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Una de las puertas de un edificio de Sant Antoni tras el robo del pomo / CG

Roban una veintena de cerraduras en Sant Antoni en una sola noche

Los Mossos d’Esquadra revisan las imágenes de cámaras de seguridad para dar con el autor o autores de la sustracción

3 min

Sucedió la madrugada del domingo al lunes 24 de febrero. Ente Poble Sec y Sant Antoni se produjo el robo de una veintena de pomos de puertas de edificios, entre ellos, el 8 de la Avenida Mistral. El autor o autores se habrían valido de una sierra para luego vender los objetos de latón a peso, como chatarra.

Según han confirmado los Mossos d'Esquadra a Crónica Global, les constan al menos cuatro denuncias por este hecho, y no descartan que aumenten en los próximos días. La sustracción "supone un gasto de 300 euros para su reposición", detalla Lidia, portavoz de la plataforma Sant Antoni Vigila. 

Alarma ante el robo

Esta entidad, que forman cerca de 200 comerciantes del barrio, es la que ha dado la voz de alarma ante el robo. Aunque estos sucesos son "recurrentes" en la zona, apuntan, "no deja de ser extraño que la misma noche, con la cantidad de pomos extraídos y el tiempo que lleva quitarlos, nadie haya visto nada”.

Otra de las puertas del barrio de Sant Antoni tras el robo del pomo / CG
Otra de las puertas del barrio de Sant Antoni tras el robo del pomo / CG

"Es algo recurrente en el barrio, en mi edificio llegaron a robar el pomo del ascensor, que también era de latón", recuerda Lidia. Los investigadores apuntan a que la sustracción de estos responde a la venta de chatarra, y ahora revisan imágenes de cámaras de seguridad para localizar a los autores. "Que en una misma noche, se diera toda esta cadena de robo nos ha alertado", admite la portavoz vecinal. 

Narcopisos

Sobre la situación de inseguridad en el barrio, Lidia explica que se ha reducido la delincuencia en comparación a los últimos doce meses, cuando sufrieron un repunte "importante" de los robos en comercios. El problema, señala, es que Sant Antoni sufre las consecuencias de su proximidad al Raval y los narcopisos que acoge. 

"La presencia de estas viviendas en las que se venden sustancias estupefacientes es perjudicial por todo lo que las rodea", señala esta vecina. “Suben al piso, no tienen dinero, y roban a clientes de comercios, y después de comprar la droga, dejan jeringuillas en la calle. Es una cadena horrible”, lamenta.