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Javier Suqué Mateu, presidente del grupo Inverama junto a uno de los activos más conocidos de la holding, el castillo de Peralada / CG

Los dueños del grupo Peralada ven como sus inversiones entran en pérdidas

La familia Suqué Mateu recibe un correctivo del auditor en Inverama a raíz de la compra de Bodegas Gran Feudo-Viña Salceda

4 min

La firma Deloitte, que ha auditado las cuentas de la sociedad de inversiones de los dueños de Grupo Peralada, de los hermanos Suqué Mateu, ha arrastrado a las pérdidas a Inverama. Lo ha hecho al revelar en su informe que la compañía anotó de forma incorrecta la compra de Grupo Bodegas Gran Feudo-Viña Salceda. Incluyó la operación en sus estados contables consolidados de 2018, pese a que se había ultimado en 2017, un cambio que tiñe de rojo los resultados. 

El acuerdo de adquisición abarcó el denominado Grupo Bodegas Gran Feudo. Éste comprende, entre otras, las firmas Viña Salceda, Bodegas Chivite, Julián Chivite Marco y Herederos de Julián Chivite. La firma catalana abonó a los propietarios 19 millones de euros por este conjunto de firmas.

Discrepancias

Según Inverama, los valores definitivos de esa combinación de negocios afloran un beneficio de 16,5 millones. La empresa no los incluyó en sus cuentas hasta 2018. El auditor muestra su disconformidad.

En su opinión, tal apunte debería haberse formalizado en realidad un año antes. En consecuencia, el resultado de 2018 está sobrevalorado en 16,5 millones. Como quiera que Inverama ganó 1,5 millones en 2018, si se le descuenta la operación incorrectamente registrada el resultado de 2018 arroja pérdidas de 15 millones.

Solidez del grupo

Consideraciones contables al margen, lo cierto es que Inverama disfruta de una desahogada situación financiera. De hecho, su balance exuda robustez por todos los poros: los activos consolidados rozan los 700 millones; el patrimonio neto los 600 millones y las deudas bancarias se quedan en tan sólo 33 millones. Las podría liquidar de forma inmediata con su holgada tesorería, que alcanza los 85 millones. 

La familia Suqué-Mateu junto al Castillo de Perelada, sede de las bodegas y uno de sus casinos / FOTOMONTAJE DE CG
La familia Suqué-Mateu junto al Castillo de Perelada, sede de las bodegas y uno de sus casinos / FOTOMONTAJE DE CG

Inverama desempeña tres actividades principales. Explota casinos en Cataluña, Chile, Argentina y Uruguay; gestiona las bodegas Perelada, que ahora absorben una inversión de 40 millones; y el Grupo Bodegas Gran Feudo.

Bienes raíces

A ese terceto, hay que añadir la administración de una potente cartera de inmuebles valorada en libros en 150 millones. En los últimos tiempos se ha enriquecido con la adquisición de un edificio de oficinas en Miami, por 60 millones, y de sendos bloques en Madrid y Glasgow (Reino Unido). Por estos últimos, ha desembolsado otros 21 millones.

Inverama ejercía una cuarta actividad, la producción de polipropileno que desarrolla Grupo Poligal Packaging en Barcelona, Portugal, Alemania, Polonia y México. Este negocio presentó concurso de acreedores hace justo un año tras sufrir unas pérdidas de 33 millones en 2018. Ahora, se encuentra en liquidación.

Propietarios

La holding familiar cuenta con 1.532 empleados. Su sede social está radicada en Peralada, un municipio de 1.868 habitantes. Su cuerpo de accionistas lo componen los hermanos Javier, Miguel e Isabel Suqué Mateu, quienes se reparten el 33,33% cada uno.

Los tres, más el primer ejecutivo del grupo, Javier Carrasco Brugada, integran el consejo de administración. Los integrantes mejoraron las retribuciones que recibieron en 2018. Pasaron de los 898.000 euros a 1,5 millones, cifra que se habría mantenido en 2019. Con todo, la poca transparencia del grupo propicia que la confirmación sobre las retribuciones del máximo órgano de gestión sólo se reconozcan en el informe de auditoría que se inscribe en el Registro Mercantil.

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