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Una persona con carnet conduciendo un coche / UNSPLASH

El nuevo carné de conducir: más caro y complicado

A partir del 1 de julio las clases teóricas serán obligatorias y la espera entre exámenes prácticos, más larga

6 min

El 1 de julio es la fecha prevista para que entre en vigor la normativa que cambia las reglas en lo que se refiere a la obtención del permiso de conducción. El acuerdo establecido entre el Gobierno y la Dirección General de Tráfico (DGT) modificará el Reglamento General de Conductores a través de un real decreto.

Los que tengan la intención de convertirse en conductores a partir de esa fecha tendrán que enfrentarse a un examen teórico más complicado y a esperas más largas entre una prueba práctica y la siguiente. Ahora todos los interesados se preguntan qué cambios conllevará esta medida.

Clases teóricas obligatorias

Sin duda, una de las características más polémicas de esta nueva normativa es la introducción de clases teóricas obligatorias para acceder al examen. Hasta ahora, cualquier ciudadano podía, pagando una tasa de 90 euros, presentarse libremente a la prueba de nivel en las oficinas de la DGT, pero a partir de julio no será así.

Los alumnos tendrán que acudir de forma presencial, al menos ocho horas, a lecciones de autoescuela en las que se les informará sobre los mayores riesgos en la actualidad, como los despistes ocasionados por el uso del teléfono móvil al volante y el consumo de alcohol y drogas.  

Más difícil de aprobar

Las preguntas del examen teórico podrán ir acompañadas de materiales audiovisuales, con lo que los alumnos tendrán que averiguar la respuesta sobre la marcha. Desde la Administración insisten en que la improvisación es algo vital a la hora de pilotar un coche, con lo que estas cuestiones demostrarán la astucia de los candidatos a obtener el permiso. Esto complicará la labor de las autoescuelas, que tendrán que renovar el temario de sus libros y cursos online para adaptarlos al nuevo formato de a prueba.

Una persona haciendo un examen teórico / UNSPLASH

Una persona haciendo un examen teórico / UNSPLASH

Además, la DGT ha anunciado que actualizará las preguntas y, para conseguir el ansiado aprobado, los errores cometidos en el test no podrán superar el 10% del total, a diferencia del 20% que se había permitido hasta ahora.

Cambios en el examen práctico

Además de una circulación casi perfecta y conocimientos completos de los mandos y motor del vehículo, los examinadores podrán exigir al alumno que programe y siga las indicaciones de un navegador GPS.

Pero ésta no es la única piedra en el camino. Los que no aprueben a la primera estarán obligados a esperar un mínimo de 15 días antes de repetir la prueba. Con un suspenso a la segunda, su dilación se alargará un mes y, a partir del cuatro intento, tendrán que dejar un intervalo de 20 días entre un examen y el siguiente. Además, deberán realizar al menos cinco clases prácticas antes de cada prueba de circulación.

Más vehículos con el mismo permiso

Si hay algún punto positivo para los que consigan ver la palabra “apto” en sus resultados, es que podrán conducir coches más pesados para los que antes era indispensable tener el permiso C. Eso sí, para poder pilotar automóviles de entre 3.500 y 4.250 kilos, será necesario disponer de dos años de experiencia.

Un coche circulando por la carretera / UNSPLASH

Un coche circulando por la carretera / UNSPLASH

La Organización Empresarial de Logística y Transporte (UNO) afirma que esta medida servirá para fomentar el uso de los vehículos eléctricos e híbridos, cuyos motores son más robustos.

¿Qué pagarán los alumnos?

Con todas estas nuevas medidas, los alumnos se verán obligados a desembolsar una cantidad más grande de dinero, por si no era suficiente la que se pagaba hasta ahora. Según la Confederación Nacional de Autoescuelas, el precio medio para sacarse el carné en Barcelona es de 872 euros, ya que cada clase de circulación de 45 minutos tiene un precio de 25 euros.

Si hacemos la suma de la revisión médica, las clases teóricas, una media de 25 lecciones al volante, las tasas correspondientes y la renovación de papeles --para aquellos que necesiten más de una oportunidad--, el precio total puede alcanzar fácilmente los 920 euros.

Menos jóvenes se sacan el carné

Según los últimos datos publicados por la DGT, en diez años se han reducido a la mitad los carnés expedidos. Han pasado de 873.587 en 2008 a 358.282 en 2017, de los cuales, menos de 200.000 pertenecen a personas de entre 18 y 24 años.

Según la subdirectora de Formación y Educación Vial de DGT, María Lidón, ha habido “un giro en la manera de entender la vida y la movilidad por parte de las personas jóvenes, que no conciben el coche como un producto de primera necesidad”. A todos estos aspectos, habría que sumarle la precariedad laboral que afecta a los jóvenes y les dificulta poder afrontar este gasto.