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El presidente de la Generalitat, Quim Torra, flanqueado por los consellers de su Govern, el presidente del Parlament, Roger Torrent, en la declaración institucional / EFE

Torra y los detalles: así entra en vereda el 'president'

Las dos almas del independentismo pactan una respuesta ‘moderada’ para salvar las instituciones, que el dirigente de JxCat ha aceptado

8 min

La prioridad, absoluta, es salvar la instituciones y el autogobierno. Esa premisa estuvo presente en el discurso del presidente Quim Torra pronunciado este lunes en el Palau de la Generalitat, tras conocer la sentencia del Tribunal Supremo. Torra, que pretendía aprovechar el momento para iniciar otro proceso de desobediencia, ha entrado en vereda, aunque sus frases puedan seguir siendo muy sonoras y diga que la sentencia es un “insulto a la democracia”.

Fueron horas de conversaciones, de reuniones y de llamadas. El texto de Torra no se cerró hasta bien entrada la tarde del domingo. La dirección de ERC quería condicionar el discurso, pero también otros dirigentes del entorno de Torra, desde Artur Mas --presente en el acto de este lunes en el Palau de la Generalitat-- hasta Josep Costa, vicepresidente del Parlament, y alfil del expresidente Carles Puigdemont. Tanto Costa como Isidre Campdepadrós, miembro también de la Mesa, estuvieron presentes en el Palau.

Modular y rechazar la vía unilateral

Uno de los más activos ha sido, sin embargo, Pere Aragonès, vicepresidente de la Generalitat y nuevo hombre fuerte de ERC. ¿El objetivo? Que Torra modulara, que dejara la vía unilateral, aunque fuera tímidamente.

Y Torra obedeció. Hace unas semanas lo señaló en una reunión en el Palau con miembros de la Junta del Círculo de Economía. Uno de ellos señala que, en ese momento, dio claros síntomas de que no iba a buscar una repetición de lo sucedido en octubre de 2017. Pero los miembros del Círculo salieron del Palau con algunas dudas: “Lo que pensamos es que, aunque lo verbalizara, tal vez no podría aguantar la presión de las entidades independentistas”, señalan algunos de los presentes. Sin embargo, Torra se encuentra ahora sin grandes apoyos.

Apelación a "todos los catalanes"

“La sentencia es extensiva a todos los catalanes”, señaló Torra, en una alusión a la parte de la sociedad catalana que no se declara independentista, pero que pudiera rechazar las largas penas de prisión para los dirigentes condenados. Es un precepto que no se cansa de repetir ERC, y que ha recogido ahora una parte de ese independentismo irredento. El propio Carles Puigdemont aludió en su discurso desde Bruselas a la necesidad de contar con esa parte de catalanes.

Torra se limitó a pedir una “amnistía” y a reclamar, tras enviarles dos cartas, una reunión con Pedro Sánchez y otra con el Rey Felipe VI, jefe del Estado. De nuevo ahí está la mano de ERC, pero también de Artur Mas, que en las últimas semanas apuesta por una solución de ese tipo para volver a empezar y establecer algún tipo de negociación con el Gobierno español.

Reunión del presidente Quim Torra con los CDR de Sabadell / EFE
Reunión del presidente Quim Torra con los CDR de Sabadell / EFE

Independencia en el horizonte

Otro de los detalles de su discurso es la apuesta por la independencia, sí, pero como un recorrido en el tiempo. “No desfalleceremos”, “avanzaremos sin excusas”, aseguró. Son términos de la narrativa independentista que vienen a decir que mantendrán el objetivo en el horizonte, lejos del momentum que quería aprovechar Torra para impulsar una nueva declaración de independencia.

Otra de las influencias notables en los últimos días en el entorno de Torra ha sido la de Andreu Mas-Colell. El exconsejero de Economía sigue siendo una referencia. Apartado, pero con las puertas abiertas en todas las dependencias de la Generalitat, Mas-Colell, aboga por “no manchar la imagen de Cataluña”. En un artículo en el diario Ara de este mismo domingo, el exconsejero pedía manifestaciones “pacíficas y ordenadas”, sin ningún desliz hacia una vía unilateral, y con el foco puesto en Europa, en la necesidad de que el independentismo “se explique” en las instancias internacionales. Lo que pide Mas-Colell es una convocatoria electoral, y si Junts per Catalunya (jxCat) queda en la oposición, pide aguantar la oposición y negociar la dirección del departamento de Economía, el que tiene ahora ERC. 

Civismo y pacifismo

A Torra lo han ido encauzando. Sabe que está solo en el Palau de la Generalitat, que no puede tomar pasos de forma unipersonal, y que sus retos de los últimos meses han resultado un fiasco, con sus constantes emplazamientos al Gobierno español.

Producto de esos consejos es la frase en la que pide apoyo popular en la calle, pero con toda la prudencia. Reclamó responder a la sentencia con “determinación, serenidad, firmeza, civismo y con sentido democrático y pacífico”. Ha quedado atrás su “apretad”, dirigido a miembros de CDR.

Conflicto político

En la línea de los republicanos que insisten en que ahora se debería tomar una decisión, que podría pasar por la convocatoria electoral, Torra pronunció otra parte del discurso que es el resultado de las negociaciones entre JxCat, ERC y el entorno directo de Torra, según las fuentes consultadas: “El conflicto es político. Cataluña es un país plural --plural-- en que todas las posiciones deben ser escuchadas. Desde la sentencia del Estatut hemos entrado en una espiral que demuestra el fracaso de la política”. Es decir, se trata de una vuelta a la negociación, admitiendo que la sentencia ya es un hecho, que no se podrá revertir, y que el Estado ha actuado.

El expresidente de la Generalitat, Artur Mas, y su sucesor Quim Torra / EUROPA PRESS
El expresidente de la Generalitat, Artur Mas, y su sucesor Quim Torra / EUROPA PRESS

Ante la imposibilidad de tomar decisiones unilaterales, porque nadie le iba a seguir, Torra ha emplazado a ofrecer una respuesta institucional al Parlament. Serán los grupos parlamentarios, con JxCat, ERC y la CUP, pero también el grupo de los Comuns, --incluso se espera algún gesto del PSC--, los que deberán decidir qué hacer. Todo puede pasar por una “declaración” que recoja tres principios: “libertad, amnistía y referéndum”, sin una traducción práctica.

Declaración en el Parlament

Es lo que pide una parte del PDeCAT, que sigue al frente de importantes resortes de poder en el seno de JxCat; ERC y figuras cruciales que influyen en el presidente Torra, como Artur Mas: declaraciones sin efectos prácticos, con un único objetivo, que el autogobierno no se ponga en peligro, que no se aplique el 155, ni se ofrezca ninguna invitación para ello.

Otra cosa, y eso será una batalla cruenta en las próximas semanas, es convocar elecciones, como pide ERC. Torra se niega, aunque escuchará a Carles Puigdemont, tentado por esa posibilidad, si puede ser él, al final del camino, el cabeza de lista. Otra vez.