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Albert Batet, Laura Borràs y Eduard Pujol, tras la reunión de Junts per Catalunya con Carles Puigdemont en Waterloo / EFE

Puigdemont lanza la batalla final contra ERC para arruinar la investidura de Sánchez

JxCat rechaza convocar elecciones y quiere agotar la legislatura, con el expresidente fugado como candidato para vencer a Esquerra

6 min

Defender Cataluña, lo primero. ¿Y quién la defiende? El presidente de la Generalitat, sea Quim Torra o Carles Puigdemont desde Waterloo. Ese es el silogismo que defiende Junts per Catalunya (JxCat) para erosionar a Esquerra Republicana de Catalunya (ERC). Y esa es la orden que se dictó este lunes desde Waterloo, tras una reunión del expresidente con los diputados y senadores de JxCat. La orden es taxativa: lanzar una batalla final contra Esquerra que arruine la investidura de Pedro Sánchez, y con ello situar todo el foco en el “legitimismo” que representa Puigdemont.

Lo señaló sin ambigüedades la portavoz de la formación en el Congreso, Laura Borràs, al precisar, tras la reunión, y al lado de los dos alfiles del exmandatario catalán --Albert Batet y Eduard Pujol-- que cualquier diálogo que se desee para encontrar una solución al bloqueo institucional en Cataluña debe incluir “al principal grupo del Parlament y a quien ostenta la presidencia de Cataluña, y se debe enfatizar la importancia del reconocimiento de interlocuciones y ese respeto institucional”.

Contra los planes de Esquerra

¿Mensaje? Para ERC, que se niega, y ha rechazado, dos cuestiones esenciales para la formación de Puigdemont: no votar su investidura en el Parlament, porque el presidente de la Cámara, Roger Torrent, se ha negado de forma reiterada a ello para no incumplir la ley; y no subirse al carro de una candidatura conjunta de todo el independentismo. Esquerra quiere jugar un papel propio, y está a punto de cumplir su objetivo, pero debe aguantar toda la presión de Junts per Catalunya.

Pablo Iglesias (i) y Oriol Junqueras (d) en el Congreso de los diputados / EFE
Pablo Iglesias (i) y Oriol Junqueras (d) en el Congreso de los diputados / EFE

La decisión de abstenerse en la investidura de Pedro Sánchez, junto con una victoria electoral en las elecciones catalanas, cuando se convoquen, cerrarían el círculo que ha programado la dirección de los republicanos, con Oriol Junqueras como director de orquesta desde la prisión y con Pere Aragonès como nuevo hombre fuerte del partido.

El as en la manga de JxCat

Junts per Catalunya, sin embargo, tiene un as en la manga que atemoriza a los republicanos. Y de ello se vanaglorió Laura Borràs. El Tribunal de Justicia de la Unión Europea decidirá el 19 de diciembre sobre la inmunidad de Oriol Junqueras, una decisión que, en la práctica, podría beneficiar a Puigdemont. Si se concede esa inmunidad, Puigdemont podrá acceder al acta de diputado en el Parlamento europeo y ser candidato a la Generalitat. No podría recoger el acta de diputado catalán, porque, en ese caso, debería someterse a la justicia española, pero sí podría liderar una campaña electoral que diera al traste con los planes de Esquerra.

Carles Puigdemont en Bruselas / EUROPA PRESS
Carles Puigdemont, en Bruselas / EUROPA PRESS

Eso corre en paralelo a otra decisión judicial, y es la posible inhabilitación del presidente Quim Torra por el caso de los símbolos independentistas en la fachada de la Generalitat. Si es inhabilitado, una decisión que puede ser inmediata, Borràs constató que se presentarán recursos y con ello todo el proceso se ralentizará, hasta el punto de que Torra podría agotar la legislatura, o por lo menos, ganar todo un año. Esquerra lo sabe, y ya se va haciendo a la idea de que deberá aguantar toda esa erosión. Pero, en ese caso, ya ultima los presupuestos con los Comuns, para poder vender, cuando haya elecciones, que la Generalitat funciona gracias a las negociaciones y al liderazgo, desde el departamento de Economía, de Pere Aragonès.

Los "compromisos" de cada uno

Borràs, tocada por el caso judicial que arrastra, insiste en que cada formación deberá explicar sus “compromisos” con sus electores. Eso significa una enorme presión a ERC, para que aguante sobre sus hombros su posible abstención a la investidura de Sánchez.

Lo que se dirime es una cuestión crucial. ¿Tendrá premio o castigo el hecho de garantizar la gobernabilidad de un Ejecutivo español, que comporta, a través de un tercer socio --Unidas Podemos-Comuns-- presupuestos en España, en el Parlament de Cataluña y en el Ayuntamiento de Barcelona?  Esquerra comienza a pensar que tendrá premio. Puigdemont está convencido de que arrasará si denuncia, precisamente, esos acuerdos.

Un dirigente de Junts per Catalunya, que desea aterrizar lo antes posible para poder hacer “política” de nuevo, señala que Puigdemont “acabará con todo, con ERC, pero también con JxCat”.