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Ángels Ponsa (i), nueva consejera de Cultura, con Mariàngela Vilallonga (d), titular saliente / Govern

Àngels Ponsa, el relevo gris a la polémica Vilallonga en Cultura

La nueva titular del departamento, altgo cargo y exconcejal en Sant Cugat del Vallès, desplaza a una 'consellera' Govern que arremetió contra el castellano y defendió la 'raza catalana'

5 min

Àngels Ponsa Roca (Artesa de Segre, 1960) entra en el consejo ejecutivo del Govern en sustitución de la polémica Mariàngela Vilallonga. De las tres sustituciones con las que se ha zanjado la crisis de gobierno provocada por el president Quim Torra, el cambio al frente del timón del Departamento catalán de Cultura es quizá uno de los que lleva la etiqueta de exprés.

No en vano, Roca se encarama al frente de la Consejería de Cultura cuando su hasta ahora titular llevaba apenas 18 meses en el cargo. Vilallonga entró en el Govern por Laura Borràs cuando ésta fue colocada de número dos en las listas de Junts per Catalunya al Congreso de Diputados en 2019. En año y medio al frente de un departamento menor de la Generalitat de Cataluña, Vilallonga, apodada guardiana de las esencias por algunos medios, ha dado muestras de su irredentismo independentista. La consellera heredó una cartera mancillada por presuntas malas prácticas en la contratación, que el Tribunal Supremo dirá si son delictivas --Borràs está imputada--, y firmó una gestión discreta hasta este verano.  ¿Su única polémica? Una antigua apelación a la raza catalana que le costó un rapapolvo en el Parlament. Hasta julio de este año.

Contra el castellano

Dos meses atrás, no obstante, la consellera se metió en un lodazal aún mayor. En una entrevista en Cadena SER, la titular del departamento aseguró que había "dado un toque" a TV3 porque algunos de los personajes de sus series de ficción "hablan demasiado castellano", en referencia a los actores de la serie de ficción Drama. La oposición, las redes sociales y parte del estamento periodístico censuraron las declaraciones de Vilallonga. La propia portavoz del Govern, Meritxell Budó, aseguró que el Ejecutivo autonómico "no está para controlar TV3".

Lejos de rectificar, la también filóloga se reafirmó en sus palabras. Lo hizo en la cámara autonómica una semana después de la tormenta política, durante una interpelación de Ciudadanos. "Creo que en este hemiciclo se habla demasiado castellano", opinó Vilallonga a preguntas de la Sonia Sierra, diputada del partido naranja. De nuevo, la exvicepresidenta segunda del Instituto de Estudios Catalanes (IEC) se colocó en la diana de partidos constitucionalistas, medios de comunicación y redes sociales.

Una convergente 'gris' para sustituirla

Esa zozobra causó malestar en la sociedad civil y el ecosistema mediático, sí, pero también en el seno del Govern. Ahora, dos meses después, Quim Torra gira factura y se cobra la cabeza de una consejera que no tenía porque cambiar. La sustituta de Vilallonga en el cargo es Àngels Ponsa, una convergente pata negra que lo ha sido casi todo en la administración pública, aunque siempre lejos del foco público. De Ponsa se recuerda que fue teniente de alcalde de Cultura en Sant Cugat del Vallès (Barcelona), y también responsable de Servicios Sociales. Hasta ahora era responsable del Àrea d'Atenció a les Persones de la Diputación de Barcelona.

La historiadora del arte de formación, que dirigió también Òmnium Cultural en la coqueta localidad barcelonesa, aterrizó en el Parlamento catalán por CiU en sustitución de Jordi Cuminal en 2011. Se especializó allí en su área, Cultura, y en 2018 fue nombrada directora general de Cooperación Cultural. El pasado año pasó a la Dirección General de Creación, Acción Territorial y Bibliotecas, área desde la que se encarama hasta cabeza de la Consejería. Está por ver si su gestión es tan deslucida como su antecesora o imprime un carácter propio.

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