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Carles Puigdemont ante una urna en el Parlament / FOTOMONTAJE DE CG

El objetivo de la ‘ley Puigdemont’: elecciones con máxima tensión

JxCat quema uno de sus planes de investidura para mantener, en caso de elecciones, la confrontación con el Gobierno español, que no permitirá ungir a distancia a su cabeza de lista

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Llegan las prisas. Junts per Catalunya, que hasta hace dos días reivindicaba su derecho a administrar sus tiempos políticos, plantea ahora aprobar la reforma de la ley de presidencia y del Govern el próximo 3 de mayo. Una ley a la medida de una investidura a distancia de Carles Puigdemont que estaba llamada a convertirse en el as en la manga del núcleo duro del expresidente. Esto es, en una método de investidura que se aplicaría en una coyuntura más propicia para Puigdemont, previa elección de un presidente independentista efectivo y provisional.

Por ello, la precipitación con la ahora se quieren aprobar esos cambios, condenados a ser recurridos por el Gobierno, ha sorprendido incluso a algunos de los socios independentistas de Puigdemont. Fuentes de esa órbita consultadas por Crónica Global solo tienen una respuesta: lo que se pretende es mantener la tensión ante una posible convocatoria de elecciones. Es decir, más victimismo. O sea, más confrontación.

Planes alternativos

Dicho de otra manera, entre los numerosos planes alternativos que se plantea JxCat siempre ha estado presente una investidura a distancia de Puigdemont, a quien consideran el “presidente legítimo”. Un parecer en el que coincide la CUP, aunque tras la concesión del voto delegado al propio Puigdemont y a Toni Comín, ya no sería necesario el apoyo de la CUP. Para ungir de forma virtual al cabeza de lista de JxCat, este grupo presentó una propuesta de reforma de la ley de presidencia por la vía de urgencia, posteriormente ampliada vía enmienda para que los consejeros del futuro gobierno catalán puedan ejercer desde el exilio.

La oposición ha pedido un dictamen al Consejo de Garantías Estatutarias --que vela por el ajuste de las leyes catalanas a la Constitución y el Estatut-- que debe pronunciarse antes de este jueves. Los plazos para emitir ese informe son más cortos debido al procedimiento exprés utilizado por los independentistas.

Están convencidos

"Confiamos en un dictamen positivo porque nuestra propuesta es correcta", aseguraba ayer el portavoz adjunto de JxCat, Eduard Pujol.

Así se abriría un corto período de enmiendas que permitiría a los independentistas someter a votación la nueva ley al pleno previsto el 3 de mayo. La entrada en vigor de la reforma se produce tras su publicación en el Diari Oficial de la Generalitat de Cataluña (DOGC). Y teniendo en cuenta que es el Gobierno español el que, vía aplicación del artículo 155, controla ese diario oficial, es imposible, como se ha especulado, que Puigdemont sea investido ese mismo día 3.

Recurso ante el TC

PSC y Ciudadanos consideran que, tras la aprobación de esos cambios legales, se debería reformar el reglamento del Parlament, algo que descartan los secesionistas. E instan al Gobierno a recurrir esa forma de investidura ante el Tribunal Constitucional.

Los independentistas también se encomiendan, una vez más, a esa confrontación con las instituciones del Estado. La que les permite perpetuar la excitación ciudadana, conscientes del tirón independentista que tiene Puigdemont desde su detención y puesta en libertad por la Justicia alemana.

El plazo para investir al nuevo presidente acaba el 22 de mayo. De lo contrario, se deberían convocar elecciones, que previsiblemente se celebrarían el 15 de julio.