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Cientos de personas reunidas en el paseo del Born, la noche y madrugada de este domingo, en Barcelona / KIKE RINCON - EUROPA PRESS

Desalojadas más de 9.000 personas la madrugada de este domingo en Barcelona

La noche del sábado al domingo ha vuelto a estar marcada por las aglomeraciones en espacios públicas de la ciudad, incumpliendo las medidas de seguridad Covid

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Barcelona vuelve a ser el epicentro de las fiestas tras el fin del estado de alarma y el toque de queda, el pasado 9 de mayo, en Cataluña. La Guardia Urbana, con actuaciones conjuntas puntuales con los Mossos d’Esquadra, ha desalojado a 9.055 personas desde las diez de la noche del sábado hasta las seis de la mañana de este domingo por formar aglomeraciones en espacios públicos de la ciudad.

En este caso, el barrio del Born, en su paseo central y el de Lluís Companys, han vuelto a ser los dos puntos calientes de concentraciones masivas de personas que incumplían las medidas de seguridad sanitarias para frenar la expansión del Covid-19. Según informan fuentes policiales, en ambas avenidas los participantes “han sido desalojados sin incidentes”, pero no se conoce ninguna sanción a los asistentes por el momento respecto a este tipo de actos en plena pandemia.

Playas e incumplimiento horario

Las playas de Barcelona, con el buen tiempo de este segundo fin de semana sin toque de queda, ha aglutinado gran parte de estas fiestas nocturnas no permitidas. La de Sant Miquel ha sido “el punto de máxima concentración”, según fuentes municipales, donde se ha desalojado a 2.000 personas. Tras disolver la multitud, se les ha redireccionado hacia el paseo Joan de Borbó por el lado del mar para evitar que accedieran de nuevo a las calles de la Barceloneta y evitar ruidos vecinales.

La Guardia Urbana de Barcelona y los Mossos d’Esquadra también han inspeccionado la noche del sábado al domingo varios establecimientos por diferentes acciones que podían vulnerar las restricciones por el Covid-19 impuestas por el Govern. Ambos cuerpos policiales han cerrado tres locales de la capital catalana por incumplir el horario de apertura, permitido hasta las once de la noche.