Los Godó reducen el gobierno del grupo de comunicación a la familia

Enrique Lacalle, Luis Conde, Josep Caminal y Bartolomé Masoliver son destituidos del consejo de administración de la compañía editora de ‘La Vanguardia’ y propietaria de RAC1

El consejo de administración de Grupo Godó, a la izquierda; los cuatro destituidos, a la derecha / FOTOMONTAJE DE CG
11.01.2018 00:00 h.
6 min

La transformación que se vive en el primer holding catalán de comunicación no se limita al relevo generacional que se ha puesto en marcha en las últimas semanas, sino que tiene incluso más recorrido empresarial. Grupo Godó ha reformado su consejo de administración para dejarlo circunscrito a los miembros de la familia editora y llevar a un segundo plano a los asesores que hasta la fecha formaban parte del mismo. En esa caída del caballo del poder empresarial se sitúan nombres propios como el cazatalentos Luis Conde, el hombre de negocios Enrique Lacalle, el notario Bartolomé Masoliver y el adjunto al presidente y hombre de confianza del aristócrata propietario, Josep Caminal.

Con la decisión adoptada, que ya puede comprobarse en la propia web de la empresa y que en los próximos días se oficializará en el Registro Mercantil, el grupo editorial propietario de La Vanguardia y Mundo Deportivo, como publicaciones impresas, de la emisora de radio RAC1 y Ràdio Associació, así como del canal televisivo 8TV, ha decidido prescindir de los históricos colaboradores externos en la administración de la compañía. “Es una forma de agilizar la adopción de decisiones en el ámbito de propiedad, que es la familia”, argumentan fuentes del grupo. A las razones operativas y mercantiles deben sumarse, asimismo, razones de carácter fiscal y de responsabilidad jurídica, según ha podido saber Crónica Global.

Nuevo consejo asesor

ana javier carlos godo

Ana, Javier (conde de Godó) y Carlos Godó, miembros del consejo de administración del grupo editorial catalán / GRUPO GODÓ

El principal y casi único accionista de Grupo Godó es el padre y actual conde de Godó, Javier Godó y Muntañola, que ejerce la presidencia del órgano de gobierno. Junto a él, el consejo de administración está formado por su hijo Carlos Godó Valls (consejero delegado de la compañía), su hija Ana Godó Valls (editora de La Vanguardia Dossier y de la editorial de la empresa) y tendrá como secretario no consejero a Juan Pablo Tornos, abogado integrante de la Fundación Conde de Barcelona.

Los consejeros relegados del mando empresarial serán compensados con un consejo asesor en el que se integrarán todos los destituidos del máximo órgano de gobierno y que podrá ampliarse con la incorporación de otras personalidades de la ciudad que quieran contribuir a orientar el futuro del consorcio empresarial en el ámbito de la comunicación del siglo XXI. En el horizonte del grupo también se pretende dar cabida a personalidades de Madrid que permitan recuperar la imagen que el grupo ha perdido con el envite soberanista, al que se sumó durante un tiempo considerable.

Se da la circunstancia de que todos los miembros del consejo relegados al órgano asesor son personas de una avanzada edad y en una fase profesional declinante, según justifican miembros del comité de empresa conocedores de los cambios. Los Godó parecen haber apostado por una renovación de su empresa que tenga en consideración los nuevos hábitos de consumo informativo y las nuevas relaciones públicas e institucionales que deberán desempeñar los gigantes de la comunicación en España.

Adiós a Tele 5 y a Vilarrubí

El cambio en el consejo de administración no es el primer movimiento en el que la familia propietaria de La Vanguardia se desmarca de antiguos colaboradores. De hecho, en los últimos tiempos recondujo su acuerdo comercial y accionarial con Mediaset, propietaria de Tele 5 y Cuatro, y en esa línea zanjó su pacto de colaboración accionarial con el empresario convergente Carles Vilarrubí, quien era su socio en el grupo audiovisual y tras su parcial salida apenas conserva una pequeña participación en el capital de las emisoras de radio del grupo.

La permanente interacción del esposo de Sol Daurella, la empresaria millonaria propietaria de Coca-Cola en Europa, con los contenidos de los productos editoriales y su injerencia en los mismos a través de algunos miembros del staff periodístico de La Vanguardia llegaron a conocimiento del editor aristócrata, que redujo la relación empresarial a su mínima expresión. Con todo, Daurella y la esposa de Godó, Marisa Falcó, son habituales y mantienen una estrecha relación de amistad, según ha podido saber este medio digital.

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