Menú Buscar

Bélgica, las hojas muertas

Ignacio Vidal-Folch
6 min

El día en que se aplicaba el artículo 155 y cuando todos especulábamos con la posibilidad de que los insurgentes acudiesen como cada mañana a sus despachos y allí fuesen detenidos por contumaces y por desobedientes, o, al contrario, con que se quedasen en casa, aguardando temerosos la llegada de un mosso con una orden de arresto, nos enteramos de que secreta y clandestinamente se habían subido en el avión a Bélgica, el vuelo a Bruselas. Y nos dio una risa loca, lo siento.

¿Pensarían acaso en eludir sus responsabilidades, protegerse detrás de las anchas espaldas de algún corpulento bedel del Parlamento Europeo?

La súbita belgitud del president @KRLS y sus amigos ha sido el estrambote de una obra cómica de principio a final. Muy divertido, pero... pero Bruselas es tan burguesa, tan aburrida, tan previsible...

Como yo soy un poco rumano, hubiese preferido que se hubiesen refugiado en Transilvania, en el pueblo de Marcela Topor. Los suegros del president @KRLS les hubieran habilitado un dormitorio con literas. Seguro. Es gente hospitalaria. Conozco un poco aquellas regiones. Veo, al final de un camino sin asfaltar y cubierto de estiércol --pues pasan muchos jumentos cada día, tirando de carretas, montados por niños descalzos-- la casa de la familia Topor. Paredes honestamente encaladas, techo de paja. De la boca de la chimenea se alza una columna de humo que se disuelve en el cielo intensamente azul. Delante, un huerto que da riquísimos tomates, cebollas, ajos y pimientos...

La súbita belgitud del president @KRLS y sus amigos ha sido el estrambote de una obra cómica de principio a final

De repente, llaman a la puerta. El señor Topor sale a abrir, creyendo que es el vecino que viene a ofrecerle una botella de palinca, licor de ciruelas local que acaba de destilar en su alambique. Pero en vez de su vecino se encuentra a un tipo vestido con un elegante uniforme militar que le dice: "Buna dimineata. Este domnul Puigdemon? Sunt locotenetul Ferrerons, si vint sa-l arestez" (Buenos días, ¿está @KRLS? Soy el cabo Ferrerons, de los Mossos, y vengo a arrestarlo).

Desde el fondo de la sala, donde se estaba calentando las manos al calor de la chimenea, sale @KRLS muy abatido, las botas embarradas, el rostro tiznado de hollín, y mascullando "visca Catalunya lliure, mori la p... Espanya".

Pues bien: en vez de esta estampa rural tan atractiva y resultona, tenemos al honorable @KRLS y a sus amigos en Bruselas, en Bélgica, un país tan limpio, tan higiénico y pulcro que parece estirilizado de todas las emociones. El poeta Carner, que fue allí diplomático, lo describe en un poema muy lustroso, inequívocamente burgués y conservador, donde elogia lo previsible, lo inamovible, lo limpio, lo sensato de Bélgica:

 

Si fossin el meu fat les terres estrangeres,

m’agradaria fer-me vell en un país

on es filtrés la llum, grisa i groga, en somrís…

m’agradaria fer-me vell dins una

ciutat amb uns soldats no gaire de debò...

 

En el sueño de Bélgica de Carner todo está medido y tasado y pacificado y ordenado y por la tarde, cuando vuelve a casa por calles arboladas y parques pintados por Magritte, le ven pasar los niños que juegan:

 

De mi dirien nens amb molles a la mà:

--És el senyor de cada dia.

 

¡Ay, quién fuera, para los niños que juegan en la calle y que meriendan pan con chocolate, "el señor de cada día"! ¡Encarnar la estampa del vecino razonablemente próspero que paga sus impuestos, ayuda en lo que puede y no molesta a nadie!

Quizá KRLS@ y su gente ha ido a Bélgica con el sueño de reencontrar esa paz y esa previsibilidad y orden burgués de Carner. Allí, además, para dormir nada de literas tercermundistas: se les ofrecerá alcobas individuales, con colchones de viscoelástica. El mismo expresident se alojará en el barrio de Ixelles, en una casa confortable, con calefacción central y alfombras orientales en el suelo de parqué, que cruje gratamente a cada paso de sus pies descalzos. Por la tarde, con una taza de té en la mano, mira caer la lluvia sobre los castaños del bulevar Lepoutre, la calzada cubierta de hojas muertas. En el tocadiscos suena la voz de Montand o de Gréco:

 

Les feuilles mortes

Se ramassent à la pelle

Les souvenirs et les regrets aussi...

(Las hojas muertas se recogen con pala. Los recuerdos y los lamentos también.).

 

Entonces, como en una pesadilla circular, suena el timbre de la puerta: el caporal Ferrerons.

Artículos anteriores
¿Quién es... Ignacio Vidal-Folch?
Ignacio Vidal-Folch

Por desgracia nací huérfano, ya que mis padres fueron aplastados por un aerolito un par de años antes de que yo naciese. Esta tragedia me obligó a formarme como autodidacta. De joven lavé platos en el Soho, fuí maquinista en un ballenero, croupier en un casino, músico callejero en la estación Sebastopol del metro de París, y dí tres veces la vuelta al mundo como inspector de hoteles para la cadena Savoy. Enriquecido por tantas experiencias volví a Barcelona, donde he publicado varias novelas y libros de relatos y colaboro con el diario El País y las revistas Tiempo, Jot Down y otras.