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El historiador Agustí Colomines, miembro de Acció per la República  / EFE

El independentismo se confiesa: “La generación del 1-O está amortizada”

Agustí Colomines, el gran apoyo primero de Mas y luego de Puigdemont ve en el independentismo un “erial intelectual y político”

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¿Cinismo o un despertar a la realidad? Las figuras del independentismo ven ahora un fracaso en todo el movimiento, aunque no renuncien al proyecto, como la única salida para Cataluña. Uno de ellos es Agustí Colomines, historiador, exdirector de la Fundación CatDem, vinculada a Convergència, y activista de primera hora. Ofreció su apoyo a Artur Mas, e influyó en todos sus pasos desde la Diada de 2012, y pasó luego a dar cobertura a Carles Puigdemont. Ahora, sin embargo, con todo lo que ha pasado con la crisis del Covid-19, lo tiene claro: “El independentismo político es un erial intelectual y políticamente se debe reiventar, la generación del 1-O está amortizada”.

Colomines fue uno de los impulsores de la Crida Nacional per la República, el partido de Puigdemont para dejar a un lado al PDeCAT y también a Junts per Catalunya. Pero impulsó un grupo propio dentro de la Crida. Ahora, su desencanto es total. “Los exiliados no tienen definida una estrategia ni tienen organización, la Crida no es nada, y JxCat es una ruina. (…) Hace mucho tiempo que el debate de ideas ha dejado de existir y que el tacticismo lo domina todo”, señala Colomines en un artículo en el diario El Punt/Avui.

Los gurús de Puigdemont Salvador Cardús y Agustí Colomines / CG
Los gurús de Puigdemont Salvador Cardús y Agustí Colomines / CG

ERC, mejor "organizada y militarizada"

Su posición muestra la enorme división que existe en el seno del movimiento independentista, con Esquerra Republicana como el único partido organizado que trata, y lleva meses en esa posición, de aterrizar para gobernar la Generalitat y comenzar un nuevo partido, con el objetivo de romper los boques políticos entre el independentismo y el no independentismo.

La idea de Colomines, muy crítico con los republicanos, es que, en cualquier caso, ninguna fuerza política en el campo independentista podrá encauzar la situación: “Aunque ERC está mejor organizada y militarizada que JxCat, que es como una gallina que corre sin cabeza, ni unos ni otros ofrecen una alternativa creíble. Los presos porque sus aliados en la vuelta a la vía ‘reformista’ se les orinan encima tantas veces como les conviene, incluyendo el ‘paulismo’ que enamora a Tardà (por Pablo Iglesias)”. Además, según el gran ariete del independentismo en todos estos años, “el españolismo no negociará aunque en Cataluña el 100% de la población estuviera a favor de la independencia”.

Una autonomía "devastada"

Colomines se presenta, así, como un observador desde la barrera, y se permite criticar a todo el conjunto del independentismo, porque no aprovechó “el coraje” de todos los independentistas que fueron a votar el 1-O, a pesar “de las porras”. Pero el historiador ha estado presente, de forma activa, con una defensa férrea de Puigdemont, como un organizador político a través de la Crida, primero, y de su grupúsculo interno, después, junto a otros agitadores, como Aurora Madaula o Josep Costa, diputados de JxCat. Su decepción es total, como si fuera un independentista de base que ve lejos el objetivo de la independencia.

Sobre ello, su mirada es clara, justo cuando en pocos meses se iniciará una campaña electoral que será a cara de perro entre JxCat y Esquerra Republicana. “Cuando se percibe ya el final del túnel después de muchos días de confinamiento y de desconcierto, me sorprende constatar que el independentismo partidista vuelve a debatir lo de siempre, como si nada hubiera ocurrido. (…) La realidad es que tenemos la autonomía devastada, bajo mínimos, que ni tan sólo se parece al autogobierno que se disponía antes de que las urgencias del tripartito nos llevaran al fracaso de la reforma estatutaria de 2006”.

Es decir, es la confesión de un fracaso total de una estrategia en la que el propio Colomines ha sido uno de los actores principales, con Mas y después con Puigdemont.