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Andreu Martínez, exdirector general de los Mossos, entre el consejero de Interior, Miquel Buch (i) y el secretario general del departamento, Brauli Duart / FOTOMONTAJE DE CG

Los duros se imponen en la dirección de los Mossos ante el 1-O

El consejero Buch gana el pulso a su 'número dos', Brauli Duart, el “apagafuegos” de un departamento politizado donde las purgas culminaron ayer con la dimisión del director de la Policía catalana

01.10.2019 00:00 h.
9 min

Una Consejería de Interior a su medida. Miquel Buch, un independentista confeso a las órdenes de Quim Torra y Carles Puigdemont, ha logrado en apenas cuatro meses darle la vuelta a un departamento donde la politización de su cúpula tensiona cada vez más a los agentes de los Mossos d’Esquadra.

Pere Ferrer releva a Andreu Joan Martínez en la dirección de los Mossos.

Con la dimisión de Andreu Joan Martínez, hasta ahora director general de la Policía Autonómica, culmina un proceso que comenzó en junio, con el relevo del jefe de los Mossos d’Esquadra, y que ahora pone la gestión de este cuerpo policial en manos de Pere Ferrer, un hombre de la máxima confianza de Buch. La marcha de Martínez, que algunos comparan a la de Albert Batlle en julio de 2017 –ocupaba este mismo cargo cuando estalló el procés--, se produce en vísperas del segundo aniversario del 1-O y a las puertas de la sentencia del Tribunal Supremo, que pondrá de nuevo a prueba a los Mossos.

La detención y encarcelamiento de miembros de los comités de defensa de la república (CDR) acusados de preparar supuestos actos de terrorismo, abunda en esas tensiones internas de la Consejería, que la semana pasada pidió el aplazamiento de la convocatoria de la Comisión Mixta de Seguridad en la que participan Mossos, Policía Nacional y Guardia Civil. El Govern alegó “motivos de agenda”. Fuentes del Ministerio del Interior explican que todavía no se ha señalado nueva fecha.

Andreu Martínez (i), director de la Policía, junto al consejero de Interior Miquel Buch (c) y el nuevo jefe de los Mossos, Eduard Sallent (d) / GENCAT
Andreu Martínez (i), exdirector de la Policía, junto a Buch (c) y el jefe de los Mossos, Eduard Sallent (d) / GENCAT

Detrás de esta nueva crisis en la dirección de los Mossos está la pugna entre el consejero Buch y su secretario general, Brauli Duart, identificado con la vieja guardia convergente, pero que dentro del cuerpo policial se le considera como el auténtico “apagafuegos” de las pugnas políticas existentes entre las diferentes familias convergentes. “Duart es un halcón, pero conoce las reglas del juego, es un gestor que huye de las estridencias. Buch está para incendiar”, explican fuentes policiales.

Martínez, natural de Sant Cugat del Vallès (Barcelona), es militante de PDeCAT y su trayectoria está muy unida a la de Duart, expresidente de la Corporación Catalana de Medios Audiovisuales (CCMA), el ente que gestiona TV3 y Catalunya Ràdio. Martínez, abogado de profesión, fue director de Estrategia Corporativa de la CCMA. Posteriormente ocupó el cargo de jefe del Servicio Territorial de Tráfico en Tarragona.

Brauli Duart (i), secretario de Interior, junto a Miquel Buch, consejero de Interior, en una comparecencia parlamentaria / PARLAMENT
Brauli Duart (i), secretario de Interior, junto a Miquel Buch, consejero de Interior, en una comparecencia parlamentaria / PARLAMENT

Duart, que ya había tenido un alto cargo en Interior, regresó a este departamento como número dos, respondiendo a esos complicados equilibrios entre la vieja guardia de Artur Mas y el equipo de Puigdemont.

