Las nuevas instalaciones de Clínica Girona en la capital provincial

Las nuevas instalaciones de Clínica Girona en la capital provincial Cedida

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El hospital favorito de Puigdemont: un negocio redondo pegado al CatSalut

Clínica Girona, cuyo plan urbanístico aprobó el 'expresident', gana 24,5 millones en diez años arrancando derivaciones de los hospitales públicos saturados

23 septiembre, 2023 23:30

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Es el hospital favorito de Carles Puigdemont, el expresidente catalán fugado a Bélgica y uno de los protagonistas de las negociaciones de investidura. Clínica Girona, donde se trató el expresident y cuyo plan urbanístico aprobó éste cuando era alcalde, ha ganado 24,5 millones de euros en diez años. Eso sí, pegado al CatSalut, pues depende del concierto con el sector público y se lucra de las derivaciones de los hospitales públicos saturados por la lista de espera. 

Carles Puigdemont (c), con 'Jami' Matamala (d) viendo un partido del Girona

Carles Puigdemont (c), con 'Jami' Matamala (d) viendo un partido del Girona Cedida

Clínica Girona vuelve a estar de actualidad porque la la justicia ha anulado la reparcelación urbanística que permitió construir sus lujosas instalaciones. Con ello, el flamante proyecto de 50 millones de euros se acerca a la ilegalidad. La última palabra la tendrá el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC), que examina el plan derivado de la reparcelación nula. Son dos piezas que aprobó el Ayuntamiento de Girona en 2014 cuando Puigdemont era alcalde. 

Volantazo de la CUP

La decisión judicial ha caído como un mazazo en Girona, una de las últimas ciudades-bastión del independentismo catalán. Ni el hospital ni el ayuntamiento han querido comentar a este medio la decisión del juzgado de Lo Contencioso número 3, que ha derribado el preproyecto de la elegante Clínica. Eso sí, el nuevo gobierno municipal de Lluc Salellas (Guanyem Girona-CUP) ha anunciado que lo recurrirá. 

Ello supone un volantazo a la posición de la CUP. Los anticapitalistas se opusieron al proyecto en 2014 por boca de su entonces concejal-portavoz: Jordi Navarro. El edil alegó que el plan urbanístico de Clínica Girona era, más que sanitario, urbanístico. También ICV lo rechazó. Pero los antisistema de Salellas han cerrado ahora un acuerdo de gobierno con Junts. Y los neoconvergentes controlan urbanismo por medio del edil Jordi Martí

Puigdemont lo defendió

Martí sí mantendrá la postura histórica del partido. Junts, entonces CiU, defendió el plan urbanístico de Clínica Girona en su tramitación en 2014. El entonces alcalde de la capital provincial, Carles Puigdemont, lo defendió en numerosas ocasiones. Lo tildó de "operación de ciudad de gran envergadura". 

Lo que no dijo el Puigdemont alcalde es que él tenía intereses personales en el proyecto. Lo explican directivos del sector sanitario, que recuerdan que el luego president de la Generalitat de Cataluña y ahora expresident fugado, "se tratata en el área de Oftalmología de Clínica Girona", que ahora mora en la segunda planta. Esa unidad la presidía Emili Ayats, oftalmólogo y excandidato de ERC que luego pasó al círculo personal de amigos de Puigdemont y Josep Maria Jami Matamala, mano derecha del expresident. Y de allí, de candidato de Junts a las elecciones autonómicas de 2017. Ayats falleció en 2022 y el fugado el dio públicamente el pésame. 

