La iglesia más picante de La Garrotxa tiene una pila bautismal con desnudos y serpientes WIKIPEDIA
La iglesia más picante de La Garrotxa tiene una pila bautismal con desnudos y serpientes: es del siglo XI y está a media hora de Girona
Estas imagenes en medio de esta tierra volcánica, se erigió este pequeño templo de planta sencilla e imágenes controvertidas
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La iglesia siempre ha perseguido el pecado. Adán y Eva lo recuerdan. Además, la institución es reacia al sexo fuera del matrimonio; en cambio, no le molesta un desnudo.
Los dos protagonistas del Génesis iban desnudos en el Paraíso; sin embargo, sus figuras religiosas aparecen bien tapadas. Excepto en una iglesia de La Garrotxa.
En las colinas de un pequeño pueblo de poco más de 200 habitantes, Beuda, se esconde una de las iglesias más picantes de Cataluña. Desafía al decoro católico y, en su pila bautismal, aparecen desde la ponzoñosa serpiente hasta imágenes desnudas.
Tal vez eso explica que sea poco publicitada. Poca gente conoce algo de Sant Feliu de Beuda. Se dice que es por su discreta arquitectura, pero quizás también les da vergüenza tanto desnudo como hay en su interior.
De cuándo es
La iglesia tiene una historia milenaria que se remonta a principios del siglo XI, al año 1004. En esta época hubo una profunda reorganización eclesiástica de los condados catalanes.
La Iglesia buscaba entonces afirmar su presencia en territorios rurales recién cristianizados, estructurando comunidades campesinas dispersas.
Cómo es
En este contexto, en medio de esta tierra volcánica, se erigió este pequeño templo de planta sencilla. Se hizo adaptando el románico lombardo, estilo italiano caracterizado por su robustez y economía de medios.
Exteriormente, la iglesia presenta una nave única rectangular, cubierta por bóveda de cañón y rematada por un ábside semicircular. El muro del ábside articula un ritmo sutil con fajas verticales de piedra y arcuaciones ciegas, pequeños arcos que marcan la superficie sin necesidad de escultura figurativa.
Una espadaña modesta corona el conjunto, suficiente para una campana parroquial, pero lejos de la grandiosidad de las catedrales.
El interior mantiene esa esencia: piedra desnuda, proporciones armónicas y una luz tenue que filtra por vanos reducidos. No hay derroche ornamental; todo está al servicio de la función litúrgica de una comunidad agraria.
La pila baptismal
Sin embargo, en el centro del espacio, la pila bautismal del siglo XII rompe la uniformidad con relieves que narran un drama humano primordial y esconden una sorpresa.
Tallada en piedra local, la pila organiza su programa escultórico bajo arcuaciones que enmarcan cuatro escenas principales, leídas de izquierda a derecha.
Figuras polémicas
Abre la secuencia un hombre barbado, envuelto en túnica y capa, sosteniendo un libro abierto. Historiadores lo interpretan como clérigo, doctor eclesiástico o símbolo de autoridad doctrinal, el guía que inicia el catecumenado.
Le sigue un dúo de figuras femeninas desnudas, asediadas por serpientes. Una resiste con brazos en alto; la otra, con las manos unidas en oración, recibe la mordedura en la oreja. La serpiente, emblema bíblico de la tentación desde el Génesis, evoca el pecado original.
Pila baptismal de Sant Feliu de Beuda
La mordedura auricular alude a la seducción verbal, un motivo medieval que advertía contra chismes, herejías y lisonjas mundanas. Estas mujeres, vulnerables en su desnudez, personifican la fragilidad ante el vicio.
La serie culmina con una pareja desnuda de perfil, en gesto íntimo. Interpretada como lujuria carnal o reiteración del pecado adánico, cierra el ciclo con crudeza didáctica.
Motivos similares en Cataluña
En el contexto baptismal, estas imágenes funcionan como memento: el agua lava no solo el pecado original, sino también la inclinación al mal que persigue al ser humano.
Esta iconografía, audaz para la austeridad románica, no es aislada. Pilas similares en Cataluña, como la de Sant Sadurní de Rotges, exploran temas eróticos-morales, reflejando preocupaciones de una Iglesia que combatía supersticiones paganas y fomentaba la monogamia cristiana. En una sociedad analfabeta, la piedra educaba donde la palabra no llegaba.
Cómo llegar
Conocer esta iglesia es toda una experiencia, y es fácil hacerlo. Basta con acercarse a Beuda, que está a media hora de Girona. Se va por la C-66 hasta enlazar con la GI-524, que conduce directamente al pueblo.
Desde Barcelona, es un poco más: una hora y media. En este caso, el camino es parecido, solo que hay que tomar la AP-7 hasta la salida hacia Olot, continuar por la C-66 y seguir las indicaciones.