¿Fascismo o democracia?

Roberto Giménez
3 min

Hablar de guerracivilismo es un estrambote exagerado, porque no estamos en octubre de 1934, ni mucho menos en julio de 1936, pese a que a Rocío Monasterio, la candidata de Vox en la Comunidad de Madrid, le vaya la marcha tanto como a Pablo Iglesias. Son tal para cual. Dos extremos negativos que se repelen. Pero no llegará la sangre al río. Todo es puro teatro.

Hace un tiempo al líder del PP, Alejandro Fernández, le quemaron el coche y nadie se rasgó las vestiduras. Hace unos años a Albert Rivera le enviaron unas balas a su casa y no hizo el teatro de Pablo Iglesias. Su caso se ha sacado de madre porque estamos en vísperas de unas elecciones que, según las encuestas, reforzarán a la presidenta de la Comunidad, Isabel Díaz Ayuso, que cada día me recuerda más a una gata del Barrio de Salamanca.

En Cataluña estamos igual que allí. Hace diez semanas que Junts per Catalunya y ERC juegan como dos gatos buscando el mismo quesito. Se enseñan los dientes igual de fieros. No parece que estén en el mismo bando, porque la antipatía que se profesan es como la Pedro Sánchez y Pablo Casado. Pero todo es puro teatro.

Vox nació como reacción al independentismo. Santiago Abascal debe su crecimiento a Carles Puigdemont. Los dos se necesitan para crecer y cabrear al contrario. Son dos nacionalismos que se enfrentan como el gato y ratón, y no hace falta que diga quién es el ratón. Cataluña está dividida en dos, pero el resto de España no está dividida.

Tenemos un debate a corto plazo de carácter infinito. La suerte es que no tenemos muertos, como los mil del País Vasco. Esa es la diferencia de los catalanes respecto a los vascos. Si ETA no rompió España, el fugado de Waterloo tampoco lo hará. El precio, sin embargo, ha sido el de despertar a Vox, que no es fascista. De la misma manera, estoy seguro de que la inmensa mayoría que vota a Podemos no es comunista.

Creo que en Cataluña los independentistas pactarán para no tener que convocar unas nuevas elecciones. Disponen de otras diez semanas, pero no creo que se suiciden. Es lo que quiere Salvador Illa, partidario de esa máxima del divide y vencerás. Aunque parece que han perdido el ‘seny’, lo recuperarán una hora antes de repetir unas nuevas elecciones. Por cierto, el representante más votado fue el socialista Illa, como lo fue en las anteriores elecciones Inés Arrimadas.

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¿Quién es... Roberto Giménez Gracia?
Roberto Giménez

Durante treinta años ha sido director del Vallés, era el segundo semanario más antiguo de Cataluña, y fue director de Honor de El Vallès del siglo XXI. Ha escrito diez volúmenes de la serie 'Casi treinta años y un día' -en Sant Jordi de 2017 se publicó el último: 'Mis Enemigos Íntimos'-. Son las memorias del director del semanario comarcal más leído en Cataluña, que desapareció seis meses después de que lo dejara. Cada Sant Jordi publica una edición de 100 ejemplares que se agotan el mismo día. ¿Por qué no hace más? "Son para mis amigos", responde. Retirado antes de tiempo, con 55 años, por culpa de una bala traidora en la médula... También se le puede seguir en Facebook -cada día laborable publica 'La libreta azul'- y en Twitter. No es el capitán Araña. Sus amigos dicen que es honesto y leal, pero eso se lo dicen porque son sus amigos. Para entrar en su cofradía exige Derecho de Admisión. Vale quien sirve, pero no sirve cualquiera.