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La líder catalana de Ciudadanos, Lorena Roldán, muy crítica con la gestión de Quim Torra, durante la entrevista con 'Crónica Global' celebrada en el Parlament / CG

Roldán: “Torra está más preocupado de la calculadora electoral que del drama de Lleida”

La líder catalana de Ciudadanos tiende la mano al ‘president’ porque “si se hunde este gobierno, nos hundimos todos”, aunque avisa de que culpar de todo a España “genera odio”

19 min

A Lorena Roldán (Tarragona, 1981) no le gusta ni el gobierno de Pedro Sánchez ni el de Quim Torra, pero cree necesario que, ante la crisis del Covid-19, “rememos todos juntos”. La senadora y líder catalana de Ciudadanos afirma en esta entrevista con Crónica Global que discursos como los de la consejera de Cultura, Mariàngela Vilallonga, en contra del castellano “no han sido un despiste, pues otros miembros de este Govern y de los partidos nacionalistas piensan exactamente así”. Y advierte de que culpar de todo a España, como hace el presidente catalán, “genera odio”.

--Pregunta: ¿Qué conclusiones saca del Pleno sobre el Covid celebrado en el Parlament?

--Respuesta: Nosotros impulsamos un Pleno para la reconstrucción, un monográfico con la finalidad de crear un foro autonómico para consensuar propuestas entre el Govern, grupos de la oposición y agentes sociales. Se lo planteé a Torra ante las cámaras y parecía que sí, pero detrás de los focos fue que no. En este Pleno se han aprobado 11 de las 15 propuestas que hemos presentado y estamos satisfechos. Entre ellas, la elaboración de un plan de contingencia contra los rebrotes en Lleida. Tenemos en marcha la Comisión de Reconstrucción y hemos pedido que el Govern venga a esta comisión a rendir cuentas sobre el grado de implementación de las propuestas de resolución. Estamos esperanzados para encontrar el camino y soluciones todos juntos. Con la unilateralidad, esta crisis no la vamos a solventar.

--Pero seguimos oyendo a Torra decir que todo es culpa de Madrid. ¿Hay algún tipo de sinergia con el Govern?

--Hay muy pocas sinergias. Nos estamos encontrando con la misma actitud que ha venido teniendo desde que le nombraron presidente de la Generalitat. Una persona que no está pendiente de los problemas de Cataluña, sigue insistiendo en las reclamaciones nacionalistas. Le hemos visto ir a la Conferencia de Presidentes Autonómicos en lugar de buscar soluciones para los autónomos, para los más vulnerables, para los hospitales desbordados o para los sanitarios que no tenían material: iba para criticar al Gobierno y a pedir la la autodeterminación. Mientras, ERC sigue con su propuesta de mesa de diálogo, pero que nosotros llamamos mesa de la vergüenza. Al final, nos hemos encontrado con lo de siempre: mantras separatistas y ataques al Estado. Nosotros hemos tendido la mano en el Congreso y en el Parlament. No es una mano tendida al Govern de Torra, porque no nos gusta la actitud que está teniendo, pero necesitamos tender la mano a los catalanes que están esperando de nosotros que nos pongamos de acuerdo, que dejemos las discrepancias partidistas y que rememos todos a una para solucionar la crisis económica y sanitaria. Lo estamos intentando.

--¿Qué le transmiten las entidades sociales con las que se ha reunido?

--Durante estos meses nos estamos reuniendo con muchísimas entidades, más de 140 representativas de los sectores más estratégicos de Cataluña. Nos reunimos con la consejera de Empresa, Àngels Chacón y le facilitamos las propuestas que extrajimos de esas reuniones. Hicimos lo mismo con el consejero de Trabajo, Asuntos Sociales y Familia, Chakir El Homrani. El otro día le dije a Torra que no queremos ponernos la medalla, queremos ayudar, ser útiles, responsables y leales a los catalanes. Esta semana estamos hablando de residencias, con cifras que ponen los pelos de punta. Ha sido un drama lo que se ha vivido ahí. Yo fui muy crítica, pero sin ánimo de buscar culpables ni cabezas de turco; con ánimo de saber qué errores se han cometido para no volver a fallar. Todo el mundo nos está diciendo que en septiembre y octubre podemos tener una nueva oleada de contagios y no nos podemos permitir los errores cometidos en marzo. En aquel momento, esto nos pilló desprevenidos, nadie estaba preparado, ninguna comunidad autónoma ni el Gobierno lo hizo perfecto. Tampoco en otros países europeos. Pero ahora tenemos la experiencia que no podemos desperdiciar.

--¿Cree que todo esto puede pasar factura a Torra en unas elecciones?

