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Carles Puigdemont, expresidente de la Generalitat de Cataluña / EP

Puigdemont recupera el protagonismo político en Cataluña

El fugado exprime su pérdida de inmunidad en plena negociación independentista sobre el futuro gobierno catalán, mientras se encomienda a un Tribunal de Estrasburgo que difícilmente le dará amparo

5 min

Carles Puigdemont acaba de recuperar su protagonismo político y mediático. Tras una campaña electoral de perfil bajo, el fugado exprime la pérdida de su inmunidad como eurodiputado en plena negociación independentista sobre el futuro gobierno catalán. En paralelo, se encomienda al Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE), con la esperanza de que la reactivada euroorden de detención no prospere.

Y aunque es poco probable que este tribunal se inmiscuya en las decisiones del Parlamento Europeo, el expresidente catalán revive estos días su notoriedad y capacidad de influencia en la política catalana.

 

 

Carles Puigdemont, en el Parlamento Europeo

La aprobación del suplicatorio pedido por el Tribunal Supremo, paso previo a la reactivación de la euroorden, coincide con las negociaciones para la formación del futuro gobierno catalán que, se presume, será independentista, esto es, fruto de un acuerdo entre Junts per Catalunya, ERC y CUP. A 48 horas de que se constituya el nuevo Parlament, se desconoce el reparto de roles de estos partidos.

Pero el fugado ya está utilizando su revés europeo para advertir a ERC sobre las consecuencias de fracasar en ese pacto secesionista y entregarse a un acuerdo con los comunes que, según recuerdan, gobiernan con el PSOE. Es decir, que avalan la "estrategia de opresión" en la que a su modo de ver ha caído la Eurocámara. Todo apunta a que el acuerdo sobre la presidencia del Parlament, que se disputan JxCat y CUP, se resuelva in extremis, pero el PSC permanece al acecho y mantiene tanto a su candidata a dirigir ese órgano de gestión de la Cámara catalana, Eva Granados, como a su presidenciable, Salvador Illa.

El mensaje de Waterloo

Según el mensaje que tanto el de Waterloo como la Assemblea Nacional Catalana (ANC) están divulgando, abandonar “el mandato del 52% de votos” logrado en las elecciones del 14F supone avalar “la actitud antidemocrática del Estado español respecto a Cataluña”.

Una actitud que, según Puigdemont, Toni Comín y Clara Ponsatí, también ha hecho suyo el Parlamento Europeo. No obstante, el expresident confía en que el TJUE desestime la extradición que el juez Pablo Llarena ha vuelto a activar. ¿Prosperará?

Dimensión política

“Es un asunto jurídico, pero con una dimensión política monumental. Los eurodiputados afectados presentarán recurso. Pero el TJUE también tiene sobre la mesa la cuestión prejudicial planteada por el instructor español. Este tribunal deberá pronunciarse sobre criterios que incidirán en la respuesta belga a la euroorden de Llarena y quizá con eso se aclare un poco el conflicto jurídico”, afirma el catedrático de Derecho Constitucional de la Universitat de Barcelona (UB), Xavier Arbós.

“Evidentemente --añade--, el conflicto político seguirá y con el foco sobre Puigdemont, que así recupera notoriedad e influencia en la política catalana”.

"Acusación ridícula al Gobierno de Sánchez"

Joan Marcet, profesor titular de Derecho Constitucional en la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) y miembro del Consejo Académico del CEVIPOF-SciencesPo-Paris, cree que el recurso de Puigdemont, Comín y Ponsatí “no tiene posibilidad de prosperar, ya que difícilmente el Tribunal Europeo va a inmiscuirse en un procedimiento parlamentario”.

Marcet asegura que la acusación de JxCat y ERC sobre la responsabilidad del Gobierno de Pedro Sánchez en la votación europea, así como en la decisión del juez de vigilancia penitenciaria de suspender el tercer grado de los presos del procés “es, como mínimo, ridícula. Quizá muestra su concepción de la división horizontal y vertical de poderes”.