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Ada Colau, alcaldesa de Barcelona, cara a cara con Ernest Maragall, de ERC / CG

ERC contra Colau: una 'guerra' que viene de lejos

Después de unos días de tregua en busca de apoyo a la investidura de Maragall, los republicanos redoblan sus críticas a la alcaldesa de Barcelona por querer repetir en el cargo

08.06.2019 00:00 h.
13 min

La decisión de Ada Colau de presentarse a la investidura para revalidar su cargo como alcaldesa de Barcelona ha vuelto a encender los ánimos en ERC. Después de unos días de tregua, durante los cuales los republicanos moderaron su habitual discurso crítico contra los comuns para pedir su apoyo a la investidura de Ernest Maragall y un posible pacto de gobierno, la guerra se ha recrudecido de nuevo. Y todavía con más intensidad.

Los independentistas, ganadores por la mínima en las pasadas municipales, empatados a diez concejales con su rival, no ven con buenos ojos que Colau disponga de un segundo mandato. Y aún menos si es junto al PSC y gracias a los votos desinteresados del grupo de Manuel Valls en la investidura. Si lo hace, deberá “atenerse a las consecuencias”, tal y como advirtió el propio Maragall el jueves en una entrevista a Betevé, recuperando así el tono duro de la campaña electoral, cuando llegó a acusarla de ser “la última esperanza del unionismo”.

De la investidura al 'divorcio'

Aunque la alcaldesa insiste en su intención de formar un tripartito de izquierdas junto a republicanos y socialistas --algo a día de hoy imposible, debido al rechazo mutuo entre ambos--, la posibilidad de que ERC regrese a la oposición planea en el horizonte. Un papel que ya desempeñó con severidad durante la pasada legislatura, en la que la relación entre republicanos y comuns fue un auténtico camino de espinas. El apoyo de ERC a la investidura de Colau en 2015 y su acuerdo presupuestario en 2016 acabó derivando en poco tiempo en una abierta animadversión a partir de mayo de ese mismo año, cuando Colau alcanzó un pacto de gobierno con los socialistas.

La falta de sintonía entre el entonces líder de los republicanos en el consistorio, Alfred Bosch, y la todavía alcaldesa en funciones fue una constante durante casi todo su mandato. Y muchos atribuyen el relevo de este último por Ernest Maragall en 2019 en parte a este hecho.

Bosch, arrepentido

Bosch se mostró muy crítico con un gobierno municipal al que acusaba de “no funcionar”, y ya en 2017, antes incluso del 1-O, se mostraba arrepentido por haber investido a Colau. Entre otras cuestiones, le reprochaba su proyecto de municipalización del agua, la renovación del contrato con Endesa, la creación de la superilla, las huelgas del Metro, el precio de los alquileres, su gestión del turismo o su presunto “nepotismo”, por poner algunos ejemplos.

Unos reproches que fueron in crescendo --”Colau ha hecho de Barcelona la capital de los problemas”, “estamos lejos de Colau porque ella está lejos de la ciudad”, le afeaba Bosch--, y que se intensificaron tras la celebración del referéndum ilegal del 1-O de 2017 y la posterior aplicación del artículo 155 de la Constitución en Cataluña. Desde el grupo municipal de ERC, y desde el independentismo en general, siempre se ha cuestionado la supuesta equidistancia de Colau con el procés. Y eso, a pesar de su respaldo a dicha votación y al denominado “derecho a decidir”, su oposición a la suspensión de la autonomía catalana, de haber reconocido como “legítimo” al Gobierno de la Generalitat cesado, y de sus muestras y actos de apoyo a los políticos secesionistas en prisión preventiva.

La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, entre los líders municipales de ERC, Alfred Bosch, y del PSC, Jaume Collboni.
La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, entre el ex líder municipal de ERC, Alfred Bosch, y el del PSC, Jaume Collboni

1-O y ruptura con el PSC por el 155

El hecho de que el equipo municipal de la alcaldesa rompiera su pacto de gobierno con el PSC en noviembre de 2017, como muestra de desacuerdo a su apoyo al 155, tampoco fue suficiente para Bosch y sus otros cuatro concejales, que continuaron acusando a Colau de no haberse implicado lo suficiente con el 1-O. Es más, en la pasada campaña electoral, se filtró a determinados medios catalanes una carta en la que el edil de ERC se ofrecía a entrar en su gobierno para organizar la votación en la ciudad. Un ofrecimiento que acabó en nada, pues la respuesta de la alcaldesa fue que su apoyo debía ser permanente para abordar otros retos de la ciudad.

En Barcelona, el 1-O se hizo a pesar del ayuntamiento, que no cedió las escuelas, edificios públicos y decidió no correr riesgos”, criticaba recientemente Maragall.

Acuerdos y desacuerdos

A pesar de ello, después de que este último tomara el mando del grupo municipal de los republicanos por la renuncia de Bosch en septiembre de 2018, el ayuntamiento ha logrado desencallar gracias a su apoyo uno de sus proyectos estrella: la unión del tranvía por la Diagonal. Otros acuerdos importantes entre ambas formaciones en los últimos años fueron, por ejemplo, la regulación hotelera --el plan PEUAT, votado también por los socialistas--, el cierre de la cárcel Modelo o desatascar la llegada del metro a la Zona Franca. Con Maragall, sus posturas se han ido acercando en otras cuestiones como la municipalización del agua. ERC, en cambio, ha chocado con la alcaldesa en otros temas relevantes, como la limitación del precio de los alquileres o el proyecto de funeraria pública, y se ha mostrado muy crítica en materia de seguridad o el plan de barrios, al considerar escasa su inversión. Y eso a pesar de sus coincidencias programáticas.

Al mismo tiempo, en el núcleo duro de los comuns han generado malestar otros movimientos políticos, como la marcha de algunos de sus miembros --Elisenda Alamany y Joan Josep Nuet-- a ERC poco antes del pasado ciclo electoral.

Duros ataques tras la 'tregua'

Todas estas diferencias no han sido obstáculo para que, en los últimos días, se haya impulsado un manifiesto a favor de una coalición entre ambas formaciones, suscrito por personalidades de la esfera política y civil tan diversas como los activistas Simona Levi, Itziar González y Arcadi Oliveras o empresarios del ámbito de la comunicación como Jaume Roures o el productor televisivo independentista de TV3 Toni Soler, que en el pasado --y de nuevo, ahora-- se mostró crítico con la alcaldesa.


Las redes sociales han sido, de hecho, uno de los espacios desde donde ERC y su entorno --y también su socio de Govern JxCAT-- más se ha reprochado la gestión de la alcaldesa en los últimos años. Y en los que ahora, después de la tregua por necesidad debido a los resultados electorales, se vuelven a vertir fuertes críticas contra la alcaldesa por presentarse a la investidura. Como muestra, algunos botones: