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José Luis Ábalos, Adriana Lastra y Gabriel Rufián antes de una reunión entre el PSOE y ERC  / EFE

La España que prefiere terceras elecciones a un pacto con el independentismo de ERC

Analistas y expolíticos claman por un acuerdo del PSOE con el PP ante el riesgo de que España quede paralizada por completo

10 min

Pedro Sánchez buscó un acuerdo rápido con Unidas Podemos que sólo se podía complementar con el concurso del independentismo de Esquerra Republicana. Y con ello conseguía el silencio momentáneo en el interior del PSOE y la perplejidad del PP, que esperaba, pese a todos sus recelos, algún contacto con ciertas posibilidades de acuerdo con el líder del PSOE. Ahora, a punto de que Esquerra decida su abstención, diferentes analistas consultados por Crónica Global y expolíticos e intelectuales que ofrecen su perspectiva en la plataforma La España que reúne, señalan que es mejor, incluso, “ir a unas terceras elecciones”.

¿Sería un desastre convocar de nuevo a la ciudadanía a las urnas? Pedro Sánchez repite que no quedaría ya otra fórmula, y achaca esa responsabilidad a la “derecha”, al PP y Ciudadanos, por no prestarse a dejarle gobernar. En realidad, la gran división se originó con la moción de censura de mayo de 2018 contra Mariano Rajoy. Si Sánchez la sacó adelante con Unidas Podemos y los partidos independentistas catalanas, además de con el PNV, que acababa de votar los presupuestos del PP, ahora que haga lo mismo para su investidura. Es la posición del PP de Pablo Casado, y de Ciudadanos, que no se ha apeado de su posición, pese a algunas variaciones que ha aportado su nueva líder, Inés Arrimadas.

La España que prefiere terceras elecciones / CG

La vía Arrimadas

Y, precisamente, sobre ello se pronuncia el ensayista Juan Claudio de Ramón, que muestra una gran preocupación por el futuro inmediato de España, y que cree que no quedaría otra que unas terceras elecciones. “Por supuesto que es mejor ir a terceras elecciones que convertir a ERC en el árbitro de la gobernabilidad. Pero no hace falta: la idea realmente buena es el gobierno de concertación entre PSOE, PP y Cs que propone Arrimadas: la vía 221. Y la verdad, no me apetece ni explicar por qué. Es algo tan dolorosamente obvio que solo en la absurda España podría no hacerse".

La líder de Ciudadanos, Inés Arrimadas (d), y la portavoz del PP, Cayetana Álvarez de Toledo (i) / CG
La líder de Ciudadanos, Inés Arrimadas (d), y la portavoz del PP, Cayetana Álvarez de Toledo (i) / CG

Ese último comentario deja entrever la desazón y la desorientación que ha causado la opción de Pedro Sánchez de buscar, con toda la flexibilidad del mundo, el concurso de ERC para su investidura. Los republicanos, que están sometidos a una enorme presión por el mundo independentista más irredento, el que apoya a Carles Puigdemont y a Junts per Catañunya, han dado vía libre a esa negociación con el PSOE, pendiente ahora de las alegaciones que presente la Abogacía del Estado al Tribunal Supremo sobre la decisión de la justicia europea, que ha dictado sobre la inmunidad de Oriol Junqueras.

No engordar a Puigdemont

La Abogacía del Estado ya apostó por la inmunidad de Junqueras el pasado mes de junio, tras las elecciones europeas. Ahora tiene previsto ir en la misma dirección, apoyando la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, con la posibilidad de pedir la excarcelación temporal de Junqueras, mientras se tramita el suplicatorio en el Parlamento Europeo.

El analista del Real Instituto Elcano Ignacio Molina sigue la línea que defiende Juan Claudio de Ramón, con ciertas prevenciones, para que la política española mantenga un cierto orden racional: “Es momento de no dramatizar y de intentar hacer de la necesidad virtud. Pero también sabemos que es malo para todos, y también para Esquerra Republicana, cualquier desarrollo que engorde a Carles Puigdemont”.

Ignacio Molina, investigador principal del Real Instituto Elcano / CG
Ignacio Molina, investigador principal del Real Instituto Elcano / CG
 

El mal menor, con Ciudadanos

Es decir, el máximo beneficiario de esa decisión europea es Puigdemont, que acaba de recibir la acreditación provisional como eurodiputado, y que podría forzar unas elecciones en Cataluña, y, de nuevo, como candidato. Pero es, principalmente, su labor como agitador en Europa la que preocupa especialmente en los organismos del Estado.