--El señor Torra, como dirigente, está más que amortizado y creo que él ha hecho méritos para ello. Le hemos oído decir que él no vino a gestionar una comunidad autónoma, y además en esta crisis ha estado muy desafortunado en este sentido. No ha estado a la altura de los que necesitábamos. Ha estado más pendiente del mantra nacionalista, de sus intereses partidistas, de las luchas internas y las que tienen con su socio de gobierno, ERC. Está con la calculadora electoral a ver qué le da más votos, y se ha olvidado de lo primordial de un gobierno, que es responsabilizarse de los siete millones de catalanes que lo están pasando muy mal. Personas que han tenido que bajar la persiana de su negocio y se han quedado sin nada, gente a la que le cuesta mucho cobrar el ERTE. Hay familias que tienen dificultades para hacer la compra diaria. Esto es un drama y no veo a Torra preocuparse por ello. Se dedica a criticar, a reclamar y a hacer aspavientos que no sirven de nada. Porque si se hunde este gobierno, nos hundimos todos detrás. Por eso, como líderes de la oposición, tenemos la obligación de hacer todo lo que esté en nuestra mano. Si este gobierno no está preparado para sacar adelante Cataluña, nosotros sí estamos dispuestos a hacerlo. Sí asumimos el reto.

--Hablaba de remar todos juntos. ¿Los acuerdos que ahora tiene Cs con Pedro Sánchez se pueden extrapolar a Cataluña?

--Estamos en esa misma situación. El Gobierno de Sánchez no nos gusta, creo que eso lo sabe todo el mundo. Desde Cs intentamos por todos los medios que este gobierno no saliera adelante. Ofrecimos una vía alternativa de más estabilidad, más moderada. Sin embargo, Sánchez prefirió ir de la mano de populistas y nacionalistas. Es lo mismo que pasa aquí. No nos gusta este gobierno nacionalista porque entre sus prioridades no está solucionar los problemas de la Cataluña real, sino su obsesión separatista.

--¿Por qué cambiaron de opinión y apoyaron la prórroga del estado de alarma?

--Llegó un momento en que nos planteamos si la ciudadanía tenía que pagar los errores de estos gobiernos. Pues no. La ciudadanía no es culpable. Nosotros, lo que no podemos hacer, es dejarles desamparados. Por eso apoyamos el estado de alarma en un momento en que la situación en la calle estaba muy complicada. La prueba de ello es que en cuanto hemos levantado ese confinamiento, vemos focos críticos como el de Lleida o Aragón. Eso nos da la razón. Antepusimos los intereses generales. Negociamos con el Gobierno y, al contrario de como hace ERC, que cuando negocia pide la amnistía y la autodeterminación y la mesa de chantaje, pues no. Nosotros negociamos medidas buenas, para todos los españoles y también para los catalanes independentistas, como extender los ERTEs más allá del estado de alarma, una prestación extraordinaria para autónomos, un plan de choque para el turismo, que en Cataluña es fundamental. Estamos orgullosos.

--¿Hay conversaciones con otras fuerzas constitucionalistas de cara a unas elecciones?

--Cuando se convocaron las gallegas y vascas, nos pusimos en contacto con el PP y el PSOE, y con entidades de la sociedad civil, para explorar un gran pacto transversal y constitucionalista. En el País Vasco salió adelante con una coalición de PP y Cs, que se mide en las urnas el domingo. Y en Galicia no pudo ser, pues ya sabemos que el señor Feijóo tiene otra concepción y de hecho, en los mítines, parece que tiene una obsesión por tapar su propia marca. Nosotros hablábamos entonces de los territorios amenazados por el nacionalismo, que son País Vasco, Galicia y Cataluña. Con la pandemia, las conversaciones han quedado aparcadas y nosotros nos hemos centrado única y exclusivamente en el coronavirus. La prioridad es salvar vidas y puestos de trabajo. Pero es un momento de sumar esfuerzos, de colaborar, de buscar el consenso entre todos aquellos que buscamos una serie de valores. Yo ahí incluyo al Partido Socialista. Será el momento de demostrar quién piensa realmente en los problemas de la gente y levantar cabeza respecto a la peor crisis de este siglo. Veremos qué pasa.

Lorena Roldán, líder de Ciudadanos en Cataluña, en una imagen de archivo cuando no era obligatorio llevar mascarilla en el Parlament / CG
Lorena Roldán, líder de Ciudadanos en Cataluña, en una imagen de archivo cuando no era obligatorio llevar mascarilla en el Parlament / CG

--¿Qué opina de los nuevos partidos catalanistas que están surgiendo? Albert Batlle (Units per Avançar), en una entrevista con Crónica Global, dijo que aspiraban a recuperar el voto prestado de Ciudadanos, al que acusa de haber dilapidado su victoria electoral en 2017.

