Sant Miquel del Fai AJUNTAMENT DE BIGUES I RIELLS
El monasterio español del siglo X construido en una roca: declarado Bien de Interés Cultural entre cascadas y cuevas
La entrada es gratuita con reserva previa y el aparcamiento está regulado por aforo
Más noticias: La ruta ideal para una escapada en primavera: castillos, cuevas y paisajes increíbles a 45 minutos de Barcelona
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Hay lugares emblemáticos en Cataluña, rincones habitados desde la prehistoria que se han convertido en referentes. Los colegios organizan excursiones con alumnos de Primaria y los senderistas se acercan para contemplar su impresionante cascada.
Con estas pistas, es fácil deducir que se trata de Sant Miquel del Fai, un rincón del Vallès Oriental (Barcelona) integrado en el Espai Natural dels Cingles de Bertí.
Este conjunto se levanta como una ermita troglodita bajo la pared rocosa de los Cingles de Bertí, entre cascadas y cuevas formadas por la erosión fluvial y pluvial sobre materiales rocosos.
Protegido como Bien de Interés Cultural desde 1949 y declarado Bien de Interés Nacional en 2017 por la Generalitat de Cataluña, el recinto pasó a gestión de la Diputación de Barcelona ese mismo año.
Primeras referencias
Las referencias al lugar, en cambio, datan de 878, aunque su fundación como monasterio benedictino se sitúa en 997. En aquel periodo, los condes de Barcelona Ramon Borrell y Ermessenda donaron el alodio a Gombau de Besora y su esposa Guilla.
En 1006 ya funcionaba una comunidad monástica, que Gombau vinculó en 1042 al monasterio de San Víctor de Marsella como priorato. La comunidad benedictina, de pequeño tamaño, decayó a partir del siglo XIV y se secularizó en 1567, pasando a depender del obispado de Girona.
De dónde viene el nombre
Tras la desamortización de 1835, el lugar se convirtió en santuario y atracción turística en el siglo XIX, con la casa prioral adaptada como hotel y restaurante. Visitantes como Lord Byron, George Sand y Josep Pla pasaron por allí, y se habilitaron accesos para carruajes.
Aun así, su nombre no procede de ultramar. “Fai” deriva del latín fallium, en referencia a la falla geológica por donde cae el agua.
La iglesia de Sant Miquel, principal emblema del recinto, es troglodita y se ubica bajo una balma natural, con una fachada que cierra la cavidad. Presenta una nave rectangular, ábside semicircular, girola y enterramientos de fundadores.
Los monjes añadieron un claustro y elementos de protección climática. La ermita románica de Sant Martí del Fai, de los siglos XII-XIII, se sitúa tras la cascada del Tenes y el Lago de les Monges.
El conjunto arquitectónico
El Bien de Interés Nacional incluye la ermita de Sant Martí, la iglesia de Sant Miquel, el paso de la Foradada, el puente del Rossinyol, la entrada fortificada y la casa prioral, construida entre los siglos XV y XVII.
La visita comienza en el puente del Rossinyol, de un solo arco y construido en 1592 para sustituir antiguos pasos de madera. Atravesando la Foradada, una abertura natural, se accede a la plaza de la Abadía y a la casa prioral.
Recorrido
Una estatua de Josep Pla marca el recorrido entre los principales espacios. El itinerario señalizado continúa hacia las cascadas del Rossinyol y del Tenes, de 100 y 300 metros de altura.
El paisaje incluye cavidades, formaciones tobáceas, paredes verticales y saltos de agua, con vegetación frondosa y riscos abruptos.
Sant Miquel del Fai Diputació de Barcelona
El río Rossinyol desciende desde los riscos de Bertí, creando un entorno de gran humedad y roca. Algunos tramos atraviesan incluso el interior de la cascada del Tenes.
El principal inconveniente es que el Espai Natural dels Cingles de Bertí, pese a su alto valor geológico, presenta riesgo de desprendimientos.
Cuándo ir
Aun así, el espacio reabrió el 21 de marzo de 2026 tras trabajos de mantenimiento desde diciembre de 2025. Ahora permanece abierto diariamente de 10 a 16.30 entre marzo y abril) y hasta las 18:00 de mayo a agosto.
La entrada es gratuita con reserva previa y el aparcamiento está regulado por aforo.
Cómo llegar
El principal atractivo del espacio es su proximidad a Barcelona, a unos 45 minutos en coche. Se accede por la C-33 en dirección a Caldes de Montbui, se continúa por la C-59 hasta Sant Feliu de Codines y, desde allí, se toma la BV-1485 hasta Sant Miquel del Fai.
Desde Girona, el trayecto dura aproximadamente el doble. Se circula por la autopista AP-7 y, a la altura de Granollers, se enlaza con la C-17 hasta la salida hacia Sant Feliu de Codines y Bigues i Riells del Fai, siguiendo después las indicaciones hacia el conjunto patrimonial.