Se estrangula lo público

Esa amistad personal transitaba por el carril emocional-político: todos eran independentistas acérrimos. En paralelo, la oftamología, con Ayats como gran figura provincial, en convertía en un negocio. El facultativo creó Clínica Girona en 1990. Años después, en 2004, asumía la jefatura de Servicio del área en el Institut d'Assistència Sanitària (IAS) de Girona, el segundo hospital público del territorio. El médico-político no dejó esta posición hasta su fallecimiento, explicó El Punt

En paralelo, el oftalmólogo de Puigdemont fue jefe de Servicio también en el Hospital Josep Trueta, público del Instituto Catalán de Salud (ICS), de forma breve entre 2013 y 2014. Durante ese periodo, los médicos adjuntos se quejaron de una reducción de quirófanos para operar, por ejemplo, cataratas a solo dos salas. Así, el Trueta, público y referencial, recortó a tres sesiones quirúrgicas a la semana. "En otros hospitales más pequeños hay nueve sesiones. Se creó lista de espera. Nadie quería operarse en el Trueta".

Clínica Girona se beneficia

Ello, claro, benefició el servicio de Oftalmología privada de Clínica Girona, que presidía el propio Emili Ayats. "Era un negocio cautivo de derivaciones", alerta un colega. Cabe recordar que intervenciones como las cataratas son muy rentables para la sanidad concertada o privada. "Son las preferidas", subrayan las mismas voces. 

Una intervención de oftalmología de Clínica Girona

Una intervención de oftalmología de Clínica Girona Cedida

Tenga relación o no, dos meses después de que el oftalmólogo de Puigdemont llegara al hospital público, dejó su puesto de administrador del Institut d'Oftalmología del Nord en Clínica Girona. El representante de esta sociedad pasó a ser su el hijo de Emili Ayats, Enric Ayats. De este modo, el padre pilotaba la oftalmología en la red hospitalaria pública de Girona (el Trueta) y el hijo, la privada-concertada (en Clínica Girona). Ayats padre liquidó casi al mismo tiempo el Igualatori Mèdic-Quirúrgic de Girona SA: dejó de existir en enero de 2014. 

El hospital vive del sector público

Hubiera un vínculo o no, el negocio de captar actividad quirúrgica pública es esencial para Clínica Girona, el hospital favorito de Puigdemont. Según las cuentas depositadas en el Registro Mercantil, el hospital sobrevive gracias a las derivaciones del sistema público "mediante el oportuno contrato con el CatSalut", admite. Ese oportuno concierto le reporta cerca de un tercio de los ingresos. Sin él, la Clínica sería inviable, pues la actividad privada y de mutuas --aunque ha aumentado tras el Covid-- no es suficiente para sostenerla. 

Con ese convenio, el hospital facturó 36,45 milones en 2021 y ganó 2,30 millones (no repartió dividendos). El beneficio de Clínica Girona alcanza los 24,5 millones en los últimos diez años. Se mantiene estable. También estable se mantienen los fondos propios, que totalizan 51 millones de euros. "Una salud de hierro gracias al concierto con el CatSalut", insisten fuentes del sector financiero. 

Presión para la nueva Clínica

En este marco, Clínica Girona, nacida en 1934 aunque anabolizada por el concierto con el CatSalut, que totaliza cerca de 12 millones de euros al año, y cuya primera versión fue firmada por el polémico Josep Maria Padrosa en 2012 [consultar aquí] presionó en 2014 para una nueva sede. De hecho, amenazó con irse de la capital provincial si no le dejaban ejecutar su proyecto de la Carretera de Barcelona. El entonces alcalde Puigdemont lo defendió personalmente, y la inversión vio la luz. 

Interior de la nueva sede de Clínica Girona

Interior de la nueva sede de Clínica Girona Cedida

Ésta se ejecutó por medio de la sociedad Casa Groga SA, una de las múltiples sociedades del grupo. "Es un modelo de filiales participadas al 100%, como las de Clínica Corachan. Todas ellas facturan a la matriz, Clínic Girona SA. Casa Groga es la inmobiliaria, a la que el conglomerado invirtió unos 27 millones para levantar el nuevo hospital", detallan fuentes del sector. Ese dinero sirvió para levantar un flamante edificio de 26.000 metros quadrados con el médico, amigo y candidato de Puigdemont en la segunda planta. Ahora, la justicia ha anulado parte del proyecto. El TSJC podría derribarlo del todo, dejándolo en la ilegalidad.