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El tzatziki o tarator, a base de yogur griego y pepino, es una de las sopas frías más típicas de Europa / PIXABAY

Sopas frías del mundo que ayudan a combatir el calor

Muchos países cuentan en su tradición gastronómica con platos refrescantes que se antojan ideales para la época veraniega

6 min

Durante el verano hay un tipo de comida que es recurrente en las mesas de todo el mundo: las sopas frías. Estas elaboraciones ayudan a refrescarse cuando el calor aprieta, aunque en la mayoría de los casos son opciones que pueden degustarse durante todo el año.

Las hay de todo tipo de sabores y colores y algunas de ellas se encuentran entre las recetas más típicas de distintos países. Estas son algunas de ellas.

Gazpacho y salmorejo

El gazpacho y el salmorejo --ojo, no es lo mismo, como muchos piensan-- son un clásico de la gastronomía española. Su color rojizo, su gusto a aceite de oliva y sus ingredientes vegetales las convierten en dos de las más típicas en las mesas del país durante la época estival.

Lo bueno de estas dos recetas es que cuentan con gran cantidad de texturas y variedades. Puede beberse, ser más densas para comerlas con cuchara, realizarlas al estilo andaluz o crear fusiones con todo tipo de frutas y hortalizas: fresas, sandías, melón... e incluso remolacha.

Sopas frías españolas: gazpacho y salmorejo / PIXABAY
El gazpacho y el salmorejo son un clásico español de las sopas frías / PIXABAY

Vichyssoise

Una de las sopas frías clásicas a nivel internacional es la vichyssoise, procedente de Francia. Sus rasgos más característicos son el color blanco y la textura cremosa de la misma.

Está conformada por ingredientes básicos que se encuentran en cualquier cocina pero que son suficientes para conferirle un sabor muy característico: puerro, patata, leche y nata. Se aconseja seguir la receta original, aunque también existen variantes que agregan y reducen sus componentes.

Tzatziki y tarator de Europa del este

El tzatziki suele presentarse como una salsa típica de la gastronomía griega y turca, aunque también puede hacer las veces de sopa fría. Esta tiene una versión homóloga en la zona de los Balcanes y de Europa del Este, donde se le conoce como tarator.

La base de esta sopa se compone de yogur griego y pepino rallado (que le dota de consistencia y texturas variadas) a la que se le añade aceite de oliva, zumo de limón, vinagre, ajo y especias como perejil o eneldo. Es común que se sirva siempre a baja temperatura para que sea refrescante y se aprecien los matices en el sabor.

Naengmyeon

En Corea del Sur hay una sopa fría que es típica hasta en invierno y que cuenta hasta con cubitos de hielo en su composición. Se le conoce como naengmyeon y está hecha básicamente con noodles o fideos de trigo sarraceno que se acompañan de una base de caldo de pollo o carne y vinagre de arroz.

Esta se suele acompañar con huevo duro, verduras, carnes y hasta con una pasta de chili picante para darle un punto de intensidad extra.

Naengmyeon / PXHERE
Entre las sopas frías, el naengmyeon llama la atención por tener cubitos / PXHERE

Borsch

El principal aspecto que llama la atención de esta sopa fría es su intenso color rojizo y rosado que es resultado de la remolacha que se usa para prepararla y que es típica de la alimentación de Rusia, Bielorrusia, Ucrania, Lituania, Polonia y las regiones colindantes.

Más allá de la remolacha (que se cuece en agua con limón y cebolla) que le da color, en su composición suele haber crema agria, kéfir, yogur, patata cocida, eneldo y perejil. Y se suele coronar con alimentos como huevo duro, jamón o carnes en lonchas. Pero la receta puede variar en función del país donde se cocine.

Sopa de aguacate

El aguacate, tan típico de México, se usa en todo tipo de elaboraciones y una de ellas es una sopa fría que además de llamar la atención por su color verdoso lo hace por el punto picante que puede poseer y que es común en la gastronomía de este país americano.

Esta suele estar elaborada a base de aguacate que ha sido batido con nata y sofritos de cebolla, ajo y jalapeños. De esta manera consigue el gusto intenso y picante manteniendo una textura cremosa y suave. Y también se encuentra como resultado de mezclar estos frutos verdes con caldo de verduras.

Hiyajiru

En la gastronomía asiática y japonesa abundan las sopas y los platos de caldo caliente como son las diversas variaciones de ramen, la sopa miso, los hot pot… Pero también hay espacio para sopas frías como la hiyajiru, una de las más populares del país.

La base de la misma se elabora con dashi (caldo de pescado), miso blanco y sésamo. Y la sopa hiyajiru gana contundencia con los alimentos que se le añaden para acompañarla entre los que suele haber jurel a la plancha, pepino, tofu, jengibre, cebolla, semillas de sésamo y hojas de shisho. Así se conforma un caldo frío variado en sabores y texturas.