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Vista de una de las viñas del Penedès / CORPINNAT

Las claves de la guerra del cava en Cataluña

Las nueve bodegas que forman Corpinnat han abandonado la Denominación de Origen para comercializar espumoso bajo su propia marca

01.02.2019 00:00 h.
6 min

Un nuevo cisma en el mundo del cava estallaba este miércoles después de que, tras meses de conversaciones, las nueve bodegas que forman Corpinnat --Gramona, Llopart, Nadal, Recaredo, Torelló, Mas Candí, Júlia Bernet, Huget-Can Freixes y Sabaté i Coca-- abandonasen la Denominación de Origen (DO) para comenzar a comercializar sus propios espumosos bajo el distintivo de la marca esta primavera.

Algunos de los cavas de las nuevas bodegas que forman Corpinnat / CORPINNAT

Algunos de los cavas de las bodegas que forman Corpinnat / CORPINNAT

Desde el Consejo Regulador del Cava lamentaron la decisión de la AVEC (Asociación de Viticultores y Elaboradores Corpinnat), vía comunicado. La DO Cava explicó que, pese a trabajar en la "zonificación del territorio para especificar el origen de la uva" así como para ofrecer una "segmentación" para permitir que tanto consumidores como elaboradores puedan diferenciar las categorías de esta bebida espirituosa, los esfuerzos han resultado "en vano". Apuntan que "la gran discrepancia es el tiempo". Por su parte, las nueve bodegas justifican su abandono porque el Consejo se niega a integrar la marca colectiva dentro de esta denominación.

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Representantes de las nueve bodegas que forman Corpinnat / CORPINNAT

Claves de la guerra

El problema de fondo es la regulación de la DO que, según los bodegueros del Penedès, no refleja lo que debería ser el cava. ¿Qué significa esto? Se quiso regular la denominación cuando esta bebida espirituosa ya se elaboraba en otros territorios, como por ejemplo, Valencia y Aragón. Algo que no sucede con el champán, espumoso que solo puede ser denominado bajo ese término en caso de haber sido producido en la región de Champaña, en el noroeste de Francia.

Por lo que respecta al cava, los productores del Penedès --las nueve bodegas que ahora han abandonado la DO-- no vieron con buenos ojos que agrupase a otras casas de fuera de la zona bajo la misma denominación. Por este motivo decidieron crear un sello exclusivo bajo el que imponer sus condiciones; entre ellas, limitar la zona de producción a solo 46 municipios, del sur del Llobregat hasta el Baix Penedès. Y así es como nace Corpinnat. 

Cavas del grupo Corpinnat en una feria / CORPINNAT

Stand del grupo Corpinnat en una feria / CORPINNAT

Guerra de precios

Las nueve bodegas del Penedès pueden desligarse así de gigantes como Codorniu y Freixenet. "Es una asociación que quiere diferenciarse de la industria", apunta una fuente del sector a este medio. Otra de las características distintivas de los caldos que se elaboran bajo esta marca colectiva es que están hechos a partir de uva 100% ecológica "vinificada íntegramente en la propiedad" y con crianzas mínimas de 18 meses, aseguran.

Otro de los motivos de este divorcio es la guerra de precios que comenzó años atrás. Mientras algunas bodegas --como García Carrión con el cava Jaume Serra-- optaron en un momento dado por abaratar su producción, las empresas de menor tamaño no pudieron igualar la oferta, lo que supuso un agravio comparativo.

Freixenet y Codorniu

Esta no es la única consecuencia que sufren los pequeños productores frente a los gigantes del cava. La industria familiar se revela contra los fondos de inversión que controlan las grandes compañías. De hecho, las desavenencias entre los Bonet, los Hevia y los Ferrer, llevaron a la venta del 51% de Freixenet al grupo Henkell. También la empresa familiar de los Raventós, Codorniu, vendió el 55% de sus participaciones al fondo estadounidense Carlyle, por 300 millones de euros el pasado julio. 

Imagen de la entrada de la sede de Freixenet en Sant Sadurní d'Anoia (Barcelona) / CG

Imagen de la entrada de la sede de Freixenet en Sant Sadurní d'Anoia (Barcelona) / CG

Los pequeños productores no pueden competir con las grandes marcas; buscan "diferenciarse y la DO no se lo permite". Su principal reivindicación y punto diferencial será "poner en valor el territorio". Más cerca del sistema francés.

Consecuencias

Tras abandonar la denominación, las bodegas que forman Corpinnat no podrán utilizar la marca Cava. Tampoco la categoría gran reserva o la de cava de pareja calificado. Las nueve bodegas que se agrupan bajo la nueva marca colectiva compran el 0,4% de la uva de la DO Cava, una cifra que representa el 0,94% de su producción.

Desde la DO Cava darán una rueda de prensa este viernes para valorar la decisión de Corpinnat de emprender su andadura fuera del paraguas del Consejo Regulador. La nueva marca ya ha avanzado que las conversaciones entre ambos --especialmente con la nueva junta, tras las elecciones del pasado verano-- han sido "constructivas". Así, aplauden que haya incorporado en su ideario la intención de zonificar dentro de los límites de la propia denominación, razón por la que no cierran "ninguna puerta" de cara al futuro.