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Los convergentes que empujaron a Mas hacia el fallido 'procés'

Salidos de la JNC, rompieron con la tradición del catalanismo moderado y no han rendido cuentas por un fracaso del que muchos consideran que también son corresponsables

Artur Mas rodeado de Francesc Homs, Miquel Buch, Jordi Cuminal, Albert Batalla y David Saldoni / CG
31.12.2018 00:00 h.
10 min

¿Estuvo bien aconsejado Artur Mas durante su presidencia? Esta es la pregunta que se hacen desde el entorno del catalanismo conservador al ver cómo ha terminado el desafío independentista y que nadie ha rendido cuentas dentro de la formación convergente por las promesas incumplidas.

El expresidente de la Generalitat y promotor del llamado procés tuvo como núcleo más cercano unos consejeros surgidos de la JNC --las juventudes de CDC-- que rompieron con la herencia moderada de CiU para embarcarse en la aventura secesionista de la mano de extraños compañeros de viaje: ERC y la CUP.

El núcleo duro de esta facción estuvo formado por el exconseller de Presidència Francesc Homs; el actual conseller de Interior, Miquel Buch; el exdircom de CDC Jordi Cuminal; el presidente de la Associació Catalana de Municipis (ACM), David Saldoni, y el exdiputado de JxSí y alcalde de La Seu d'Urgell, Albert Batalla.

Moment Zero

Este quinteto procedente de las juventudes, junto a otras figuras que conformaban la guardia pretoriana de Mas, como fueron su jefe de prensa, Joan María Piqué, la actual senadora Marta Pascal, el expresidente de la JNC Marc Pifarré, o el omnipresente en el mundo convergente David Madí cambiaron radicalmente el rumbo del partido en la etapa pospujolista.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Casament del Jordi i la Núria. S'han donat el Sí.

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Se trataba, en su mayoría, de elementos procedentes de una cantera de nuevos dirigentes de entre los 30 y 45 años criados en la JNC, con cargo institucional y sin apenas experiencia en el ámbito privado. Crearon espacios como Gent 10 o Moment Zero dentro del periodo congresual de CDC para abrirse paso y cambiar el rumbo del partido para dirigirse hacia la construcción de un nuevo Estado catalán.

Un dirigente de la antigua CiU explica que “Artur Mas les dio demasiada cancha” y que “no era gente muy preparada”. “Esto explica que se haya llegado a la situación dramática actual”. De acuerdo con este dirigente catalanista, la JNC “nunca vistió el partido de un corpus ideológico” y solo competía con ERC "en coger la estelada”. “Pensaban que conocían el país, pero Cataluña no es solo Vic”, remacha. 

Adanismo político

Desde que Mas se dejó aconsejar por ellos empezaron a perder votos y escaños en cada competición electoral. Todavía con CiU, en 2012, idearon la campaña La voluntat d'un poble en la que presentaban al expresident como una suerte de Mesías para capitalizar el voto secesionista: perdieron 12 escaños (de los 62 diputados de 2010 pasaron a 50 en 2012). Los cálculos que Homs susurraba al oído de Mas anunciaban 70 escaños: solo 20 actas de diferencia.

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Cartel electoral de CiU en 2012

La incapacidad de sumar en el proyecto a figuras más experimentadas del catalanismo, así como los malos resultados electorales precedieron la ruptura de ese matrimonio de conveniencia que duró 37 años con la UDC de Josep Antoni Duran i Lleida y Josep Sánchez Llibre. "Desde UDC nunca lo vieron claro, pero además, los asesores de Mas despreciaron a Duran i Lleida, que es alguien a quien todos los dirigentes europeos se ponen al teléfono". Y es que Duran promovió una consulta interna entre los democristianos en la que se defendió el procés siempre y cuando no vulnerase la legalidad, algo que cada vez tenía menos adeptos entre los convergentes alineados con Mas. 