--No sé si Batlle tiene una bola mágica y sabe lo que pasará en el futuro. Nosotros estamos muy centrados en lo que toca, en el presente, no estamos pensando en elecciones. Me cuesta mucho hacer cálculos electorales y estar pendiente de las encuestas. De lo que estamos pendientes es de esta curva fatídica que nos ha estado marcando el camino todos estos días. ¿Que vienen elecciones porque tenemos un calendario judicial del señor Torra que posiblemente provoque que todo se acelere? Pues en ese momento estamos preparados, tenemos equipo, tenemos proyecto. Saldremos a ganar, como hicimos en 2017. Hemos demostrado durante estos años que sabemos plantar cara al nacionalismo, fuimos los únicos que durante mucho tiempo nos hemos atrevido a plantar cara a cosas que parecían institucionalizadas, cosas a las que parecía que estábamos condenados por la losa nacionalista y no se podía hacer nada. Pues sí se puede, otra Cataluña es posible. Escuchaba a la consejera de Cultura, Mariàngela Vilallonga, decir que se habla demasiado castellano en TV3 y en el Parlament y la invité a dar un paseo por Cataluña para que vea que la gente habla castellano y catalán sin ningún problema. Debemos ser un reflejo de la sociedad. Tuvo que venir Cs al Parlament para que aquí se empezara a hablar castellano, que es la lengua materna y mayoritaria en Cataluña. Nosotros seremos el dique de contención del nacionalismo, pero ofreciendo soluciones, propuestas y oportunidades una nueva etapa de reconciliación.

--Declaraciones como las de Vilallonga, ¿responden a una nueva radicalidad, a la confrontación que reclama Carles Puigdemont, o siempre han estado ahí?

--Lo que más preocupa es que no ha sido un descuido o un despiste, creo que a señora Vilallonga y otros miembros de este Govern y de los partidos nacionalistas piensan exactamente así. Y a los hechos me remito. La señor Vilallonga es firmante del manifiesto Koiné, que dice cosas tan graves como que el castellano es una herramienta de colonización lingüística. Esto es gravísimo. Hace unos días decía que le había dado el toque a TV3 porque ve demasiado castellano. Y cuando el miércoles tuvo la oportunidad de rectificar en el Pleno, no lo hizo, se reafirmó y fue un paso más allá. Dijo que las lengua propias de Cataluña eran el catalán, el aranés y la lengua de signos catalana, dejando el castellano como una de las 300 lenguas que se hablan también en Cataluña. Encima dijo que también le parecía que se hablaba demasiado en castellano en el Parlament. Me parece intolerable, es una muestra más de supremacismo lingüístico de este Govern, donde más de uno ha sido firmante del manifiesto Koinë. De Torra recordamos perlas de que el castellano es la lengua de las bestias taradas. Eso demuestra lo necesario que es Cs en este Parlament. Ni les vamos a dejar que se apropien del catalán ni que excluyan el castellano.

--¿Esas posturas pueden tener consecuencias sociales?

-Para nada es una anécdota. El error que hemos cometido durante tantos años con el nacionalismo es pensar que no pasaba nada, lo cual ha creado un caldo de cultivo que nos ha llevado a donde estamos ahora, con la sociedad catalana totalmente dividida porque tenemos unos dirigentes políticos que se dedican a atizar el discurso del odio y la confrontación. Cuanto Torra le volvió a echar la culpa de todo al resto de España, eso genera odio. Por eso les decimos que no insistan, sobre todo en el momento que estamos viviendo ahora. Es más irresponsable que antes. Yo creo, por el contrario, que los catalanes y el resto de españoles nos han dado una lección de solidaridad en esta crisis, de generosidad. Debemos tomar nota.

--Ciudadanos ha logrado que el Parlament haya presentado una queja formal al Govern por ocultar información, algo que no había pasado nunca.

--Se ha logrado gracias a la insistencia de meses y meses de mi grupo parlamentario, de petición de información... La transparencia en este gobierno brilla por su ausencia. Nos están denegando nuestros derechos como diputados de la oposición. Tenemos derecho a fiscalizar la gestión del Govern. Tardan mucho en responder a nuestra petición de información, y cuando lo hacen, la respuesta es prácticamente nula. O es evasiva o no dan la información. Al final, después de mucho insistir, el Parlament le ha dado un toque de atención a este gobierno opaco, que actúa de espaldas a la oposición. Cuando alguien se resiste tanto, es que a lo mejor no lo está haciendo bien. Cuando Torra se refiere a la deuda del Estado con Cataluña, yo digo: ¿y la deuda que tienen ustedes con los catalanes, despilfarrando dia tras día? Hemos calculado que si eliminamos chiringuitos y duplicidades administrativas, enchufados y sueldos de altos cargos, podríamos ahorrar 900 millones de euros que la consejera Vergés (Salud) o El Homrani (Trabajo y Bienestar) darían palmas por tenerlos en sus departamentos.

--Y mientras tanto, no se aprueba una nueva financiación autonómica.

--¿Cuántas reuniones se han hecho ya con los presidentes autonómicos y en nombre de Cataluña no iba nadie? Recuerdo que decíamos que, si no quiere ir nadie del Govern, ya iremos nosotros. Es verdad que hay que recalcular el reparto para que sea más justo, equitativo y acorde con la realidad que estamos viviendo. Pero el problema es que si dejas vacía la silla de los catalanes, éstos se quedan sin voz. Esto les ha venido muy bien a Torra y a los anteriores gobiernos nacionalistas, porque así, luego pueden seguir con el victimismo de siempre. Y ahora, en plena crisis, hace exactamente lo mismo. Espero que algún día pidan perdón por ello.

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