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Fèlix Millet en el juicio por el 'caso Palau' / EUROPA PRESS

Millet alega desconocimiento y robo ante la desaparición de bienes embargados

El expresidente del Palau de la Música declara ante el juez que no sabía que tenía que custodiarlos, y dice que entraron ladrones en su casa

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El expresidente del Palau de la Música Fèlix Millet ha aducido ante el juez que le investiga por la desaparición de objetos que le habían embargado por el expolio de esa entidad cultural que él no era consciente de sus obligaciones como depositario y ha insinuado que se los pudieron robar.

Según han informado a Efe fuentes judiciales, Millet ha comparecido este jueves por videoconferencia desde la cárcel de Brians 2, donde desde 2020 cumple la condena de 9 años y 8 meses de cárcel por saquear el Palau durante décadas, ante el titular del Juzgado de Instrucción 4 de Granollers. Debía responder por la desaparición de varios objetos de valor que le habían embargado, lo que podría suponer un delito de malversación impropia.

Dice que le entraron a robar

Millet, que solo ha contestado a las preguntas de su defensa, ha asegurado ante el juez que no era consciente de las obligaciones que comportaba el hecho que le hubiesen designado depositario de estos bienes embargados. Un argumento que, según las fuentes, le podría eximir de responsabilidad penal si finalmente no se demuestra que sabía que era el responsable del mantenimiento de los objetos de valor.

Fèlix Millet, expresidente del Palau de la Música
Fèlix Millet acudió en varias sesiones de su juicio en silla de ruedas, aunque después se demostró que no la necesitaba / EFE 

Además, ha indicado que entraron a robar en su casa, unos hechos que ya denunció en su día porque que le sustrajeron unos gemelos y un reloj, aunque hoy ha insinuado que los ladrones se podrían haber llevado otros objetos de valor. Se ha cuidado de afirmar de forma directa que entre sus pertenencias que desparecieron se encontrasen las que estaban embargadas.

Un piano de cola desaparecido

En el marco de la ejecución de la sentencia por el expolio del Palau, la Audiencia de Barcelona autorizó la entrada de peritos en la mansión de L'Ametlla del Vallès (Barcelona) donde vive Millet. Tasaron 44 obras de arte que le embargaron durante la instrucción de la causa para hacer frente a una futura responsabilidad civil en caso de condena.

De esa forma, se constató que faltaban un piano de cola, un cabezal de cama del siglo XVIII, dos colmillos de marfil labrados y una decena de figuras de animales también de marfil de un valor elevado. Más tarde, la defensa informó al juzgado de que había encontrado el piano y el cabezal de cama en la casa de la esposa de Millet, fallecida en 2018.

Indulto denegado

La justicia también investiga si otro condenado por el caso, Jordi Montull, que ya compareció la semana pasada en el juzgado por estos hechos, ocultó a la Audiencia de Barcelona los ingresos que obtiene del alquiler de una propiedad de El Masnou (Barcelona) de la que es titular junto a su esposa. Había asegurado ante el tribunal que su único sustento era su pensión de jubilación.

Jordi Montull, exdirector del Palau de la Música / EFE
Jordi Montull, exdirector del Palau de la Música / EFE

Los dos exejecutivos del Palau, a los que el Gobierno acaba de denegar el indulto, fueron condenados por la Audiencia de Barcelona por haberse apropiado durante décadas de fondos, de origen tanto público como privado, que pertenecían a la entidad cultural. Fue el mayor escándalo que ha afectado a una de las instituciones más emblemáticas de la burguesía catalana.

Comisiones a Convergència

El expolio, según dio por probado la sentencia, sirvió también para enmascarar el pago de 6,6 millones de euros en comisiones de la constructora Ferrovial a la antigua Convergència (CDC) a cambio de la adjudicación de obra pública, como la Ciutat de la Justicia o la línea 9 del metro.

En el juicio, ambos acusados delataron a Convergència, en un acuerdo con la fiscalía para que les rebajara las penas por la confesión, y explicaron que la constructora Ferrovial pagaba comisiones de hasta el 4%, de las que el partido se quedaba un 2,5% y el resto Millet y Montull como intermediarios.