El invento "populista" de Junts pel Sí

La lista unitaria de CDC y ERC en Junts pel Sí tras la ruptura con UDC para las autonómicas de 2015 también es parte de su patrimonio. Y los críticos lo identifican como el primer fracaso de los neoconvergentes: no lograron la mayoría absoluta en el Parlament y en ningún momento se explicó a la gente que no todo serían ventajas en la autodenominada revolución de las sonrisas.

Desde el lema "el vot de la teva vida" al llamamiento a la adhesión identitaria y emocional, son muchos los que han señalado el componente populista de esta apuesta política. "Vendieron humo. Con la perspectiva del tiempo queda claro que fue un experimento populista", señalan los críticos. 

Los resultados en solitario de UDC fueron peores, ya que no lograron representación parlamentaria. Pero desde el catalanismo conservador siguen apostando por la existencia de este espacio moderado que ni el PSC ni Ciudadanos han logrado apropiarse del todo.

Dimisiones

La influencia de este quinteto en el mundo convergente no terminó con Mas, sino que en muchos de los casos prosiguió con los posteriores mandatos de Puigdemont y Torra.

Su convicción con el procés independentista hizo que dos de ellos, Jordi Cuminal y Albert Batalla, presentaran su renuncia ante el anuncio de Carles Puigdemont de convocar elecciones en lugar de declarar la independencia unilateral. Finalmente, Puigdemont, presionado por varios frentes, optó por no convocar a los catalanes a las urnas y el Gobierno central intervino la autonomía mediante el artículo 155 de la Constitución.

Experiencia profesional

El mundo catalanista --desde UDC a Lliures-- ha intentado recuperar el espacio electoral perdido con la ruptura de CiU. Y, de puertas adentro, señalan a estas figuras como corresponsables de un procés que vieron desde el principio que no iba a ninguna parte. “El procés fue la confabulación de los ignorantes. Ninguno de ellos ha dimitido cuando sus tesis han fracasado. Tenían complejo de que CDC no era lo suficiente independentista frente a ERC, y a la que asumieron roles de poder se crecieron. Quisieron ser los puros y auténticos”, abundan desde el entorno.

De momento, no obstante, las riendas de la Generalitat siguen estando en manos de algunos de ellos. Buch, por ejemplo, pasó de alcalde de Premià a conseller de Interior. Se desconoce si finalizó los estudios de BUP y no tiene estudios superiores. Su principal mérito ha sido ser fiel: milita en el partido desde 2006 y ha crecido bajo el ala de Mas.

Cuminal, por su parte, fue nombrado por Mas jefe de campaña de Junts pel Sí. Además de esto, fue presidente de Moment Zero y uno de los principales implicados en el cambio de nombre de CDC que generó tanta confusión: pasaron por varios nombres, como Convergents Catalans, antes de encontrar el que parece ser el definitivo de PDeCAT. Pasó por ESADE y a los 24 años ya ocupaba un puesto como técnico superior de la función pública.

Homs, inhabilitado por su implicación en la consulta del 9N, es abogado de carrera y fue uno de los principales “pensadores” del nuevo partido liderado por Mas. Tras ocupar la Conselleria de Presidència de la Generalitat, Mas lo premió enviándolo de número uno en la candidatura del Congreso de los Diputados para las elecciones generales de 2015 y 2016. En la actualidad, ha sido recolocado en la Comisión Jurídica Asesora que, en teoría, debía estar integrada por 15 juristas “de reconocido prestigio”.

Saldoni es el actual presidente de la ACM y alcalde de Sallent. Se licenció en la Universitat de Barcelona en Administració i Direcció d’Empreses y ejerce de responsable del área món local dentro de la ejecutiva del PDeCAT. Batalla, licenciado en periodismo por la Universitat Ramón Llull, fue diputado del partido en el Parlament durante 14 años y ahora se mantiene como alcalde en La Seu d’Urgell.

Sin Mas, ni Puigdemont, todos ellos siguen de un modo u otro vinculados al partido e intentando sobrevivir en la nueva fase posprocés.

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