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La explicación de la mala cosecha

Roberto Giménez
3 min

En los últimos diez años el independentismo ha subido como la espuma en el horno, como nunca habían soñado ni las huestes de ERC, ni los cachorros de las JNC ni, por supuesto, yo mismo. Ni nadie en su sano juicio.

Ni tampoco Lluís Maria Xirinachs, que inició una huelga de hambre como si fuera Gandhi. El Mahatma no era un iluminado, pero el excura, sí. Xiri apareció muerto en un bosque, decepcionado porque los catalanes no hemos hecho como los indios, entre otras cosas, porque somos occidentales sin piel cobriza.

Y sin embargo, muchos catalanes han sufrido esta extraña metamorfosis, como la de Kafka, creyéndose las mentiras de los iluminados. Esta nueva cuña de indepes no ha nacido por generación espontánea.

Pese a lo que creen en el resto de España, tampoco ha sido una creación de la escuela, ni de TV3, que han contribuido con ahínco para conseguir esta mala cosecha que está haciendo mucho daño a Cataluña. A los catalanes nos reventarían las ruedas, porque hemos dejado de ser admirados al entrar en Huesca o en Castellón. Menos mal que nos cambiaron las chapas de las matrículas, como desafortunadamente dijo Aznar cuando se decidió cambiarlas. A nadie se le ocurriría ahora volver a poner las antiguas. Si todos los niños han pasado por la escuela, pero la mitad de los maestros no son indepes, y TV3 sólo tiene una audiencia del 13%... 

El discurso indepe dice que el origen de todo está en la sentencia del Tribunal Constitucional con la laminación del Nou Estatut. Pero es una mentira más de los separatas. Es cierto que desde el 2012 los independentistas y los constitucionalistas apenas hablamos entre nosotros de política, me consta que se han roto amistades de toda la vida, incluso familiares. Y que esto ha empobrecido las relaciones sociales.

Creo que la suma de todo ha sido la depresión económica del 2008, la mentira de que una Cataluña independiente sería la Holanda del Mediterráneo, la violencia policial del 1-O, y el hecho de que muchos indepes son de cuna, de familia, y normalmente de clase pudiente.

Esta Catalonia is different...

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¿Quién es... Roberto Giménez Gracia?
Roberto Giménez

Durante treinta años ha sido director del Vallés, era el segundo semanario más antiguo de Cataluña, y fue director de Honor de El Vallès del siglo XXI. Ha escrito diez volúmenes de la serie 'Casi treinta años y un día' -en Sant Jordi de 2017 se publicó el último: 'Mis Enemigos Íntimos'-. Son las memorias del director del semanario comarcal más leído en Cataluña, que desapareció seis meses después de que lo dejara. Cada Sant Jordi publica una edición de 100 ejemplares que se agotan el mismo día. ¿Por qué no hace más? "Son para mis amigos", responde. Retirado antes de tiempo, con 55 años, por culpa de una bala traidora en la médula... También se le puede seguir en Facebook -cada día laborable publica 'La libreta azul'- y en Twitter. No es el capitán Araña. Sus amigos dicen que es honesto y leal, pero eso se lo dicen porque son sus amigos. Para entrar en su cofradía exige Derecho de Admisión. Vale quien sirve, pero no sirve cualquiera.