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Tanques yugoslavos repelen un ataque de fuerzas eslovenas durante la Guerra de los Diez Días de Eslovenia / WIKIPEDIA

Eslovenia, la independencia que 'sólo' costó medio centenar de muertos

La defensa de la "vía eslovena" por parte de Torra activa todas las alarmas entre los partidos no nacionalistas, especialmente en el clima de violencia secesionista que vive Cataluña

10.12.2018 00:00 h.
8 min

En los últimos días, el independentismo catalán ha apelado a la denominada "vía eslovena" como ejemplo a seguir. En la presentación del Consell per la República celebrada el sábado en Bruselas (Bélgica), el presidente de la Generalitat, Quim Torra, señaló: "Los catalanes hemos perdido el miedo. No nos dan miedo. No hay marcha atrás en el camino hacia la libertad. Los eslovenos decidieron seguir adelante con todas las consecuencias. Hagamos como ellos y estemos dispuestos a todo para vivir libres". Unos días antes, durante un discurso en el Ayuntamiento de Liubliana (capital de Eslovenia), también apuntó la "vía eslovena" como ejemplo de vía hacia "la libertad". "La Constitución nunca será reformada por la vía federal o confederal. La única manera de que Cataluña avance es seguir la vía eslovena: la libertad", dijo el líder nacionalista.

Estas apelaciones a un conflicto armado en el que hubo decenas de muertos y cientos de heridos durante una guerra que duró diez días en 1991 ha generado las críticas de las formaciones no nacionalistas. Desde el PSOE han tildado a Torra de "iluminado" e "irresponsable" por estas palabras. El PP le ha acusado de pretender la "balcanización" de España. Ciudadanos le ha calificado de "peligro público" por utilizar como referente "un conflicto civil con violencia". Y los comunes le han exigido que rectifique de inmediato. Pero, ¿en qué consistió el proceso de independencia de Eslovenia?

El contexto yugoslavo

En la Yugoslavia de finales de la década de 1980 --tras la muerte del dictador Tito, que gobernó el país con mano de hierro desde el final de la Segunda Guerra Mundial--, resurgió el nacionalismo en las seis repúblicas que conformaban el país --Serbia, Croacia, Bosnia y Herzegovina, Montenegro, Macedonia y Eslovenia--.

En abril de 1990, la dictadura comunista permitió las primeras elecciones democráticas en Croacia y Eslovenia, en las que ganaron las formaciones opuestas al nacionalismo expansionista serbio que encarnaba Slobodan Milosevic. Poco antes, el 9 de noviembre de 1989, había caído el Muro de Berlín, anticipando la implosión de la URSS y la caída de las dictaduras comunistas de la Europa del este.

El referéndum esloveno

En ese contexto, el Gobierno de la República de Eslovenia (República Socialista de Eslovenia hasta unos meses antes) --la región más próspera del país-- celebró un referéndum independentista unilateral el 23 de diciembre de 1990 en contra de la voluntad de las autoridades yugoslavas.

El plebiscito tuvo una participación del 93% de los 1,5 millones de ciudadanos con derecho a voto y el 95% se posicionó a favor de la separación de la región del resto de Yugoslavia.

La DUI

A pesar de que el Gobierno esloveno era consciente de que las autoridades federales se oponían a la secesión y que podría haber una intervención militar, continuó adelante con el proceso de separación, que contaba con la simpatía de occidente, especialmente de Alemania y EEUU.

El 25 de junio de 1991 --seis meses después del referéndum--, Eslovenia declaró su independencia​ de Yugoslavia tras una votación casi unánime del parlamento regional y en paralelo a una declaración similar de Croacia. El Gobierno esloveno esperaba la intervención del ejército yugoslavo, para lo que llevaba meses preparando sus propias fuerzas armadas.

Medio centenar de muertos

Y el conflicto armado no se hizo esperar. La denominada Guerra de los Diez Días comenzó al día siguiente, con la entrada de las tropas del Ejército Popular Yugoslavo en territorio esloveno.

La lucha armada movilizó blindados, helicópteros y aviones y provocó una veintena de muertos en el bando esloveno y casi 50 por parte del ejército yugoslavo, además de cientos de heridos en ambos lados.

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Puesto de control fronterizo esloveno tras los combates de la Guerra de los Diez Días / WIKIPEDIA

Alto el fuego

El 7 de julio de 1991 se firmó el Acuerdo de Brioni entre los gobiernos de Yugoslavia, Croacia y Eslovenia. Fue promovido por la Unión Europea, muy interesada en frenar una contienda que registró los principales enfrentamientos muy cerca de la frontera austriaca e italiana de Eslovenia.

Con el pacto, Yugoslavia se comprometía a detener todas las acciones militares en territorio esloveno y los gobiernos de Eslovenia y Croacia congelaban sus procesos independentistas durante tres meses.

Los padrinos occidentales

Aunque la entente no logró parar la guerra en Croacia, el combate armado no volvió a Eslovenia, que en los siguientes meses fue reconocido como un Estado independiente por las exrepúblicas soviéticas recién nacidas. Este conflicto fue el inicio de la reacción en cadena de declaraciones de independencia del resto de repúblicas yugoslavas, lo que derivó en la sangrienta Guerra de los Balcanes, que se prolongó durante toda la década de 1990.

En ese marco, los países occidentales reconocieron la independencia de Eslovenia tras el primer paso dado por Alemania en diciembre de 1991, a la que siguieron Suecia, Islandia, la Unión Europea, Rusia y Estados Unidos, y después toda la comunidad internacional.

Amenazas independentistas

Las críticas a las reiteradas apelaciones de Torra a la "vía eslovena" deben enmarcarse en el clima actual de tensión y frustración que se vive en Cataluña y en el que los brotes de violencia independentista son cada vez más frecuentes. Basta con recordar los ataques a manifestaciones constitucionalistas, los cortes de carreteras, los intentos de asaltos al Parlament o las amenazas abiertas de acciones "violentas" por parte de grupos radicales de cara al 21 de diciembre.

Es por ello que intervenciones como las del exconsejero de Salud Toni Comín en Bruselas este sábado han activado todas las alertas en las filas no nacionalistas. El líder separatista anunció que "el tramo que queda" hasta lograr la independencia "será dramático, no nos tenemos que engañar más". "Ha llegado la hora, no podemos esperar, ha llegado la hora de pagar el precio, alto, injusto, pero inevitable de nuestra libertad, solo si estamos dispuestos a pagar este precio, seremos libres", añadió en tono amenazante.