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Carles Puigdemont y Artur Mas en un fotomontaje / CG

El circo de Torra y Puigdemont, una operación de alto riesgo

Cinco expertos valoran el ajuste de cuentas del fugado, que alarga una legislatura que permite a PDECat-PNC crear una coalición moderada, con 300.000 votos en juego, pero deja a ERC con un doble rival

14 min

La estrategia de Carles Puigdemont es arrolladora. Las purgas en el gobierno de la Generalitat, así como la batalla campal entre el fugado y PDECat demuestran hasta dónde está dispuesto a llegar el prófugo con la ayuda de Quim Torra, que ha cambio de alargar la legislatura, exigió al expresidente una remodelación del Govern a su gusto. El resultado es un ejecutivo catalán convertido en plataforma electoral del nuevo Junts per Catalunya.

Cinco expertos en política y comunicación consultados por Crónica Global advierten de que este cesarismo complica sus pretensiones de ampliar su base electoral, ya que, al alargar la legislatura, da tiempo a PDECat y PNC a crear una coalición de moderados con 300.000 votos en juego. Sin embargo, deshacerse de PDECat no es tan suicida como parece, pues obliga a ERC a disputarse el voto con dos rivales: JxCat, en el ámbito independentista, y el nuevo catalanismo, en el pragmático.

"Puigdemont no ampliará su base electoral"

La experta en comunicación pública y electoral, Verónica Fumanal, cree que “Puigdemont persigue formar su organización a su imagen y semejanza, sin las constricciones de un partido político. Solo él, como él quiera, con quien él quiera. Se considera con derecho a hacerlo”. En cambio, “PDECat tiene una estructura, unos estatutos, todo ello supone un límite para lo que él desea, que es hacer lo que considere”.

David Bonvehí, presidente del PDeCAT (formación heredera de CDC), junto a Marta Pascal, líder del Partit Nacionalista de Catalunya (PNC) / EFE
David Bonvehí, presidente del PDeCAT (formación heredera de CDC), junto a Marta Pascal, líder del Partit Nacionalista de Catalunya (PNC) / EFE

Fumanal cree que esa apuesta del fugado “no le garantiza ampliar su base electoral, de hecho, uno de los mantras más asentados en el independentismo es la unión, y él acaba de dividir más al espacio independentista. Le seguirán lo suyos, pero estos ya los tenia. No creo que amplíe su base”.

"Un gobierno insostenible"

Sobre las consecuencias de esa apuesta radical en la presidencia de Torra, la experta afirma que “hace mucho tiempo que el gobierno no es sostenible, pero en Cataluña nos hemos acostumbrado a ver normal lo que no lo es. El gobierno no tiene mayoría parlamentaria, se compone de dos socios que lo único que buscan es perjudicarse el uno al otro. Se anunciaron elecciones y ahora, porque a Puigdemont no le interesa, se retrasan... Todo es insostenible en circunstancias normales, pero en Cataluña se renunció a hacer política y a respetar las instituciones”.

Añade que “la crisis del Covid no ayuda a normalizar la vida política e institucional, donde un gobierno no aprobaría presupuestos para convocar elecciones, y un gobierno sin mayoría parlamentaria no trataría de aguantar solo por el interés del líder de un partido escindido del que se presentó”.

"Sin PDECat, Puigdemont manda, ordena y decide"

Coincide en ese cesarismo que apunta Fumanal el profesor asociado de Sistema Político y Constitucional de la Universitat Barcelona (UB), Paris Grau. Y también con el improbable crecimiento de votos del nuevo JxCat. “Puigdemont, cansado de ver sometidas todas sus ideas, pretensiones y decisiones, a la dirección de un partido político que no controlaba, ha optado por crear su propio partido. En este nuevo partido él manda, ordena y decide. Aquél que no quería presentarse a las elecciones a president de la Generalitat, ha montado su estructura para presentarse. Un nuevo partido que ha venido a sumarse a las múltiples divisiones de divisiones, un espacio electoral que es el que es y que no parece que vaya a ensancharse”.

El proyecto del de Waterloo “no tiene la voluntad de ampliar la base, ni de pensar en el buen gobierno, ni en crear sinergias con otras formaciones, como tampoco piensa jugar un papel en la gobernabilidad de España. El proyecto de Puigdemont sí que viene a mantenerle a él, y a unos cuantos de los suyos, contradiciendo las palabras de Jordi Pujol en 2002: ‘Se deben pensar que somos una gente que ha venido a la política por los cargos. Nosotros no hemos venido a la política por el comedero. A nosotros no nos interesa el comedero; a nosotros nos interesa Cataluña’”

Grau insiste en que la nueva formación independentista y su creador “no vienen a contribuir al entendimiento, al diálogo, a la recuperación del buen gobierno; vienen a seguir generando tensión, choques inteligentes con el Estado y la división social en Cataluña”.

El profesor ve en la destitución de tres consejeros de PDeCAT “un nuevo giro a la situación” pues “con la destitución se ha podido comprobar lo siguiente: si no eres fiel a Puigdemont o a Torra, tienes los días contados. Àngels Chacon no se ha unido a las filas del nuevo partido; Miquel Buch ha hecho que los Mossos cumplieran con las leyes y, en ocasiones, se enfrentaran a los manifestantes independentistas; y Mariàngela Vilallonga criticó a TV3 duramente por usar, según ella, demasiado el castellano en la programación. Criticar a los medios públicos tampoco se permite”.