Molina añade que existe un “mal menor”. Según este analista, “el mal menor es una investidura con el apoyo del PSOE, Unidas Podemos y Ciudadanos, y que el PP responda con responsabilidad a lo largo de la legislatura, esperando a ganar en 2023, sin repetir, por tanto, ahora elecciones, pero sé que es algo muy difícil”.

Elisa de la Nuez, abogada del Estado y editora del blog 'Hay Derecho', durante la entrevista con 'Crónica Global'
Elisa de la Nuez, abogada del Estado y editora del blog 'Hay Derecho'.

Reforzar la democracia liberal

El acuerdo entre los grandes partidos constitucionalistas, sin embargo, sería la mejor medicina para reforzar la democracia liberal. Esa es la visión de Elisa de la Nuez, que dirige el blog Hay Derecho. Señala que ante el posible acuerdo entre el PSOE y ERC, "es necesario un pacto de los grandes partidos para evitarlo, se trata de un gran pacto para defender y reformar nuestra democracia liberal". 

De la Nuez entiende que ese acuerdo con Esquerra "es lo contrario de fortalecer la democracia liberal, porque supone debilitarla, en la línea de lo que está pasando en Polonia o Hungría". Por tanto, y pese a todas las dificultades, "es responsabilidad del PP y PSOE haber acabado aquí después de 40 años y deberían ahora arrimar el hombro".

Aceptar la realidad

Sin embargo, ¿qué sería lo ideal? Molina asegura que lo que se debería hacer se conoce. Otra cosa es ponerle nombre a cada protagonista, repartiendo los diferentes papeles: “La mejor fórmula es que el Gobierno no dependa de ERC y a la vez cambiar el tono con Cataluña sabiendo que la Generalitat será independentista durante mucho tiempo”.

Lo tangible, lo real, es que el PSOE se encamina hacia una investidura en la que ERC se abstendrá, con el PP en la oposición esperando el mejor momento para recoger lo que considera que será seguro, los frutos del fracaso de Sánchez.

Manuel Valls, concejal en el Ayuntamiento de Barcelona, y exprimer ministro francés / Lena Prieto
Manuel Valls, concejal en el Ayuntamiento de Barcelona, y exprimer ministro francés / Lena Prieto

Contra los extremos

Los intelectuales y expoliticos que se han agrupado en la plataforma La España que reúne claman por un acuerdo del PSOE con el PP que ya estaría en tiempo del descuento. El exministro César Antonio Molina, el catedrático de derecho constitucional Francesc de Carreras y el ex primer ministro francés y concejal en el Ayuntamiento de Barcelona, Manuel Valls, piden ese acuerdo para no quedar a expensas de “los extremos”.

Y todos lamentan, como algo “incomprensible” que Ciudadanos se cerrara en banda con el PSOE tras las elecciones del 28 de abril, cuando se hubiera conseguido una mayoría parlamentaria de 180 diputados. Manuel Valls, que está valorando cómo puede ser “útil” en la política catalana y española, y que estudia cómo avanzar con su plataforma Barcelona pel Canvi con una posible candidatura al Parlament de Cataluña, es duro sobre lo que está intentando el PSOE: “Reservo mi opinión hasta ver qué dice la Abogacía del Estado. Pero confieso que este titular me hace daño a los ojos, al presentar una mezcla que resulta insoportable: El Gobierno confía en que el escrito de la Abogacía del Estado sirva como gesto a ERC”, en referencia a informaciones periodísticas que han anunciado que la Abogacía haría suya por completo la sentencia de la justicia europea.

La pregunta amarga de Manuel Valls

Valls ha reaccionado en las últimas horas sobre el congreso de ERC y su apuesta por la independencia y por un referéndum: “¿Se puede pactar con un partido que considera que la independencia de Cataluña es inevitable y que pide amnistía? ¿Hay alguien en el PSOE para decir que no se puede entregar el futuro de España a un partido separatista con dirigentes condenados o fugados?”.

El Gobierno del PSOE lo tiene claro, o no tanto, pero se ha quedado sin alternativa: o abstención de Esquerra o terceras elecciones, que nadie quiere. O sí.