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Carles Puigdemont posa con los miembros de la ejecutiva de PDeCAT reunidos en Waterloo / JUNTS PER CATALUNYA

Puigdemont gana tiempo para distraer de su propia crisis

Mantiene la presión a ERC con su rechazo a las cuentas de Sánchez, pero antes estallará su lío interno con PDeCAT, donde la opinión de Artur Mas es clave

7 min

Carles Puigdemont redobla sus exigencias secesionistas en respuesta a los Presupuestos Generales del Estado (PGE). Y también su presión a ERC. Lo hace a riesgo de que se produzca una crisis de gobierno entre neoconvergentes y republicanos, animado por sus propios gurús, que le aconsejan no caer en la trampa de Vox y las consecuencias de hacer caer a Pedro Sánchez. Esto es, el acceso a la Moncloa de PP y Ciudadanos, con el apoyo de la ultraderecha. Un tridente muy duro sobre la situación en Cataluña. “Puede que a Puigdemont busque precisamente esa confrontación con un nuevo 155”, explican fuentes de la bancada soberanista en el Parlament.

Sin embargo, el nuevo rechazo a las cuentas, presentadas ayer por el Ejecutivo español, distrae la atención respecto a una crisis interna más inminente: el pulso entre PDeCAT y La Crida. "La postura de Artur Mas en la decisión de PDeCAT sobre los presupuestos es clave. Y Elsa Artadi lo sabe", añaden las mismas fuentes, quienes afirman que el expresidente no está alineado precisamente con el no rotundo de Quim Torra y Puigdemont.

Inversión, pensiones, universidad, copago...

Los PGE que Puigdemont asegura que no permitirá ni tramitar en el Congreso --el 13 de febrero se celebrará la primera votación para decidir si el proyecto sigue su curso o es tumbado por la oposición--, contempla una inversión total en Cataluña que asciende a 2.261,67 M€ (un 66,2% más que en las cuentas anteriores) y que se divide en 2.051,35 M€ para inversiones (700 millones más que en 2018) y 210,26 en transferencias de capital (200,50 millones más que 2018).

La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, presenta el proyecto de Ley de Presupuestos Generales del Estado de 2019 en el Congreso de los Diputados / EFE

La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, presenta el proyecto de Ley de Presupuestos Generales del Estado de 2019

El grueso de la inversión va destinada al Corredor Mediterráneo (319,52 millones €), a la red de “Cercanías de Cataluña” (497,05 Millones) y a ADIF-Alta Velocidad (251,02 Millones ). Destacan los socialistas que en torno al 20% de la sociedad catalana se verá beneficiada por la revalorización de las pensiones.

Asimismo, subrayan el aumento en la partida de becas, con una inversión en Cataluña de 77,7 Millones de los que podrán beneficiarse en torno a los 119.400 estudiantes catalanes. Cataluña es la comunidad autónoma con los precios más altos para matrículas universitarias.

Un 20,1% de los catalanes serán beneficiarios de la supresión del copago farmacéutico y la inversión a través del Ingreso Mínimo Vital beneficiará a 143.622 personas que viven en Cataluña.

Una mesa de diálogo sobre determinación

Sin embargo, el núcleo duro de Puigdemont ignora estas cifras. El expresidente aseguró ayer desde Waterloo, donde se reunió con la ejecutiva de PDeCAT, que "no se dan las condiciones" para permitir "ni la aprobación ni la tramitación" de los Presupuestos. Tras conocerse en contenido de las cuentas, el independentista respondió con más exigencias: una mesa de diálogo "real" sobre la autodeterminación de Cataluña y una comisión bilateral para vigilar el cumplimiento de las inversiones.

El cónclave neoconvergente pretendía visualizar su unidad, pero la guerra interna entre quienes están a favor de permitir que se tramiten los PGE --Carles Campuzano, Ferran Bel…-- y quienes rechazan “hacerle el juego a Pedro Sánchez --Puigdemont, Torra, Miriam Nogueres, Agustí Colomines…-- es cada vez más notoria. Dicho de otra manera, el sector de PDeCAT que todavía controla Marta Pascal versus, La Crida.

'Pressing' a ERC

“El pressing a ERC es total y puede que haya un cierto postureo. Pero a Torra le estallará antes su propia crisis”, explican fuentes parlamentarias. Se refiere al congreso fundacional de La Crida que se celebrará el 26 de enero, una semana después de lo previsto. El cónclave debe servir para reunificar a los sectores convergentes, pero también pondrá a prueba el músculo que todavía tiene PDeCAT, que a diferencia de el nuevo experimento de Puigdemont, controla la red territorial a través de sus alcaldes y las esencias ideológicas de CDC que un sector de electorado soberanista moderado echa en falta.

A estas alturas, explican fuentes próximas a PDeCAT, es evidente que renunciar a las siglas de Convergència fue un error. Era necesaria una catarsis tras los profundos recortes aplicados por el expresidente Mas y, sobre todo, los casos de corrupción --Pujol, 3%...-- que afectaban al partido. Pero el fallido procés y el caos interno de los neoconvergentes han disparado las voces críticas, incluidas las de antiguos miembros de la guardia pretoriana de Puigdemont, como es el caso de la consejera de Presidencia, Elsa Artadi, cada vez más desmarcada de las tesis rupturistas del expresidente.

Miedo a que se extienda el lío de Barcelona

El máximo exponente de esa disgregación es la candidatura a las elecciones municipales por Barcelona. Oficialmente, se desconoce aún al candidato y las siglas que se utilizarán. Pero sí se sabe que la apuesta de Puigdemont es Joaquim Forn, Artadi y Beatriz Talegón, por este orden. Sin embargo, PDeCAT quiere en tercer lugar a Neus Munté --enemiga del expresidente, a quien plantó meses de ejecutarse en plan secesionista unilateral-- que ganó las primarias en el partido. A esta situación hay que añadir la irrupción de Jordi Graupera y si propuesta de lista unitaria --a la que solo se ha sumado Demòcrates-- y el desmarque de Ferran Mascarell, que se presenta como candidato.

El principal temor de Puigdemont y Torra es que esa caótica situación en Barcelona se traslada a otros grandes municipios. En algunos de ellos, los alcaldes de PDeCAT han optado por la política de hechos consumados, como es el caso de Carles Pellicer, primer edil de Reus (Tarragona), que ha arrancado su precampaña con la marca Pellicer 2019.