Martínez, apuntan las citadas fuentes, se había convertido en un incómodo “correveidile” de Duart a los ojos de Buch. Su dimisión, recuerda a la de Albert Batlle --hoy teniente de alcalde de Seguridad en el Ayuntamiento de Barcelona--, quien en julio de 2017 dejó el mismo cargo que ostentaba Martínez, anticipándose a la purga que el entonces consejero de Interior, Joaquim Forn –en prisión provisional por el 1-O—, había anunciado.

"Un hombre de orden frente a un perfil político"

Quienes han trabajado con Martínez le definen como “un hombre de orden y, sobre todo, un funcionario”, mientras que a su sucesor, Pere Ferrer le atribuyen un “perfil político”. De ahí que fuentes conocedoras del funcionamiento de la Consejería de Interior aseguren que el cese de Martínez “no es una buena noticia”. Licenciado en Ciencias Medioambientales –un perfil “muy comentado” por quienes ahora estarán a su cargo--, Ferrer ha ocupado el cargo de jefe de Gabinete de Interior durante los últimos cinco años. En ese tiempo, Ferrer ha trabajado a las órdenes de Jordi JanéJoaquim Forn y Buch.

Anteriormente, Ferrer había sido jefe de Gabinete de la Concejalía de Movilidad del Ayuntamiento de Barcelona (2011-2015) con Xavier Trias (CiU) como alcalde, y también bajo el mando de Forn.

El relevo se produce al poco de que Buch cesara a su directora de comunicación, Joana Vallès, después de que trascendiera que los Mossos pretenden utilizar gas pimienta en las cargas que se puedan derivar de las protestas independentistas por la sentencia del 1-O. Tal como publicó este medio, Torra había pedido al consejero la cabeza del jefe de la Brigada Móvil (antidisturbios), Xavi Pastor, pero los mandos policiales lo impidieron. Ante el riesgo de que se produjera un motín, Buch optó por el despido de Vallès.

El doble rasero en Asuntos Internos

No obstante, la gestión del exdirector de Seguridad Ciudadana como máximo responsable de la División de Asuntos Internos (DAI) también había sido muy controvertida en lo que respecta al doble rasero en los expedientes abiertos a los agentes autonómicos por motivos ideológicos. Muy activo en la investigación de mandos constitucionalistas, Martínez no ha sido muy proactivo en perseguir los insultos que agentes como Albert Donaire, líder de los Mossos independentistas, ha proferido en las redes sociales. 

Carta de director general de la Policía de la Generalitat, Andreu Martínez / CG
Carta del ex director general de la Policía de la Generalitat, Andreu Martínez / CG

En respuesta a la denuncia presentada por la cabo Inma Alcolea respecto al acoso sufrido por parte de compañeros del cuerpo que no esconden su independentismo, el ex director general consideró que no quedaban probadas las coacciones, a pesar de las fotos y datos que la afectada aporta. Entre ellas aparecían agentes votando en el referéndum del 1 de octubre de 2017. “En relación a la interpretación de las imágenes personales que habéis facilitado, algunos juzgados interpretan que haber votado el pasado 1 de octubre no es ninguna actividad delictiva”, afirma el alto cargo del departamento en un escrito fechado el 31 de julio.

"Una policía con un ADN propio"

Asimismo, tras el relevo sorpresa del jefe de los Mossos, Miquel Esquius, por Eduard Sallent el pasado mes de junio, Martínez hacía un balance muy político: “Hace un año salíamos de la aplicación del artículo 155, pero no de sus impactos. La Consejería de Interior fue uno de los ámbitos de gobierno más afectados a todos los niveles”. El director general se comprometía a trabajar en la “recuperación y la dignificación de las condiciones de trabajo”, y definía el cuerpo como “una policía con un ADN propio, que ha sobrevivido a obstáculos y a coyunturas”.

“Como Policía de la Generalitat que somos, debemos nuestra legitimidad al Govern y la lealtad a todas las instituciones”, afirma. “Una policía arraigada en el país”, dijo el alto cargo.