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El expresidente de la Generalitat, Carles Puigdemont / EUROPA PRESS

Puigdemont sale en defensa de Roures y arremete contra Colau

El expresidente señala que la cultura se debe pagar y que hay “un populismo de cierta izquierda” que cree que debe ser gratis, tras la renuncia de Colau a destinar 200.000 euros

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¿Un debate sobre el coste de la cultura, o una bronca política en toda regla? El expresidente Carles Puigdemont ha entrado en la polémica sobre los conciertos en los balcones de Barcelona, tras la decisión de la alcaldesa Ada Colau de no destinar hasta 200.000 euros a las productoras encargadas del evento, el Terrat y Mediapro, propiedad del empresario independentista Jaume Roures. Puigdemont, en una larga tanda de mensajes en las redes sociales, ha apoyado, sin decirlo, al magnate con una dura crítica a Colau, a la que acusa de considerar que la cultura debe ser “gratis”.

El exmandatario catalán dice que existe un “populismo en cierta izquierda”, en alusión directa a Colau, que “considera que la cultura debe tender a ser gratis, porque piensan que así es accesible”. Puigdemont señala que “el mal más grande que ha provocado el gobierno de la ciudad es a la cultura”.

El "valor" monetario de la Cultura

Sin medias tintas, Puigdemont entiende que los recursos destinados, 200.000 euros, se deberían haber empleado, y que toda la culpa es de Colau. “La pésima gestión de este asunto que ha hecho la alcaldesa ha provocado el peor debate que se puede provocar: el del ‘valor’ monetario de la cultura. Es fácil oponerse a un gasto cultural, cuando hay sectores de la sociedad que no tienen cubiertas las necesidades básicas”.

 

¿Entonces, qué se podía hacer? La alcaldesa Colau ha admitido que esa cantidad, aunque a ella no le pudiera parecer excesiva, sí podía llevar en la actual coyuntura social a equívoco. Puigdemont contesta con claridad: “La accesibilidad a la cultura no depende, principalmente, del coste de sus creadores y profesionales. Depende de una serie de factores, el último de ellos es el coste (que también influye). La remuneración digna de creadores y profesionales es precisamente la clave”.

 

"Respeto a creadores y profesionales"

Los propios artistas convocados habían presentado sus objeciones. Desde los que no aceptaron participar, hasta los que se añadieron por pequeñas sumas, como 1.500 euros, en el caso de Els Catarres. El hecho es que la partida principal iba a las productoras por la complejidad de la organización del evento.

Puigdemont lo tiene claro: “Una sociedad que trata con respeto a creadores y profesionales educa más en el valor de la cultura que no una que abarate los costes, o que cuantifique el acierto de una política cultural en función del presupuesto que se destina (y no quiero decir que eso no sea importante)”.