enseñanza obligatoria y los siguientes estudios no universitarios”.

"Presencia adecuada de catalán y castellano"

El nuevo texto establece que “el catalán, como lengua propia de Cataluña, es la lengua normalmente utilizada como lengua vehicular y de aprendizaje del sistema educativo. También es utilizado el castellano en los términos que fijen los proyectos lingüísticos de cada centro”.

Para lograr el dominio oral y escrito del catalán y el castellano al final de la enseñanza obligatoria, la enseñanza de las lenguas oficiales y en las lenguas oficiales, debe tener garantizada una presencia adecuada en los currículos y en los proyectos educativos del centro”.