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El presidente de Rusia, Vladimir Putin, cuyas amenazas a Ucrania repercuten en el precio de la luz / EP

La tensión ruso-ucraniana ya se traslada a la luz: roza de nuevo máximos de 300 euros

El precio de la electricidad marca sus cotas más elevadas en un mes y comienza a repercutir la subida del gas provocada por el clima prebélico entre los dos países

5 min

El aumento de las tensiones en la frontera entre Rusia y Ucrania parece haber puesto fin a la ligera tregua dada por el precio de la electricidad a los consumidores en las últimas semanas. Este lunes, el mercado mayorista vuelve a las andadas con una subida superior al 12% en el coste medio y, lo que es más llamativo, precios máximos muy próximos a los 300 euros por megawatio/hora (MW/h) en las horas de mayor demanda.

Un escenario que no se reproducía desde hace justamente un mes. El pasado 25 de diciembre, festividad de Navidad, fue el último en el que los máximos de la electricidad superaron dicha cota. A partir de entonces, el mercado ha mostrado un repliegue que no ha evitado que los precios dejen de ser anormalmente elevados pero, al menos, ha dado un cierto respiro. Incluso, con algunas jornadas consecutivas con medias por debajo de 200 euros.

Repunte del gas

Sin embargo, un ligero repunte en el mercado de futuros del gas natural, que había experimentado una considerable corrección en el último mes, ha vuelto a elevar la tensión inflacionista a los mercados eléctricos europeos, necesitados de recurrir a esta materia prima para la producción eléctrica en un época de elevada demanda por las bajas temperaturas.

Una situación que los expertos atribuyen al clima de tensión que se vive entre Rusia y Ucrania, con veladas amenazas de invasión por parte de la primera y movimientos de tropas que han desencadenado la reacción de EEUU y sus aliados, dispuestos a apoyar a la antigua república soviética con capital en Kiev.

La baza de las materias primas 

Mientras se suceden las conversaciones y los movimientos diplomáticos, las materias primas se han convertido en piezas fundamentales en lo que, por el momento, se plantea como una partida de ajedrez, sin que se hayan roto por ahora las hostilidades.

Consciente de la dependencia de la mayor parte de Europa del gas ruso, el Gobierno de Vladimir Putin juega una baza que, por otro lado, cuenta con un reverso tenebroso, toda vez que depende de Alemania para que el nuevo gasoducto Nord Stream 2, que opera Gazprom, entre en servicio. Algo que, por el momento, está paralizado como medida de presión para que Rusia entre en razón.

En hora de máxima demanda

En medio de estos movimientos, los futuros del gas natural han subido cerca de un 7% en la recta final de la semana y todo apunta a que seguirán por este camino si la distensión no termina de llegar a la frontera ruso-ucraniana.

En España, el precio medio de la electricidad será este lunes de 227 euros por MW/h; sin embargo, el máximo intradiario, que se registrará en la franja de las 20 horas, se situará en algo más de 297 euros, algo que no veía desde los últimos días de diciembre.

El peso creciente del gas

Precisamente, el citado día de Navidad el precio medio en el mercado mayorista fue muy similar al que se dará mañana, concretamente 226 euros.

Durante las últimas semanas y especialmente desde que se inició 2022, el peso de los ciclos combinados en la generación de electricidad se ha incrementado de forma notable, hasta el punto de convertirse en la segunda tecnología del mix, por delante de la nuclear y sólo por detrás de la eólica.

Renovables insuficientes

Estas plantas emplean el gas natural como combustible por lo que el encarecimiento de la materia prima se traslada al precio de la electricidad, con el añadido de los costes que supone la suscripción de derechos de emisión de gases de efecto invernadero, cuyos precios también están disparados.

Además, se da la circunstancia de que en las últimas semanas también se ha registrado un descenso de la generación a partir de fuentes renovables, lo que también ha contribuido a elevar el peso de los ciclos en el ‘pool’. Al ser el sistema de fijación de precios de tipo marginalista, la tecnología que marca el precio es la última en entrar, en muchas ocasiones los ciclos debido a que las renovables y la nuclear no son capaces de asegurar el suministro en buena parte de las franjas horarias.