"PDECat le sobraba, le quitaba credibilidad"

Toni Aira, profesor de Comunicación Política en la UPF Barcelona School of Management, considera que, en efecto, el expresidente catalán ha llevado una operación de alto riesgo, pero no del todo suicida. “Antes del referéndum del 1-O, y así lo explica en su libro M’explico, Puigdemont dudaba y defendía un escenario contemporizador. Tras esa fecha, se da cuenta que, definitivamente, ya no le queda otra que abrazar una vía más legitimista, más contundente, basada en la confrontación con el Estado. Y, tras dos años de defender esa postura, se da cuenta de que PDECat le sobra, le quita fuerza y credibilidad. Su estrategia va dirigida a un público muy concreto, sí, pero es importante. Y cree que rompiendo con PDECat, despeja dudas ante quienes dicen que no cumplirá con sus compromisos”.

Aira cree que acudir a unas elecciones con una división ideológica, nunca es positivo. Eso es de manual. Pero en Cataluña han pasado muchas cosas, el escenario es singular y JxCAT cree que la ruptura le puede resultar beneficiosa, le dibuja más nítidamente, sin estorbos”.

Un doble rival para ERC

El profesor destaca, como positivo para Puigdemont, que ERC tenga ahora un doble rival electoral. “El independentista de toda la vida de Esquerra tiene ante sí a JxCAT, pero también a los pragmáticos de PDECat y PNC”.

Oriol Junqueras, en una imagen de archivo / EFE
Oriol Junqueras, líder de ERC, en una imagen de archivo / EFE

Ve, no obstante, un arma de doble filo en ese protagonismo mediático “absoluto” de Puigdemont. “Si se cronifica la pugna, la erosión contra PDECat al estilo Sálvame, JxCat puede perder apoyos. Deben ser cautos. Y PDECat también debería dirigir sus dardos a ERC. Pero, ¿lo sabrá hacer?”.

"Un error estratégico"

El profesor titular de Ciencia Política en la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), Gabriel Colomé, tiene muy claro  que “Puigdemont ha cometido un error estratégico: no incorporar al PDECat a su proyecto. Dejar a este partido como adversario, aunque sea menor, es un error”. Otra torpeza, a su juicio, es alargar la legislatura.

“Llevar las elecciones a enero o febrero juega en su contra. Nadie sabe cómo estaremos en enero o febrero. La mejor fecha era el 4 de octubre, con la épica del 1-O antes de la votación. Juega en su contra porque permite construir una coalición de moderados, PDECat y PNC, con 300.000 votos en juego. Además, Artur Mas ha hecho un se queda. El espacio moderado tiene referente y coalición”. En cambio, “el espacio soberanista acaba de ver una crisis de gobierno que ha sido un ajuste de cuentas y eso provoca malestar y desencanto. La mayoría absoluta puede que se haya alejado esta semana”.

"Nacionalpopulismo, romanticismo y anarquismo"

El doctor en Comunicación Política y profesor de Periodismo de Universitat Ramon Llull, Jaume Risquete, afirma que "lo que estamos viendo en los últimos meses, ya con el confinamiento por el Covid, es la construcción del puigdemontismo, con el vicario Quim Torra. Esta nueva  tendencia es una suma de nacionalpopulismo, romanticismo y anarquismo (el català emprenyat representado por los hijos de los convergents de toda la vida) que actúa bajo el lema no escrito de 'cuánto peor, mejor' porque al final lo peor siempre viene de España".

Considera que "la crisis de gobierno de estos últimos días no lo es. Es una crisis interna, una guerra civil entre la corriente más liberal y de centro representada por el PDECat, y la corriente de derechas --camuflada por la retórica cupista de la desobediencia y la rebelión-- que representa el dúo Torra-Puigdemont. De hecho, la gente cercana a Torra representan una derecha romántica que enlaza con la idea de una Cataluña incluso de antes del nacimiento del catalanismo de finales del siglo XIX".

Tremosa ¿candidato?

En este contexto, a Risquete no le sorprende "que el binomio Puigdemont-Torra hayan elegido a Ramon Tremosa para ser el cabeza de lista a una elecciones catalanas que ese binomio quiere convocar hasta el último suspiro para lograr la victoria sobre una ERC que continúa sin creerse que puede ganar unas elecciones y dar un presidente a Cataluña desde la Segunda República".

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Ramon Tremosa y su predecesora en la consejería de Empresa, Àngels Chacon, ¿rivales en las urnas? / EFE

Precisa que "lo que se está jugando, para desgracia de la mayoría de los que no forman parte de esos dos millones de catalanes que se creen el relato de los últimos 10 años de que España es un mal negocio y que es mejor tener un estado propio, es la hegemonía por el poder en la autonomía de Cataluña. No de una República catalana. De la autonomía".

La fusión de Caixabank-Bankia

Risquete ve a Cataluña "sumergida en una decadencia que se ha profundizado con el coronavirus. La fusión o absorción de Caixabank-Bankia es el último ejemplo de una Cataluña que ya ha dejado de ser el motor económico de España".

Lo más surrealista sería ver en las próximas catalanas una disputa entre una candidata como la defenestrada Chacón (PDECat) enfrentada con Tremosa (JxCat) y una ERC debilitada -y con un candidato ensombrecido- por esa lucha que los medios afines a Puigdemont visualizarían entre Chacón y Tremosa. Pero sería bastante lógico puesto que es el objetivo de guerra del binomio Torra-Puigdemont: por un lado, la derecha pospujolista contra los independentistas de toda la vida (ERC), demasiado de izquierdas, y por otro, contra la Convergència más de centro progresista".