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David Bonvehí (i), presidente del PDECat, y Carles Puigdemont, líder de JxCat (d) / EFE

Solo la guardia pretoriana del PDECat se resiste ante Puigdemont

Ejecutivas locales enteras se asocian al partido del expresidente fugado, aunque la dirección de los exconvergentes lo rechaza

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En muchas comarcas, en el Maresme y en Osona, en la Cataluña central y en Girona. La apelación de Carles Puigdemont para que los militantes del PDECat se unan al nuevo proyecto de Junts per Catalunya (JxCat) está dando fruto. Pero el expresidente de la Generalitat fugado no tiene esa batalla ganada. La dirección del PDECat se resiste y prepara el fundamental consejo nacional de este jueves.

Es David Bonvehí, pero también los alcaldes Marc Solsona y Marc Castells y dirigentes como Montserrat Candini. Son pesos pesados en el partido, exconvergentes que desean mantener el espíritu del partido que fundó Jordi Pujol. Tienen ascendencia y pueden impedir a Puigdemont lo que más desea: una autodisolución de todo el movimiento exconvergente para que confluya, bajo su liderazgo, en JxCat.

El problema del liderazgo

Algunos de esos militantes que se integran en JxCat mantienen, sin embargo, una tesis que podría ser la misma que la de Bonvehí y su guardia pretoriana. Se trata de mantener el espacio ideológico y recordar que en Cataluña no todo el electorado es de centroizquierda, como parecen sugerir ahora tanto JxCat como ERC. Pero el paso que dan hacia JxCat tiene una explicación en tiempos tan convulsos: “Hay un liderazgo en la figura de Puigdemont, y eso ahora es de vital importancia”. Es decir, lo que cuenta es el tirón electoral, es la capacidad de incidir en el electorado, y lo demás ya llegará por decantación natural.

Carles Puigdemont, en pantalla, con el presidente Quim Torra, en el acto de JxCat / EP
Carles Puigdemont, en pantalla, con el presidente Quim Torra, en el acto de JxCat / EP

¿Qué es ‘lo demás’? Esa tesis la defiende Damià Calvet, que se suma, junto con los políticos presos de JxCat, como su amigo Josep Rull, al proyecto de Puigdemont para poder estar a medio y largo plazo en primera fila. El interés posterior es que JxCat sea un “partido cohesionado y fuerte”, capaz de competir electoralmente y gestionar, como se pueda, una etapa de transición que puede ser muy larga. La retórica de la independencia y del “purismo” independentista es clara, pero otra cosa es llevarla al terreno práctico.

El acuerdo con el partido de Pascal

Con ello, las diferencias entre esos dirigentes que se marchan con Puigdemont y los que desean quedarse en el PDECat no son, a priori, tan grandes. Pero hay también motivos de química personal y de pensar una estrategia a largo plazo.

La guardia pretoriana del PDECat intentará mantenerse al margen, y busca, tras ese consejo nacional, un acercamiento con el Partit Nacionalista de Catalunya, que dirige Marta Pascal. Se trata, en realidad, de viejos compañeros de partido. El problema es que no hay un claro dirigente para ese proyecto. Y, en estos momentos, ¿quién gana las elecciones?

Aunque todas las fichas se van encajando en las últimas horas, Puigdemont no lo tiene hecho. Y, en función de lo que ocurra en el consejo nacional del PDECat, los efectos podrían repercutir, como indican las fuentes consultadas, en el propio Govern de Quim Torra y en una posible crisis de Govern en agosto, antes de convocar elecciones. Por ello, la incertidumbre es total.