¿President? ¿Qué president?

Ignacio Vidal-Folch
9 min

Estaba yo sentado ayer en el salón de tatuaje Hopeless Moron, en el corazón del Raval, adonde me había dejado llevar por Chucky, el muñeco diabólico que habita en mí, y que con no sé qué argumentos --¡es muy persuasivo cuando quiere!-- me convenció de que me tatuase en el brazo izquierdo la efigie de Marilyn Monroe con las faldas flotando, y, en el derecho, como homenaje a Vázquez Montalbán, la frase “Nací para revolucionar el infierno”, que llevaba el misterioso ahogado de la novela Tatuaje. Supuestamente estos tatuajes darán a mi presencia, ahora que llega el verano y andaremos todos en manga corta, una apariencia a la moda, juvenil y molona. Y la verdad, pensé, es que el tatuador, aunque anciano y probablemente afectado de Parkinson (a juzgar por lo que le temblaba la mano), debía estar haciendo virguerías, porque me estaba haciendo un daño de mil demonios.

--Me duele un poco, señor Moron –me quejé.

--Es nor-normal, ma-mari-mariconsón. Pe-pero “qui vol lluir ha de patir”. Con-consuélate pensando en cómo fardarás este ve--verano en la playa.

Suspiré, resignado. Por distraerme del dolor, miré la tele que tienen allí encendida para que te entretengas mientras te profanan la piel y te afean sin remedio, y así fue como me enteré de que hoy Pere Aragonès, “el niño con barba”, será nombrado President, número 2012 o 2014, o un millón trescientos de la Generalitat, por ERC. 

Curioso --pensé, envuelto en el olor dulzón de mi carne chamuscada y de la marihuana que fumaba el anciano tatuador mientras me inyectaba tinta en las heridas--, curioso que en ese partido estén tan orgullosos de volver a tener a uno de los suyos ocupando la presidencia después de 80 años cuando Companys fue ignominiosamente fusilado. Porque ¿no tuvieron también a Josep Irla, en el exilio, hasta el año 54, y a partir de entonces a Josep Tarradellas, a pesar de que en ese año renunció –como es muy lógico, dadas las circunstancias— a los cargos orgánicos en el partido? Cuando vuelva a casa, si salgo vivo de aquí, consultaré si también se dio de baja de militancia en el partido… Recuerdo, eso sí, que en tiempos de la Transición Herr-Ibert Barrera reivindicaba a Tarradellas como uno de los suyos, pero ahora…

--¡Ahora el recuerdo de Tarradellas es tóxico para los payasos del Movimiento nacional! --dice Chucky, el muñeco diabólico, que acaba de despertarse de sus habituales siestas, inducidas con tres voll-damm, bebidas de un solo trago por acelerar el efecto.

--¿Tóxico, dices, Chucky? Ah, porque Tarradellas, a diferencia de ellos, era un tipo razonable y…

--No es santo de su devoción. El reputado Institut de Nova Història tiene pruebas fehacientes de que Tarradellas era originario de Tarifa, provincia de Cádiz –explicó--. Su padre era un arriero gitano de pura sangre, y su madre, una bailaora de flamenco con mucho duende y salero. Lo cual, dice Bilbeny, es muy digno y respetable pero, de catalán, nada.

--¡Caramba! ¡Extraordinarias revelaciones, Chucky!

--¿Verdad que sí? ¿Comprendes…? –lanzó su risita atiplada, tan irritante-- Hay que borrar la historia al precio que sea. Por eso el director del INH se ha puesto a la tarea de demostrar que Pere Aragonès i García en realidad se llama Pere de la Franja i Garcés.

 Tras beber un traguito de la pócima anestesiante que me recomendó el tatuador para que no me doliese tanto su “arte”, respondí:

--Chucky, por favor, modérate, no puedes referirte así a quien va a ser elegido democráticamente presidente del gobierno de todos los catalanes. ¡Al fin y al cabo, te guste o no, estamos hablando de un Molt Honorable!

--¿Ese? Sí, un muy honorable gilipollas. Un honorable payaso del circo Ringlan. ¡Un pobre cretino, un hijo de la gran (     ) y un montón de asquerosa (    )!

¡Le censuro! ¡Le censuro sus exabruptos, sí! Y soy consciente de que le debo al lector una explicación:

Para los que padecimos la larga noche del franquismo y tuvimos que mordernos los labios muchas veces en vez de manifestar nuestra opinión, es muy doloroso censurar a nadie, pero yo asumo mis contradicciones. Prefiero censurar a Chucky que dar altavoz a esas infamias que dice sobre la “nulidad” de “ese cretino de” Aragonès, que yo jamás repetiría, pues respeto las decisiones de las urnas, el sufragio universal y a los representantes electos del pueblo… ¡Democracia y libertad, como diría Ida!

Y, quizá algo trastornado por el anestésico que me había administrado el tatuador, por el rumor monótono del motorcito de la aguja y por el humo maloliente, dulzón que subía de mis heridas, exclamé: 

--¡Visca, visca el president y larga vida a sus consellers!

--Pero ¿qué president ni qué (    )? –dijo Chucky--. ¿Y qué consellers? Esos (    ) son monigotes y espantapájaros y todos juntos merecen que les (    ). No, entérate de una vez: en Cataluña, el único “presidente” que vale es el de la Corporación Catalana de Medios Audiovisuales (CCMA) y, con él, el director de TV3. Eso es lo importante: lo inmaterial, lo simbólico, el relato, las mentiras, el manejo de la agitprop. Ese es el verdadero capital de esos golfos, esos (    ), esos (   ), esa putrescente carne de presidio. Putrescente como tú mismo, por otra parte, con esa carnicería que te acaba de hacer aquí el matusalén.

--¿Pues qué le pasa a los tatu…? ¡Ay, no!

Pues parece que Hopeless Moron había tenido que salir y le había encargado la tarea a su abuelo, que no solo padece Parkinson sino también demencia senil, y mientras yo pensaba en política y chorradas, en vez de a Marilyn en el brazo izquierdo me había tatuado a Belén Esteban, con un plumero en la mano (¿por qué? Misterio de su trastornada psique); y, en el derecho, en vez de la frase rebelde del personaje de Montalbán, --“Nací para revolucionar el infierno”— me ha tatuado, con caligrafía temblorosa, como si escribiera durante un terremoto, “Nasío pa matar a Makoki”, leyenda que llevaba en la camiseta Roberto, el implacable robot argentino del famoso comic.

--¿A-a que ha queda-quedado gua--guapo?-- dijo el abuelo. Por cierto que tiene tal cara de tonto que podría perfectamente estar en el Govern, y ocuparse, por ejemplo, de la Economía.— Por la san-sangre no te pre-preocupes, ya dejará de ma-manar cuando se can-can-canse. 

¡Estoy muy disgustado...! ¡No le he dejado propina!

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¿Quién es... Ignacio Vidal-Folch?
Ignacio Vidal-Folch

Por desgracia nací huérfano, ya que mis padres fueron aplastados por un aerolito un par de años antes de que yo naciese. Esta tragedia me obligó a formarme como autodidacta. De joven lavé platos en el Soho, fuí maquinista en un ballenero, croupier en un casino, músico callejero en la estación Sebastopol del metro de París, y dí tres veces la vuelta al mundo como inspector de hoteles para la cadena Savoy. Enriquecido por tantas experiencias volví a Barcelona, donde he publicado varias novelas y libros de relatos y colaboro con el diario El País y las revistas Tiempo, Jot Down y otras.