Menú Buscar
Pásate al modo ahorro
Uno de los carteles de apoyo a los vecinos detenidos por echar a los okupas en Calella / CG

Las segundas residencias de la costa, las más atractivas para los okupas

Mataró, Calella, Pineda de Mar, Santa Susanna o Platja d'Aro son sólo algunos de los destinos cuyos residentes viven la "pesadilla" del allanamiento

7 min

Algunos ya no se conforman con allanar cualquier piso: “Chalets con piscina, apartamentos cerca de la playa, edificios de obra nueva…”. Así lo dicen las fuentes consultadas por Crónica Global, que ven cómo crecen las okupaciones en segundas residencias de la costa catalana, las más atractivas para los okupas. “Como saben que no los echan, se buscan los mejores destinos”, asegura Pilar Martínez, portavoz de la Plataforma de Afectados por la Ocupación.

Mataró, Calella, Pineda de Mar, Santa Susanna o Platja d'Aro son sólo algunos de los lugares en los que los residentes viven esta "pesadilla", ya que la mayoría de viviendas están vacías durante diez meses al año, al pertenecer a personas que viven en el extranjero. “Los okupas priorizan las urbanizaciones, pero también buscan edificios más alejados del núcleo urbano”, añaden las mismas voces.

Solidaridad ante los propietarios detenidos

El número de allanamientos durante todo el año es “descomunal”, pero muchos salen a la luz durante las vacaciones de larga duración --como verano o navidades-- al ser descubiertos por los propietarios. Es lo que les ocurrió en Calella a dos hombres, padre e hijo de nacionalidad francesa, quienes al llegar a su casa de veraneo se dieron cuenta de que estaba habitada ilegalmente por tercera vez. Trataron de echarles a la fuerza y acabaron detenidos por la policía, "mientras que los okupas seguían viviendo ahí", explican fuentes cercanas. 

Un hecho que ha indignado a unos vecinos que este martes se concentrarán de nuevo en la puerta de los juzgados de Arenys de Mar a partir de las 10.30 horas, coincidiendo con el juicio. “Queremos hacer presión para que sepan que estamos de su lado, que nosotros hubiésemos hecho lo mismo”, explican los residentes a este medio, a la vez que reclaman “un cambio de ley que proteja a los propietarios”.

Los okupas no se van de vacaciones

Los okupas se aprovechan de que en época estival “hay más movimiento de ciudadanos” para allanar las viviendas, así como de que los residentes no están tan pendientes de vigilar porque no pasan tanto tiempo en casa, por lo que pasan más desapercibidos”, dice un portavoz de Seguro contra ocupas. 

Pero no sólo crecen los allanamientos; también las contrataciones de servicios antiokupas. Es el caso de esta SL, que ofrece una “garantía preventiva de desokupación”. Se trata de un "compromiso adquirido con el propietario, por el que la empresa recuperará el inmueble en el menor plazo de tiempo posible sin cargos añadidos a cambio del pago de una cuota fija anual de importe muy asequible" que cubre tanto la vía judicial como la extrajudicial. 

Vecinos de Mataró, negociando con unos okupas para que no molesten a sus vecinos mayores el fin de semana / CG
Vecinos de Mataró, negociando con unos okupas para que no molesten a sus vecinos mayores el fin de semana / CG

Según apuntan, también prestan sus servicios a algunas inmobiliarias que se dedican a la compraventa de viviendas. En este sentido, aseguran que entre 10 y 15 fincas de Mataró (Barcelona) han solicitado su ayuda para evitar okupaciones mientras los pisos están en alquiler o en venta. Desde Seguro contra ocupas defienden su función, cuyas solicitudes han aumentado en los últimos tiempos: “Cuando los okupas ven una empresa que conocen sus triquiñuelas, prefieren irse a otro sitio”.

Los vecinos, afectados todo el año

Sin embargo, los propietarios de segundas residencias no son los únicos afectados por este problema. Lo son, sobre todo, los inquilinos que durante todo el año conviven con los okupas y los conflictos que conllevan: “Hay mucho incivismo y nos sentimos inseguros. Los dueños no viven ahí, saben que no tienen otra opción que esperar el juicio, pero nosotros sí que sufrimos a diario las peleas, los robos, la venta de drogas y la música a las tantas de la madrugada”, explican Andy M. y Fernando, vecinos de Calella que este martes se movilizarán a las puertas de los juzgados para pedir más seguridad.

También están intranquilos los residentes de la urbanización Can Carreras de Pineda de Mar. De las 1.700 viviendas que hay, muchas están allanadas, explican un matrimonio a este medio. “Tienen la luz y el agua pinchadas. Da miedo salir de casa”, espetan. Por suerte, entre los que residen ahí durante todo el año se “echan una mano y controlan” que sus casas no sean okupadas en el momento menos pensado. “Tenemos suerte porque nuestro vecino siempre está, entre nosotros nos vamos vigilando las casas”, relatan.

Una de las viviendas de la urbanización Can Carreras de Pineda de Mar / IDEALISTA
Una de las viviendas de la urbanización Can Carreras de Pineda de Mar / IDEALISTA

Cataluña, la favorita para los okupas

Cataluña lidera esta lacra con respecto al resto de España: un 42,5% de los 17.274 casos registrados en 2021 pertenecen a esta comunidad autónoma, según las últimas estadísticas del Ministerio de Interior. Una cifra que supone 7.345 allanamientos, frente a los 4.123 que se registraron en 2017.

Con todo, las okupaciones son uno de los principales dolores de cabeza de los vecinos que están de acuerdo en que “todo el mundo tiene derecho a una vivienda, pero es el Gobierno quien debe garantizarlo y no a costa de los propietarios”.