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María José Álvarez, actual presidente de Eulen, en una imagen de archivo / EFE

Eulen: nueva batalla judicial por el control de la compañía

Los cinco herederos críticos del dueño de Vega Sicilia fuerzan la repetición de la junta de accionistas de 2011 para apear a su hermana María José de la presidencia

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La guerra familiar abierta en Eulen por el control de un grupo que el pasado ejercicio facturó 1.500 millones (con unos beneficios de tan solo dos dígitos) suma un nuevo capítulo. Los cinco herederos críticos con David Álvarez, el fundador de la compañía, han forzado a repetir el próximo 31 de enero la junta de accionistas que se celebró en junio de 2011 en la notaría de Antonio Reina Gutiérrez de Madrid. “Jugarán en casa”, indica una fuente cercana a la familia.

Han tenido que pasar primero por el Tribunal Supremo para celebrar por segunda vez el encuentro de los accionistas. Los también propietarios de las bodegas Vega Sicilia recibieron hace un mes el visto bueno judicial para intentar, básicamente, apear de su cargo a la actual presidenta, María José Álvarez.

Antiguo ejemplo de gestión familiar

La máxima ejecutiva de Eulen fue la única hija, junto a su hermano José David, que se mantuvo hasta el final al lado del creador de la firma tras el terremoto de 2009. El patriarca de la familia rompió en ese momento con un modelo de gestión de empresa familiar que se consideraba ejemplar con la segunda generación vinculada en diferentes ámbitos de la gestión.

Pero Álvarez consideró que los cinco críticos le intentaban apartar de la firma y les separó de la empresa. Abrió también una pugna judicial hasta que consiguieron la legítima, que los mantiene en la actualidad como minoritarios. Murió en noviembre de 2015 sin haber resuelto el contencioso con cinco de sus siete hijos, todos ellos fruto de su primer matrimonio con Vicenta Mezquíriz. Empresario leonés, un hombre de carácter, pasó por la vicaría en tres ocasiones tras enviudar en dos casos.

Mezquíriz falleció en 1985 y María Teresa Vidaurrázaga, que había sido también su primera secretaria, murió en 1999. Su tercera esposa, María Teresa Esquisabel, también había sido empleada de la casa. Ha mantenido siempre una posición muy discreta, especialmente después de enviudar. Su boda en 2009 fue una de las últimas ocasiones en la que los Álvarez aparentaron ser una familia unida.

Reparto accionarial

La actual gestora de Eulen controla el 57,57% del capital de la compañía a través de David Control SL y otro 0,03% de forma directa, según datos del Registro de lo Mercantil. Por lo que se prevé que use su participación mayoritaria para rechazar todas las propuestas de sus hermanos.

Los díscolos unifican su paquete del 39,24% del capital a través de la sociedad El Enebro. De los cinco hermanos que conforman este sector, cuatro tienen también títulos a su nombre: Elvira, Marta, Emilio --conocido por su matrimonio con la socialité Paloma Segrelles, terminado en 2012-- y Juan Carlos. En concreto, del 0,09% cada uno de ellos.

Pablo, de los críticos, y Jesús David, el otro fiel, controlan participaciones individuales por debajo de este rango.

Consejo de administración

La junta de 2011 fracasó porque los responsables de Eulen se negaron a incluir en el orden del día una propuesta de El Enebro. En ella, se pedía aprobar un informe sobre la idoneidad de implementar un consejo de administración que desarrollara un régimen de funcionamiento interno y de relación con la junta de accionistas. Pretendían abrir el grupo a independientes ajenos a la batalla familiar.

Existía un segundo informe relacionado con las retribuciones y dietas a los administradores de empresas independientes de Eulen, otro de los caballos de batalla de los Álvarez. Estas cuestiones se pondrán de nuevo sobre la mesa, aunque los mismos interlocutores destacan que es difícil que evolucione de forma favorable.