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El Síndic de Greuges, Rafael Ribó / EFE

'Caso Ribó': el Síndic obtuvo más favores de los conocidos hasta ahora

El defensor del pueblo catalán disfrutó de un segundo viaje 'gratis' a la Champions pagado por un empresario investigado por el 3%, y su pareja, además de su hija, también aprovechó el regalo

7 min

El empresario Jordi Soler, investigado en la trama del 3% sobre la financiación ilegal de CDC, ha admitido este lunes ante el juez que fletó un avión privado en el que viajó el Síndic de Greuges, Rafael Ribó, para acudir a la final de Champions League de 2015 en Berlín. Un vuelo en el que, además de la hija del exlíder de ICV, también viajó su pareja, y constituyó la segunda ocasión en la que el defensor del pueblo catalán aceptó que Soler le pagara el avión a un partido de fútbol.

Soler ha confirmado estos hechos en su declaración como imputado ante el magistrado de la Audiencia Nacional José de la Mata, que también ha interrogado en calidad de testigos a su secretaria, Eva Brea, y a Ramon Camp, histórico diputado de CiU que medió entre el empresario y Ribó para beneficiar a este.

39.900 euros por el vuelo

Soler ha negado ante el juez que sus empresas pudieran tener relación alguna con el Sindic de Greuges, y ha matizado que en todo caso, de haber existido posibilidad de negocio, habría sido sólo en mantenimiento de despachos, pero ha insistido en que ni eso.

Las mercantiles Electromecánica Soler, Grup Soler Constructora y Soler Global Service afrontaron los 39.900 euros que costó el alquiler del avión y la furgoneta para los desplazamientos en Berlín que incluía aquella expedición.

Otro viaje pagado a Ribó en 2009

Por su parte, Camp ha argumentado que era amigo de la familia Soler y que ya en 2009 cuando el FC Barcelona jugó en Roma un encuentro, coincidió con Ribó. De hecho, en esa ocasión, la vuelta ya la hicieron en un avión fletado por Soler.

Tras esa primera experiencia, Camp invitó tanto a Soler como a Ribó a una cena "de parejas", y tiempo después ya en 2015, cuando el empresario decide fletar viaje a la final de Champions en Berlín, planifican que vayan en el vuelo la "parte Soler" y la "parte Guardiola". Se da la circunstancia de que la hermana del exjugador del FC Barcelona y entrenador Pep Guardiola es pareja del convergente Ramón Camp. Fue entonces cuando, según ha explicado el empresario, le contacta Camp para consultarle si puede sumarse al viaje el Sindic, su mujer y su hija, porque "tienen billetes pero no transporte". Y él acepta. Finalmente, en el vuelo van 14 personas, ocho de la parte de Soler y seis de la parte de Guardiola, que fueron Camp, su pareja, un amigo y los tres de la familia Ribó.

Causa del 3%

Este asunto se investiga en el marco de la causa conocida como el caso 3% sobre el presunto pago de comisiones a cambio de obra pública adjudicada por CDC. Soler está ya imputado bajo la sospecha de camuflar estos pagos mediante facturas falsas y fue en el análisis de su móvil donde la Guardia Civil encontró evidencias de que Ribó se apuntó a aquel viaje gratis junto a su hija a través de Ramón Camp.

Fue él quien tras recibir un email de la secretaria del empresario con indicaciones para quedar en el Aeropuerto de Barcelona, escribió a Soler "introduciendo" a estos dos nuevos invitados, según detallaba el escrito de la Fiscalía Anticorrupción al respecto. A lo que habría que sumar también ahora a la mujer de Ribó, según estas fuentes jurídicas. "El Rafael [Ribó] tiene una entrada proveniente del Barcelo(na) y me pregunta si hay plaza para su hija", decía el mensaje de Camp. "Oki. Ahora ya somos 14 y 14", contestó el empresario, para a continuación, pedirle los datos de los viajeros.

Aforado

De la Mata acordó en auto que a Ribó se le dé traslado de las actuaciones y, en particular, de los informes de la Guardia Civil que apuntan a que se benefició de aquel viaje sin tener ninguna relación de amistad con Soler que lo justificase, para que pueda designar abogado y participar en el procedimiento antes de decidir si envía la causa al Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC), ante el que está aforado.

Por eso, decidió practicar primero la declaración de Soler y los testigos, ya que "existe la obligación de dar oportunidad al aforado de ejercitar todos los derechos que le confiera la ley para su defensa: darle la facultad de asumir la condición de parte, tomar conocimiento de todas las actuaciones, declarar voluntariamente como persona investigada ante el instructor, aportar documentos, proponer pruebas y participar en las diligencias probatorias".

Invitado por su cargo

El magistrado recordaba además en su auto que la jurisprudencia del Tribunal Supremo impone un mayor nivel de profundidad en la instrucción judicial que debe tener la exposición razonada, de forma que se impute a la persona aforada "de modo inequívoco y directo" la comisión de determinados hechos concretos objetivamente constatables.

Con todo, De La Mata entiende que "no consta la existencia de fin alguno distinto para haber realizado Soler esta invitación que la mera consideración por su parte a la función o cargo que Ribó desempeñaba" como tampoco consta "la existencia de relaciones de familiaridad o de especial amistad íntima" entre ambos y además, el propio empresario consideraba que el viaje era "comercial", como dijo por mensaje a un tercero.