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La fachada del edificio de El Molino, el activo que tiene más valor cuando se abra el proceso de liquidación de Ociopuro / CG

El Molino va directo a la liquidación

Ociopuro, la sociedad que explota el teatro de variedades, es incapaz de cumplir con el acuerdo de acreedores una vez superado el periodo de carencia

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Ociopuro, la sociedad que explota el teatro El Molino en Barcelona, toma el camino de la liquidación. La empresa propiedad de Elvira Vázquez, la histórica gestora del teatro de variedades del Paralelo, se ve abocada a esta situación al haber incumplido el acuerdo que le permitió superar el concurso de acreedores a finales de diciembre de 2014. Fuentes jurídicas indican que la compañía ultima el proceso de disolución, que se deberá presentar en las próximas semanas ante el Juzgado de lo Mercantil 6 de Barcelona, una sala que acaba de estrenar presidente.

La actividad de El Molino no ha conseguido superar los números rojos en los últimos cuatro años. Las deudas se han acumulado de nuevo y la prolongación de la carencia con los deudores concursales terminó a principios del ejercicio en curso. Los mismos interlocutores señalan que esta cuestión ha sido clave para que la sociedad llegue a reconocer de nuevo que es insolvente.

Búsqueda de un inversor privado

Ociopuro superó su primera quiebra gracias a un acuerdo que rebajaba hasta los seis millones de euros el pasivo. El primer plan de pagos que avaló el tribunal daba dos años de tiempo para empezar a atender sus obligaciones con los acreedores. Ya se incumplió a principios de 2017, aunque en ese momento se decidió dar algo más de margen para recuperar de nuevo la solvencia.

En ese momento estaba sobre la mesa la búsqueda de un inversor privado que estuviera interesado en quedarse el inmueble, el principal activo de El Molino, y prosiguiera la actividad en régimen de alquiler. El mismo plan que intentó tirar adelante la administración concursal, en manos del bufete Lugar Abogados & Asociados, desde que suspendió pagos en mayo de 2013. Pero este mirlo blanco nunca ha llegado.

La sala principal de El Molino, donde se celebran eventos de todo perfil / EL MOLINO

La sala principal de El Molino, donde se celebran eventos de todo perfil / EL MOLINO

Papel del Ayuntamiento

Vázquez también exploró la posibilidad de que el Ayuntamiento de Barcelona se quedara el negocio y saldara sus deudas. Había llegado a un principio de acuerdo con el equipo de Gobierno durante el mandato de Xavier Trias, el pacto de colaboración que Ada Colau se comprometió a estudiar cuando se convirtió en alcaldesa de la ciudad. Pero esta petición de municipalización nunca se ha llegado a completar.  

De hecho, la plataforma vecinal Som Paral·lel rechazó de frente en octubre de 2017 que se "rescatara con dinero público un negocio privado desarrollado a espaldas del barrio", tal y como denunciaron en un comunicado remitido a la prensa en ese momento. Meses antes, en abril, había sido el propio responsable de Cultura, en ese entonces el socialista Jaume Collboni, el que había declinado la operación. Anunció que no podía asumir la "deuda" ni las "condiciones" de la venta.  

Falta de público

La administradora de Ociopuro siempre ha creído en la viabilidad de El Molino y ha apostado incluso su patrimonio personal en intentar remontar la actividad. Finalmente, se ha impuesto el criterio del administrador concursal en su primer informe sobre la quiebra.

Ubicación de El Molino en Barcelona

Este documento, que se publicó a principios de 2014, advertía de que el modelo de negocio no genera suficientes ingresos para vivir. Reconocía que los espectáculos de burlesque son minoritarios en este momento y advertía de las dificultades que se han confirmado cuatro años más tarde.

Rehabilitación y subida del IVA

El Molino abrió sus puertas en 1910. Nunca se recuperó de las obras de reforma del espacio que se activaron justo antes del inicio de la crisis. Fueron más complicadas de lo que se había previsto en un primer momento y su reapertura se retrasó hasta 2010, en los momentos más complejos de la recesión. Dio la puntilla final a la actividad el incremento del IVA, un hachazo que vació la sala en el momento de mayor necesidad.

Los dos acreedores de Ociopuro son el Banco Sabadell y el Instituto Catalán de Finanzas (ICF). La entidad presidida por Josep Oliu tenía pendientes de pago 7,4 millones de euros entre préstamos y cuentas abiertas al declarar el concurso. Parte de este pasivo se sufragó en el marco del convenio. La sociedad pública aportó en 2012 algo más de 600.000 euros al teatro, la única ayuda pública que ha recibido hasta la fecha. En realidad, se trata de un crédito con condiciones ventajosas. En el marco del proceso de liquidación de la sociedad se intentará buscar los activos con valor en El Molino para compensar estos pasivos. El más atractivo es el edificio, el histórico teatro del Paralelo.